El legado de Bolívar enfrenta un cambio de paradigma

- 02 de septiembre de 2018 - 00:00
En julio de 2012, Hugo Chávez mostró al mundo el "verdadero" rostro de Simón Bolívar.
Foto: Internet

La expansión del bolivarianismo en la región fue posible por el auge de Venezuela, pero esa influencia pierde fuerza por un giro hacia la derecha.

El mapa político que representa hoy América Latina es el resultado de los procesos de reconfiguración territorial que se trazaron tras el fracaso de iniciativas como la Gran Colombia, afirma el analista Fernando Rey, editor de El Orden Mundial.

La Gran Colombia fue creada por el Congreso de Angostura en 1819 a través de la Ley Fundamental de Colombia, ratificada en 1821 con la promulgación de la Constitución por el Congreso de Cúcuta. Su objetivo principal fue emanciparse de las colonias españolas e integrar los actuales territorios de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador en una “Confederación”, pero el sueño de Simón Bolívar fue truncado en 1830. De no haber sido así, esa unión de Repúblicas ocuparía hoy una superficie equivalente a una cuarta parte de la Unión Europea, poseería las mayores reservas petroleras del mundo y ostentaría un Producto Interno Bruto (PIB) de $ 952.000 millones.

En un repaso por la historia, Rey plantea en su artículo “Los herederos de la Gran Colombia”, que el bolivarianismo como corriente política contemporánea toma la imagen de Simón Bolívar como punto de partida de un movimiento antiimperialista y socialista que inicia su apogeo en la Venezuela de Hugo Chávez.

Así, la herencia política de Bolívar, -según Rey- trascendió los límites de Venezuela y se plasmó en un nuevo modelo de integración regional sobre la base del socialismo del siglo XXI, materializado en la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América-Tratado del Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

La expansión del bolivarianismo en la región fue posible por el auge de Venezuela, que aprovechó la fase expansiva del ciclo económico -concretamente gracias al petróleo- para alcanzar un rápido crecimiento. La riqueza sirvió para avanzar hacia el desarrollo social, pero no se produjo un cambio hacia un modelo económico sostenible porque carecía de una clara apuesta para una diversificación económica que mantuviera los logros sociales implementados.

En la actualidad el giro hacia la derecha que se da en algunos Estados de la región marca un cambio de paradigma político, indica Rey. “Está por ver a la luz tanto del camino que han emprendido varios países (como Argentina) si serán realmente capaces de resolver los problemas estructurales que salpican a la mayoría de los países de la región o si, por el contrario, representan el regreso al poder de unas élites que fueron desplazadas con el ascenso de los bolivarianos y el proceso de empoderamiento popular que comenzó bajo sus mandatos”, cuestiona el analista. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: