Familias campesinas de Guatemala luchan por sobrevivir a la sequía

04 de abril de 2019 00:00

Rosita hace tortillas de maíz frente al comal de su casa en la aldea San Andrés, en Moyuta. Trata de que la masa alcance aunque el 80% del grano de maíz se perdió con la sequía de este año.

La mujer, de 31 años y tres hijos, toda su vida  ha intentado sobrevivir con lo poco que la tierra produce por las constantes sequías en el llamado Corredor Seco de Guatemala.

En los campos a la entrada de la aldea San Andrés, lo que antes eran copiosos maizales ahora son paisajes áridos, estériles, yermos y desérticos. La última cosecha se perdió casi en su totalidad.

Luis, agricultor y jornalero de 50 años, dice que de 35 quintales de maíz que plantaron este año, la mayoría de las familias solo obtuvo tres.

“El fríjol fue peor. Casi  se perdió todo. La gente no tiene qué comer”, recuerda mientras sostiene una mazorca de maíz pequeña y seca que ni los insectos se comen.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Moyuta, en el departamento de Jutiapa, es uno de los municipios más afectados por la sequía de este año. Y es por ello que está entre los prioritarios para aplicar los sistemas de reacción de emergencias, un proyecto al que, junto con la embajada de Alemania, destinó casi dos millones de dólares.

El dinero sirve para dar charlas educativas sobre nutrición y planificación familiar. También para entregar $ 150 a 4.680 familias de 57 comunidades en dos pagos.

El secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Juan Carlos Carías, explica que una canícula prolongada en agosto de 2018 afectó la región. Pero la situación se agravó. Al pasar este fenómeno, las lluvias se incrementaron e inundaron los campos. Dos eventos que unidos causaron la tragedia  y destruyeron las cosechas.

En 2019, según estas proyecciones, más de 297.000 familias podrían verse afectadas por los efectos de la sequía y las bajas lluvias.

Mientras unos debaten sobre cifras, Rosita, en su casa de madera en San Andrés, espera que el maíz alcance para seguir haciendo tortillas para su familia. (I)

Una niña bebe agua de un pozo en la aldea San Andrés de Moyuta, en Jutiapa, que es uno de los municipios afectados por la sequía este año.
Foto: EFE
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