¡Jallalla Mallku Jachha Irpiri Felipe Quispe!

El Mallku se consagró como una de las figuras clave de MRTK Movimiento Revolucionario Tupack Katari,
22 de enero de 2021 22:50

Este 19 de enero de 2021, el pueblo boliviano sufrió la pérdida de uno de sus líderes más emblemáticos, el Mallku Felipe Quispe. El cortejo fúnebre multitudinario se llevó a cabo el día jueves. Varios seguidores a pie o en medios de transporte, portando banderas  Wiphala, o por redes sociales despidieron a este gran líder. Se desplazaron hasta Ajaria Grande (Municipio de Achacachi, prov.Omasuyos, Dpto.La Paz), la comunidad natal del Mallku para darle el último adiós.

En esta ocasión quisiera hacer un modesto homenaje a don Felipe a través de la memoria y la palabra; quisiera recordar algunos momentos en los que su claridad fue capaz de remover el alma de muchos bolivianos y cómo las contradicciones que lo decepcionaron no lograron hacerle desistir de su lucha. A pesar de la síntesis obligada, me gustaría que lo expresado en este texto permita acercarse al razonamiento y práctica del Mallku, en un marco histórico, de memoria larga y de sus implicaciones para Bolivia y las organizaciones sociales, más allá de los juicios de valor que podrían estigmatizar o romantizar su lucha. 

Su pensamiento y desafíos 


El Mallku, tal como él mismo relata, tuvo una fuerte influencia del pensador aymara Fausto Reinaga y de la historia de lucha de Tupack Katari, a la que tuvo acceso gracias a programas radiales. Desde sus inicios le llamó la atención cómo sus hermanos aymaras eventualmente renegaban de su apellido o de su lengua, situación que para él era extraña, así en cambio, Felipe Quispe hablaba desde sí mismo orgulloso de sus orígenes y de su lengua, parafraseaba a Reinaga cuando consideraba que la revolución india debía iniciarse en la mente y luego en la lucha, que para Felipe debía ser armada.

Con el paso del tiempo, el Mallku se consagró como una de las figuras clave de MRTK Movimiento Revolucionario Tupack Katari, fue además un crítico ferviente de los liderazgos tomados por los blancos-mestizos en el EGTK Ejército Guerrillero Tupack Katari, encabezado entonces por q’aras letrados como Álvaro García Linera, Raquel Gutiérrez, Raúl García, entre otros, todos de clase media-alta , ninguno indígena. Ellos seguían repitiendo el rol de tutor del indígena y esta situación indignaba a Felipe. Este paternalismo fue uno de los frentes de lucha,  otro sería el de la Bolivia blanco-mestiza servidumbral, hegemónica, clasista, racista y a su vez el ser juzgado de forma permanente por su “andinocentrismo”.

Así, el desconocimiento de la cosmovisión aymara de parte de las autoridades gubernamentales era una constante y se evidenciaba cuando Felipe no lograba que ellos comprendieran su intención, como cuando solicitó al final de un ciclo de años aymaras que el gobierno de turno comprara 1.000 tractores para el agro. Dentro de su cosmovisión estos 1.000 tractores debían arar la nueva tierra que vendría en estos tiempos, así cada fin de ciclo trae nuevas cosas, el fin de ciclo de Felipe con esta solicitud hacía referencia al 2003 y la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Al mismo tiempo, el Mallku fue criticado muchas veces por su andinocentrismo; él se refería inicialmente a las dos Bolivias: la de indios (preferentemente aymaras y quechuas)  y la de quienes han usurpado estas tierras, como él afirmaría: “siendo dueños de estas tierra hemos sido extranjeros odiados racialmente, discriminados”. Con el paso de los años su mirada andinocentrista se fue matizando. Un punto clave de esto fue el conflicto del TIPNIS que provocó un acercamiento del Mallku a los líderes indígenas amazónicos de entonces, a quienes reconoció como hermanos. 

El error de apoyar a Evo Morales 

Don Felipe se arrepintió hasta sus últimos días de haber organizado las movilizaciones que favorecieron y decantaron en la toma de poder de Evo Morales. Estas prácticas, a su juicio, lo que hicieron fue posicionar a una élite política de clase media blanca por encima de los intereses y protagonismos indígenas. El Mallku fue un detractor y crítico de Morales de forma permanente, le llamaba “envidioso” y le acusaba de no permitir el surgimiento de más partidos o fuerzas políticas indígenas: “Evo quería ser el único”, manifestaba.

La lealtad del Mallku estaba con los indígenas ante todo y también con los bolivianos en general, así, una de sus últimas acciones fue en contra de los abusos sistemáticos cometidos durante el gobierno autoproclamado de Jeannine Áñez a quienes obligó a llamar a elecciones nacionales gracias a su comandancia de bloqueos sucesivos de caminos. 

La estrategia política más baja : querer capturar su imagen 

El Mallku ha muerto, el intento de cooptar su imagen y su legado se hizo visible en múltiples ocasiones, por nombrar algunas:  cuando Jorge Quiroga, exvicepresidente del militar Banzer Suárez (dictador y luego presidente electo), solicitó un homenaje a don Felipe, el mismo que fue ignorada por la familia por obvias razones. Otra fue cuando autoridades del gobierno actual de Luis Arce del MAS se hicieron presentes en el velorio; ante esto, la hija de Felipe a gritos les reclamó la osadía de haber asistido. Indicó que “los homenajes se hacen en vida” y que el Movimiento al Socialismo fue lo que es por la lucha labrada por don Felipe “él se los ha trabajado” les dijo. Así siguieron las procesiones de quienes antes le ignoraban y finalmente hasta en sus “homenajes”  se llenan la boca con palabras que no pueden evitar la autorreferencia para posicionarse históricamente mientras colocan como un marco periférico las referencias a las  luchas del Mallku.

Ante esto, el pueblo aymara resiste y sigue leal al Mallku. Ahora se debate el retiro del monumento al Che Guevara de la ciudad de El Alto y en su lugar posicionar a quien siempre ha liderado la energía revolucionaria desde esta histórica ciudad, mientras al mismo tiempo, desde lugares distantes como Brandenburgo (Alemania) la fotografía de don Felipe descansa sobre un awayu con hojas de coca abrazando así a  los trabajadores migrantes y evocando la memoria y corazón de su revolución: Lucho para que mi hija no sea su sirvienta, idea expresada ante la interpelación de su lucha de parte de una periodista a la cual respondió así:  “A mí no me gusta que mi hija sea su empleada de usted o ¿entonces como puedo protestar? ¿pidiendo limosna?”.

Ha muerto el último Mallku mayor, su partida dejó un sentimiento de orfandad en muchos, pero su claridad prevalece. Queda despedirse y renegar con furia del olvido, queda despedirse como él enseñó en la lengua aymara, en la lengua de lucha, así como lo hizo Luciano, un amigo entrañable vecino de El Alto: “Taqi awichanakasa, taqi awkinakasa qatuqapxpanaya uka jiliïri irpiri masisaru. Arunakapäja, lup'iwinakapäja jiwasampi sarantaskakipuniñapawa... Janïwa armasiñasakiti Jallalla "Phili" Mallku Jachha Irpiri Felipe”. "Todas nuestras abuelas/madres, todos nuestros abuelos/padres, que reciban a nuestro gran guía/lider, nuestro hermano. Su palabra/su mensaje, tiene que continuar con nosotros. No debemos olvidar. Jallalla hermano, Gran líder, Felipe".  

¡Jallalla Jilata Jaccha Mallku Iripiri Felipe Quispe! ¡ Jallalla!

  

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