Éxodo en Venezuela es similar al de Siria, un país en guerra

- 22 de diciembre de 2019 - 00:00
Dos mujeres de escasos recursos conversan frente a su vivienda en un terreno invadido en Caracas. Viven con carencias de alimentos y servicios básicos.
EFE

Pese a la salida masiva de venezolanos la respuesta de la comunidad internacional es pequeña en relación con otras crisis. Para la Acnur la situación es un problema regional muy complejo.

La crisis humanitaria de Venezuela está a punto de superar a la de los refugiados sirios y, en los próximos meses, podría convertirse en la más grande de la historia moderna, afirma un estudio del Instituto Brookings.

El estudio hace la comparación: 4,6 millones de venezolanos abandonaron su país hasta la fecha, mientras que en Siria la cifra de refugiados en 2015 era de 4,8 millones. Sin embargo, la de Siria ya está contenida y la de Venezuela tiende a incrementarse.

Brookings prevé que 6,5 millones de venezolanos residan en el exterior para 2020, según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y si la crisis humanitaria en Venezuela empeora, llegarán a ocho millones.

Dany Bahar, economista y uno de los dos autores del estudio, explicó a la Voz de América que buscaron hacer una comparación justa con los datos públicos de las organizaciones internacionales, por lo que hicieron la comparación desde el año del inicio de cada conflicto.

“A cuatro años de haberse iniciado el éxodo en Venezuela, la magnitud de la crisis de refugiados venezolanos es similar de manera impresionante a la magnitud de la crisis siria, cuando aquella tenía el mismo período”, indica Bahar.

Lo que más destaca el estudio es que la respuesta de la comunidad internacional ha sido pequeña en relación con la magnitud del desplazamiento humano.

“La diferencia se ve en términos de financiamiento. La crisis venezolana se caracteriza por tener una cantidad de fondos internacionales muy baja comparada con las otras crisis, no solamente la siria, sino la de Sudán del Sur”, afirma el economista.

En respuesta a la crisis de Siria, la comunidad internacional movilizó grandes sumas de capital, que alcanzaron la cifra de $ 7.400 millones en cuatro años. Para Venezuela, en un período de tiempo similar, apenas se han asignado $ 580 millones. Eso representa, según el estudio, un per cápita de $ 1.500 por cada refugiado sirio y $ 125 por cada venezolano.

En el documento resaltan que, a diferencia de otras crisis de refugiados, la de Venezuela no es resultado de una guerra o conflicto convencional, pero las condiciones que enfrentan los venezolanos en su país no son diferentes de una zona de guerra.

“El colapso económico, que precedió a las sanciones internacionales, se destaca porque no fue provocado por fuerzas externas o disturbios internos: fue fabricado por aquellos en el poder y, por lo tanto, totalmente evitable”, señala el informe.

El representante especial del Acnur para los temas de Venezuela, Eduardo Stein, advirtió que esa es una situación “compleja” y “retadora”.

En su opinión, la región debe hacer frente a los “desplazamientos forzados y de gente que busca asilo o refugio porque huyen de una situación extremadamente precaria en su país de origen, de carencias extremas en servicios básicos y de persecución política”.
Estado fallido

Venezuela se está convirtiendo en un estado fallido, si no lo es ya. La escasez de agua y electricidad se han convertido en una norma y la violencia generalizada, a veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad del gobierno, hace al país uno de los más violentos del mundo, continúa el documento.

El estudio de Brookings afirma que los venezolanos que huyen son refugiados y se merecen las protecciones asociadas con esa condición, pero hasta ahora el peso de esas responsabilidades ha caído en los vecinos de la región, especialmente Colombia, Ecuador y Perú, los cuales han recibido poco apoyo de la comunidad internacional en comparación con otros desplazamientos históricos.

Hasta el día de hoy, esos tres países siguen solicitando más colaboración para poder hacer frente a la corriente migratoria. “Creo que se podía esperar que estos inmigrantes y refugiados sigan yendo a estos países de la región, simplemente porque muchos de ellos no tienen los recursos para ir más allá”, destaca Bahar.

Esta situación ha llevado a algunos de dichos destinos a imponer barreras a la entrada de venezolanos. Así han hecho Ecuador, Perú y Chile y más recientemente República Dominicana, que anunció que exigirá una visa a los migrantes del país.

Para Bahar, estas son medidas que “generan incentivos para ir a otros destinos”, y estima que la ruta empiece a moverse posiblemente hacia el norte.

El informe dice que no hay soluciones sencillas porque la crisis es políticamente compleja, extendida e involucra a más de 17 naciones receptoras de refugiados y propone una mayor coordinación entre estas naciones. (I) 

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