Los chilenos lo ven como un estadista

El socialista Lagos no descarta las presidenciales de 2017

- 22 de agosto de 2015 - 00:00
Desde abril aumentó la percepción de que Ricardo Lagos sería la carta presidencial para las elecciones de 2017. Foto: La Tercera

Los chilenos lo ven como un estadista

Hace rato que en Chile se rompió esa norma no escrita de que los expresidentes no emitían declaraciones para referirse a la gestión de su sucesor, tal como ocurre en países como Estados Unidos. En los últimos años, todos los exmandatarios lo han hecho y los chilenos ya comienzan a acostumbrarse a esta nueva práctica.

Este año, tanto el expresidente Sebastián Piñera como Ricardo Lagos (2000-2006) se han referido al gobierno de Michelle Bachelet, pero ha sido el exlíder de la Concertación el que ha despertado más suspicacias e implicancias.

Lagos, una de las figuras políticas de mayor peso en Chile, aún es recordado por su lucha contra el régimen de Augusto Pinochet, pero también por su estilo firme, su carisma y por las obras que implementó en su gobierno, especialmente en infraestructura: no solo se construyeron más líneas para el Metro de Santiago, sino que también se concretaron decenas de nuevas carreteras.

Aunque Lagos –el primer socialista que llegó a La Moneda en 2000 tras Salvador Allende- no pudo implementar otras reformas estructurales como sí lo está intentando hacer la actual mandataria, dejó un importante legado. Aún los chilenos rememoran el “no” que le dijo a George W. Bush por la guerra en Irak, su posición clara respecto de la demanda marítima boliviana (ofreció relaciones diplomáticas “aquí y ahora”) y su fluida relación con los empresarios.

Puntos pendientes fueron una serie de denuncias de corrupción contra algunos de sus colaboradores. En este marco, a partir de abril Lagos ha aumentado la percepción de muchos chilenos de que podría convertirse en carta presidencial para las elecciones de 2017. Aunque en esa fecha tendrá 79 años, algunos creen que Ricardo Lagos es el único capaz de poner “orden” y liderazgo, dado el complejo momento que atraviesa Chile, con las reformas estructurales intentando ver la luz, pero con una abrupta baja en la popularidad de Bachelet en medio de una desaceleración económica y casos de corrupción política.

Según varias encuestas, los chilenos ven a Lagos como un estadista, que posee una visión a largo plazo, que suele ser la falencia de muchos gobiernos. (I)

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