El Memorial del 11-S será inaugurado mañana

10 de septiembre de 2011 00:00

Perder las  dos torres en cuestión de minutos el 11 de septiembre de 2001 no solo costó la vida de cerca de 3.000 personas, sino que también afectó la confianza en sí de la ciudad, que tiene a los rascacielos registrados en su ADN.
Y ese golpe, sumado al desafío arquitectónico y urbanístico, significó que la reconstrucción del World Trade Center, o incluso la decisión de reemplazarlo, nunca resulto  fácil.

Durante años hubo disputas entre arquitectos e inversionistas inmobiliarios.  “Se perdió una enorme cantidad de tiempo tratando de determinar cómo proceder”, admite Larry Silverstein, un promotor inmobiliario que había adquirido el contrato de arrendamiento de las Torres Gemelas semanas antes de los ataques y que luchó con dureza contra las compañías de seguros tras los hechos. Lo que surgió de todas esas discusiones y debates fue un plan para construir un World Trade Center completamente nuevo.

La torre principal, One World Trade Center (también llamada Torre de la Libertad) construida ya en tres cuartas partes, alcanzará 1.776 pies (541 metros) y se convertirá en el edificio más alto de Estados Unidos. Su altura en pies corresponde al año de la independencia estadounidense. Habrá también tres torres más.

Entre ellas habrá una nueva estación de trenes, un espacio subterráneo de comercios minoristas, un museo del 11 de septiembre y el memorial consistente en dos inmensas fuentes cuadradas situadas en el lugar donde se alzaban las Torres Gemelas.

El memorial será inaugurado mañana, pero el One World Trade Center recién quedará concluido el año próximo y el resto del lugar en 2016, con un costo total estimado en 11.000 millones de dólares.

El memorial es probablemente la única pieza del rompecabezas que obtiene aprobación unánime.

Las dos grandes fuentes y sus paredes desde donde fluye el agua sin cesar, se convertirán con seguridad en uno de los monumentos más queridos de los estadounidenses. AFP

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