Fusiles alemanes fueron usados contra normalistas, denuncian padres

26 de diciembre de 2014 - 15:12
Hoy se cumplen 3 meses de la posible masacre de 43 estudiantes en México. Foto: AFP

Padres de los 43 estudiantes de la escuela rural para maestros de Ayotzinapa, (Guerrero, sur), probablemente masacrados en septiembre, exigieron el jueves a Alemania dejar de vender armas a México, porque aseguran que los fusiles con los que abalearon a sus hijos antes de desaparecer eran alemanes.

Ayer se registraron protestas en los exteriores de la embajada alemana en Ciudad de México.

"El expediente que nos mostraron los abogados de la PGR (Procuraduría General de la República), decía que las armas usadas en el ataque a nuestros hijos eran fusiles HK36, de origen alemán", señaló a la agencia AFP Felipe De la Cruz, uno de los padres de los jóvenes y vocero del resto de ellos.

"Entonces la exigencia de los padres de familia, para evitar que vuelva a suceder esto (el brutal crimen), es que Alemania deje de vender armas al gobierno de México, porque con ellas están matando a nuestros hijos", sostuvo.

Alemania, prosiguió De la Cruz, "tiene prohibido vender armas a zonas de México en conflicto, como lo está Guerrero", aseguró.

Este crimen, que ha estremecido a la sociedad mexicana, detonó multitudinarias protestas, provocando la peor crisis en dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Bajo una fuerte lluvia e inusuales temperaturas bajas en la Ciudad de México, los padres de los desaparecidos protestaron durante la Nochebuena frente a la residencia oficial de Los Pinos, fuertemente custodiada por decenas de elementos antimotines.

"Nuestra Navidad es negra y triste", dijeron esa noche sin ser recibidos por las autoridades.

Peña Nieto envió el 24 de diciembre un mensaje a la nación en el que pidió unión entre los mexicanos.

Mientras, este viernes, a tres meses de la desaparición de los jóvenes, las protestas continuarán, aseguraron los padres de las víctimas. Está previsto que la manifestación salga por la tarde del emblemático monumento del Ángel de la Independencia hacia la plaza de la Revolución, en el centro de la capital.

Policías de Iguala y Cocula (Guerrero), junto con sicarios, balearon el 26 de septiembre a los estudiantes antes de que desaparecieran.

La investigación de la fiscalía -que se ha compartido con los padres de familia- apunta a que los estudiantes, después de ser baleados, fueron entregados al cartel de drogas Guerreros Unidos, que ordenó su asesinato e incineración.

Hasta el momento sólo ha sido identificado uno de los estudiantes entre los restos encontrados en el supuesto lugar de la masacre.

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