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El Telégrafo
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Holanda celebrará el "Día de la Reina" sin rumores de abdicación

Holanda celebrará el "Día de la Reina" sin rumores de abdicación
29 de abril de 2011 - 10:00

Holanda celebra este sábado el "Día de la Reina", una festividad en la que el país se tiñe de naranja, el color de la dinastía real, y en la que este año no se han desencadenado los reiterados rumores de abdicación de la soberana.

La celebración del 30 de abril suele desencadenar los rumores sobre la posible abdicación de la reina Beatriz en su hijo Guillermo Alejandro, casado desde 2002 con la argentina Máxima Zorreguieta, porque la reina Juliana eligió en 1980 esa fecha para traspasar el trono a su hija.

Sin embargo, este año esos rumores se produjeron el pasado enero, coincidiendo con el 73 cumpleaños de la monarca, y curiosamente se han visto silenciados en las últimas semanas.

En el Día de la Reina, que se celebra en la fecha del cumpleaños de la reina Juliana, la familia real visita uno o varios pueblos del país, siendo este año el turno de las localidades de Thorn y Weert, en la sureña provincia de Limburgo.

Por primera vez desde 2005 la familia real estará completa en su visita a estas dos localidades, ya que desde 2006, por motivos personales o de salud, había faltado algún miembro.

Junto a la reina, sus tres hijos y respectivas esposas, estarán además la hermana de la monarca, la princesa Margarita, su esposo, Pieter van Vollenhoven y los cuatro hijos de éstos con sus respectivas cónyuges.

Durante la visita a las localidades la familia real participará en diferentes actividades organizadas por el ayuntamiento y diferentes asociaciones.

El resto de Holanda se viste de naranja (la dinastía real se llama Oranje) e invade las calles con mercadillos ambulantes donde especialmente niños ponen en venta los juguetes que ya no usan.

Las medidas de seguridad en el Día de la Reina se han fortalecido desde que en 2009 un joven embistió entre la gente con su coche a toda velocidad, teniendo como objetivo chocar contra el autobús en el que viajaba la familia, en la ciudad de Apeldoorn.

Ese intento de atentado contra la familia real se saldó con ocho muertos, incluido el autor del ataque, y 22 heridos.

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