Gobierno italiano acelera su plan de ajuste para calmar a los mercados

13 de julio de 2011 00:00

El jefe de Gobierno,  Silvio Berlusconi, reconoció que Italia atraviesa un “momento no fácil” por el temor de un contagio de la crisis de la deuda y llamó a la unidad del país para tranquilizar a los mercados.  

“Tenemos que estar unidos por el bien común”,  pidió el Primer Ministro, quien subrayó que es necesario eliminar toda duda sobre la eficacia y credibilidad del gobierno para enfrentar los ataques contra la tercera economía de la zona euro. “Hay que ser conscientes de que los esfuerzos y sacrificios a corto plazo corresponden a ganancias permanentes y seguras”, agregó.

Así, para  calmar los mercados, Italia aprobará esta semana un plan de austeridad de 40.000 millones de euros (55.600 millones de dólares) que le permitirá alcanzar casi el equilibrio presupuestario en 2014. Su déficit se elevaba al 4,6% del PIB en 2010. El Gobierno y la oposición se mostraron  ayer  dispuestos a acelerar la aprobación en el Parlamento italiano del plan de ajuste presentado por el Ejecutivo de Silvio Berlusconi para intentar disipar las dudas de los mercados sobre la solvencia de las finanzas de Italia.

La oposición anunció que no se opondrá a la aprobación del plan en el Parlamento. Los jefes de fila de la oposición de izquierda y del centro acordaron una adopción “muy rápida” del plan para que la Cámara de Diputados lo ratifique antes del domingo.  “Después de ello exigiremos que el gobierno se vaya”, aseguró Anna Finocchiaro, portavoz en el Senado de la mayor formación de izquierda, el Partido Democrático.

La volatilidad de los mercados, la reacción positiva de Italia y los rumores sin confirmar de que el Banco Central Europeo estaba comprando deuda dieron ayer un leve respiro a los países europeos periféricos, tras una mañana de tensión, con las bolsas a la baja y las primas de riesgo disparadas.

A su vez, la agencia Moodys rebajó a la calificación de riesgo de la deuda de Irlanda un escalón hasta el “bono basura”, del nivel “Baa3” a “Ba1”, e indicó que podría volver a degradarla porque  ha asignado una perspectiva negativa a la nueva nota. En un comunicado, la agencia de calificación crediticia justifica esa rebaja por la creciente posibilidad de que, cuando finalice en 2013 el actual programa de rescate de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), Irlanda necesite más financiación oficial antes de poder volver a los mercados.

Los ministros de Finanzas europeos, por su parte, se reunieron ayer en Bruselas, por segundo día, con el objetivo de evitar el contagio de la crisis de la deuda a España e Italia porque lo que está en juego, a término, es la unión monetaria.

Previamente, la reunión del lunes en Bruselas de los 17 ministros de Finanzas de la zona euro desembocó en promesas de nuevas medidas para apoyar a Grecia, para la que algunos ya no descartan una suspensión de pagos, de la que Atenas no quiere ni oír hablar.

Ante este panorama, el presidente de la Unión Monetaria, Herman Van Rompuy, prevé convocar para el viernes una cumbre extraordinaria  de la zona euro para definir una respuesta coordinada.  Van Rompuy salió   en defensa de la moneda única: “En estos tiempos difíciles tenemos tendencia a olvidar que el euro es una moneda estable y sana (...), comparada con otras monedas”.

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