Italia, año escolar post covid-19: incertidumbre y certezas

- 27 de septiembre de 2020 - 15:04
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Las clases presenciales retornaron para algunos estudiantes, pero docentes exigen a las autoridades garantías de bioseguridad para evitar el contagio.

La campana de inicio del año escolar en Italia sonó hace 15 días para un buen porcentaje de estudiantes italianos: 5,6 millones pertenecientes a 12 regiones, de las 20 que conforman al País. Archivado el “lockdown” (toque de queda), este hecho se convierte en un paso decisivo para retomar las actividades en su totalidad.

Seis meses han pasado desde cuando, en forma abrupta, se decidió por el cierre total de actividades para hacer frente a la grave situación que dejaba a su paso el covid-19, cuya cifra fatal de muertes gira entorno a 35.630.

Este nuevo inicio del año escolar en Italia, que fue el primer país en cerrar y prácticamente el último en abrir escuelas y colegios, se presenta con cierta aprehensión pero con decisión y fe por parte de las autoridades que decidieron por una apertura progresiva con “responsabilidad y prudencia”. Una semana antes los estudiantes más pequeños, los de los jardines infantiles, abrieron el camino hacia sus espacios con las nuevas modalidades higiénico-sanitarias y de distanciamiento social , que regirán en todos los centros de educación infantil, media, superior y universitaria. Para la última semana de septiembre y primera de octubre está previsto que se incorporen las ocho regiones restantes.

Problemas y carencias

Y es que si bien se ha trabajado arduamente en disponer espacios, aulas y crear todo un sistema que permita trabajar con seguridad, esta reelaboración de la nueva escuela poscovid trae como consecuencia una innumerable cola de desafíos, como la carencia de docentes, falta de espacio, bancos y sillas no aptos a la situación y dosificación del tiempo.

Sobre el tema se ha pronunciado la Asociación Nacional de Rectores, que alerta sobre la necesidad de reducir el horario en muchas escuelas y colegios, por la carencia de profesores. “Uno de los problemas críticos de este año escolar es el hecho de que faltan decenas de miles de enseñantes. En los diversos institutos donde hay cátedras vacías, es claro que la única solución es la del horario reducido”.

Pero si la falta de docentes es un hecho de notable importancia, la necesidad de mantener el distanciamiento en las aulas, también ahonda el problema. Para cubrir esta necesidad se han creado métodos como el cambio de bancos y sillas por modelos más pequeños y dotados de ruedas, hasta adoptar lo que al momento se denomina el “método cubano”.

Sobre este último todo nace de la ironía de las redes sociales, donde se evidencia una foto que retrata a los niños de Cuba, sentados en modo alterno en los bancos de dos puestos. La red empezó a aconsejar a las autoridades copiar el mismo, para evitar gastos excesivos en la dotación de nuevos implementos.

Los institutos que la han adoptado como medida temporal, se ven en la obligación de imponer el uso de la mascarilla todo el tiempo, por cuanto el distanciamiento es inexistente. En los colegios y escuelas donde los alumnos están distanciados, pueden sacarla y recibir las clases sin ella.

Ya la Asociación de Rectores había previsto los retrasos en la entrega de los bancos, considerando que solo se había llegado al 8% una semana antes de que iniciaran las clases. De ahí que muchas escuelas y colegios han tenido que reinventar espacios o soluciones temporáneas para mantener la distancia.

Han hecho uso de espacios deportivos como coliseos, gimnasios, o los mismos jardines que servían para el recreo, aprovechando del buen tiempo que aún se ha presentado en estos días, aun cuando la estación otoñal ha hecho su aparición, e incluso en un caso específico una iglesia ha servido temporalmente como aula para una de las últimas clases de un liceo lingüístico.

Para ellos las lecciones comenzaron con los retoques de las campanas y con las aguas santeras como dispensadoras del gel higienizante. Los chicos se colocaban dos por cada banca, los cuadernos estaban apoyados en sus rodillas, los estuches y celulares en el espacio donde van los libros de canto. la única clase de este liceo en estas circunstancias, era notorio el mal humor, debido a la incomodidad y al aislamiento.

En otros casos donde aún no se prevé una solución por falta de espacio, las clases son alternas durante la semana, para unos de forma presencial y otros online.

La mascarilla objeto necesario y de debate

A parte de los consabidos instrumentos necesarios que cada estudiante mete en su mochila, este año y condicionados por la pandemia, todos deberán meter en la suya el objeto con el que estamos aprendiendo a vivir: la mascarilla, que se deberá usar cuando no exista el distanciamiento de un metro o en los momentos de ingreso y salida de los edificios escolares, donde se han proyectado líneas guías para hacer más viable las distancias.

En Italia es el Estado quien provee mascarillas - cinco por semana - para toda la población estudiantil. Al momento de la apertura de la escuela, se habían enviado 94 millones a escuelas y colegios y posteriormente 65 millones más.

Considerando el número de estudiantes, que suman en total 8,5 millones, más el personal docente y de servicio de 1 millón y medio, se espera tener con esta cantidad por lo menos 3 semanas de autonomía, lo ha referido Domenico Arcuri, Comisario Extraordinario para la emergencia Covid-19, que asegura “no faltará mascarilla a ninguno hasta el fin del año escolar”.

Y sobre el tema mascarillas se abre otro intenso debate. El WWF considera que servirán 7 millones de mascarillas al día para proteger a la población estudiantil y docente, mismas que sumadas significan 44 toneladas de polipropileno y poliéster, material del que están hechas, principalmente. A partir de este hecho que pone en riesgo el ya frágil equilibrio ecológico, se ha decidido lanzar la campaña: “No debe terminar así”, (evidenciando la acumulacion de las mismas, ya como basura) para sensibilizar a los estudiantes y promover la mascara lavable y reutilizable.

Maestros: ¿Una huelga inoportuna?

El 25 y 26 de septiembre, a poco más de 10 días del inicio de clases los profesores, bajo la dirección de varios sindicatos, en algunas ciudades principales se ha llevado a cabo una protesta a la que han adherido estudiantes y padres de familia. La temática es general, “una reapertura en seguridad y en presencia”.

“La reapertura es un desastre anunciado, carencia de docentes, espacios y tanta confusión sobre las reglas sanitarias y distanciamiento social”, alegan.

A Roma llegaron 30 buses con representantes de diversas ciudades para protestar contra la didáctica a distancia como instrumento escolar ordinario, contra la modalidad mixta en las escuelas secundarias, contra la reducción de las horas didácticas, que van de 60 a 40-50 minutos. Las peticiones y denuncias se alargan a la carencia de ambientes y espacios que aún no se solucionan en algunos colegios; sobre el olvido de los maestros precarios (sin rol fijo) que no han sido llamados para cubrir suplencias, e incluso despidos a tiempo indeterminado en escuelas de la infancia (jardines), producto de una complicada normativa, “que debería tutelar al trabajador precario, pero que en realidad lo deja afuera del todo y por siempre”, señalan.

También se ha hecho presente en las protestas el transporte público, que no ha sido potenciado, ha creado serias preocupaciones en la comunidad médica, usuarios y ciudadanía en general.

La escuela: símbolo y guia

Ante las protestas que alteran el ya incierto ritmo escolar, el Primer Ministro, Giuseppe Conte, se ha dirigido en videomensaje para asegurar que Italia vuelve a empezar solo si empieza la escuela. “Estamos en días cruciales. En estas primeras semanas el año escolar ha empezado en modo ordenado, en el respeto de las reglas como símbolo de una Italia que se vuelve a levantar e inicia a correr”.

La Ministra de Educación, Lucia Azzolina, expresa su estima por los profesores que están en la mira por una parte de la sociedad que no ve con buenos ojos el actuar en estos momentos de emergencia. “Los docentes están haciendo un gran trabajo. Quisiera que los prejuicios hacia ellos terminaran, basta de decir que no recubren su rol como se debe, que quieren estar en la casa. Basta, hay que respetarlos, porque son ellos los que representan el presente y futuro de nuestro País”. A su vez aseguró que las oficinas territoriales de apoyo ya han designado los suplentes, en un 80% de las cátedras que los necesitan.

Mientras tanto, bajo una pertinaz llovizna otoñal, este sábado se alternaban profesores, estudiantes y padres de familia, como también músicos y actores, todos juntos para expresar que la escuela es una prioridad para el País. (I)

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