El Impeachment asedia al mandatario Trump

- 26 de enero de 2020 - 00:00
Donald Trump es el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en enfrentar un juicio político para su destitución.
Foto: Internet

El Presidente estadounidense es acusado de participar en una trama de sobornos con el ucraniano Volodymyr Zelensky. Tiene otros casos desde 2017.

El presidente estadounidense, Donald Trump, enfrenta en estos días su más fuerte revés político: un proceso de impeachment en su contra que, pese a sus pataleos y fogosos ataques a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, pasó finalmente el 16 de enero al Senado, activando el juicio político que podría llevarlo a la destitución.

Trump enfrenta dos cargos: uno de abuso de poder, por presionar a Ucrania para supuestamente perjudicar a su rival político, el exvicepresidente Joe Biden para las elecciones de noviembre de este año, donde Trump buscará la reelección.

Y otro cargo, de obstrucción al Congreso para entorpecer la investigación relativa a este caso.

Sus antecedentes

No es la primera vez que Trump es acusado por injerencia contra sus adversarios políticos. Fue investigado desde 2017 por una supuesta intervención en las elecciones de 2016 con el apoyo de Rusia.  

En este caso, Rusia habría influido en la votación, hackeando correos electrónicos y perjudicando a la ex-candidata Hillary Clinton.  Luego de casi dos años de investigación, el fiscal para el caso, Robert Mueller, entregó un informe donde se absolvía a Trump, habiendo dejado, sin embargo, algunos cabos sueltos.

Se sabe que el hijo del presidente, Donald Trump Jr., se reunió con un abogado ruso durante la campaña porque tenía información que podía dañar a Hillary Clinton.

El exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, se declaró culpable de mentir al FBI sobre su reunión con el embajador ruso en Estados Unidos antes de que Trump asumiera el cargo y cooperó con la investigación.

El asesor George Papadopoulos admitió haber mentido sobre sus reuniones con presuntos mediadores rusos. Finalmente, Michael Cohen, exabogado personal de Trump, se declaró culpable de mentir al Congreso sobre los negocios de Trump en Rusia y aseguró que bien avanzado 2016, durante la campaña, estuvo negociando la instalación de una Torre Trump en Moscú.

Por este perjurio, actualmente se encuentra pagando prisión de tres años.

Así, pese a que Trump fue absuelto en ese caso, muchos puntos son opacos, queda claro que tiene amistades influyentes y grandes intereses económicos en Rusia.

En el presente caso la acusación no es menor.  Trump está acusado de haber participado en una trama de sobornos con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.  Aparentemente le pidió la ayuda de Ucrania para investigar a Joe Biden y perjudicarlo políticamente

Ello estaría registrado en una llamada telefónica de Trump a Zelensky el 25 de julio pasado.

Al mismo tiempo, los medios de prensa estadounidense confirmaron que Trump ordenó suspender millones de dólares en ayuda militar a Ucrania, aproximadamente una semana antes de la llamada a Zelensky. Se trataría entonces de un intercambio de favores bajo presión política y económica.

El juicio comenzó en el Senado el 21 de enero y los demócratas han argumentado extensamente y con documentación muy decisiva. No obstante, Trump minimiza todos sus argumentos. Los próximos días su equipo de abogados presentará sus evidencias de descargo.

Pese a los argumentos voluminosos, lo más probable es que Trump no sea destituido. Se necesita un 67% de votos de senadores que consideren que el presidente es culpable.

Trump será rescatado por los senadores republicanos, que son mayoría en el Senado con el 53%. Sin embargo, no cabe duda que este proceso debilita de manera importante a Trump frente a su posible reelección.

La más reciente encuesta demuestra que el 70% de los estadounidenses cree que el presidente hizo algo antiético; el 63%, por su parte, cree que hizo algo ilegal. No obstante, solo el 51% de estadounidenses quiere que sea destituido.

Esto quiere decir que mucha gente, pese a pensar que Trump hizo algo incorrecto, quiere que siga gobernando y podría volver a votar por él en noviembre.

Trump sabe que saldrá debilitado de esto. Por ello, en el plano internacional, ha emprendido varias maniobras que pueden ser estratégicas: por un lado, ordenó terminar con el General Soleimani en Irán, buscando que los estadounidenses cierren filas con él en este frente, cual fue frente a Bin Laden; y, por otro, ha dado fin a la guerra comercial con China.

La semana pasada Trump firmó en Washington la primera fase de un acuerdo comercial que incluye promesas de Beijing de más del doble de sus compras a los agricultores estadounidenses en el primer año, que son un número muy importante de votantes en el centro-oeste de Estados Unidos.

Los contribuyentes estadounidenses han pagado alrededor de $ 28.000 millones en impuestos para rescatar a sus agricultores. Así que Trump está jugando sus mejores cartas. El pueblo norteamericano tendrá la última palabra. (O)

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