India dice ‘no’ a EE.UU. e importa petróleo de Irán

02 de marzo de 2012 - 00:00

A despecho de las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea, la India seguirá importando petróleo iraní y enviará además una numerosa delegación comercial a Teherán para aumentar las exportaciones a ese país.

Organizada por la Federación de Asociaciones de Exportadores de la India, y con la venia y participación del gobierno, la gira –en principio programada del 10 al 14 de marzo– involucra a directivos de 30 de las más importantes empresas del giro en la tercera mayor economía de Asia.

Pragmática, la decisión fue de alguna forma inducida por las propias penalizaciones acordadas por Washington y Bruselas para estrangular económicamente a Irán mediante un embargo petrolero al que la India, por elementales razones de seguridad energética, no puede plegarse.

En ese contexto, la semana pasada Nueva Delhi y Teherán acordaron que la primera salde en rupias el 45 por ciento de sus importaciones de crudo iraní, un sistema de pago que pretende evadir las sanciones occidentales sobre el tópico. Bajo esas condiciones, aún quedaba pendiente cómo pagaría la India el 55 por ciento restante.

La idea de crear un mecanismo de compensación era esperada y fue entonces cuando comenzaron las negociaciones para aumentar las exportaciones a Irán.

Adicionalmente, se maneja la posibilidad de realizar inversiones indias en proyectos iraníes relacionados con la industria petrolera, la minería y la construcción de carreteras y vías férreas.

El gigante asiático considera que, a diferencia de las medidas aprobadas contra Irán en el seno de la ONU, las impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea son unilaterales, con lo que no violaría ninguna norma internacional si fomenta su comercio con el Estado persa.

“Honramos las disposiciones de las Naciones Unidas, pero éstas no cubren una amplia gama de artículos susceptibles de ser exportados a Irán”, comentaron funcionarios de las carteras de Comercio y Asuntos Exteriores.   

Visto gráficamente el asunto, al menos en el caso particular de la India el embargo petrolero a Irán se ha convertido en una suerte de boomerang (efecto) que regresó a golpear las narices de sus promotores, y en una bolsa de ingresos que de repente se abrió para la nación surasiática.

Esta calcula en unos ocho mil millones de dólares las eventuales nuevas ventas a Teherán, algo más que lo necesario para pagar el mencionado faltante del 55 por ciento, y casi lo mismo que dejarán de vender a Irán otros países que sí acatarán la política de ventas restrictivas decidida por Occidente.

De concretarse, la decisión ayudará además a equilibrar la balanza comercial bilateral, marcadamente favorable a Irán: solo por concepto de petróleo, la India paga unos 12 mil millones de dólares anuales a Irán, mientras sus ventas de diversos productos a ese país apenas llegan a los tres mil millones y medio.

De momento, los sectores identificados para impulsar las exportaciones indias incluyen autopartes, maquinaria para las industrias textil, azucarera y siderúrgica, lingotes de acero, productos farmacéuticos, neumáticos, arroz, azúcar, soja, cebada, mantequilla, trigo y carnes rojas.

Uno de los más prometedores es el de los autopartes, pues las importaciones iraníes de esos renglones rondan los dos mil millones de dólares anuales, el grueso, procedente de Estados Unidos y Europa.

La India, casi es ocioso decirlo, está resistiendo fuertes presiones para hacer valer su derecho y aprovechar una coyuntura que se percibe ideal para revigorizar su economía, cuyo crecimiento en el presente año fiscal ha sido inferior al de los ejercicios precedentes.

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