Esta situación se registra a menos de un año de los Juegos Olímpicos Río 2016

El apartheid social de Brasil renace en las playas de Río de Janeiro

- 27 de septiembre de 2015 - 00:00
El fin de semana pasado, 28 adolescentes fueron detenidos luego de robar a bañistas en la playa de Ipanema y Botafogo. Archivo

Esta situación se registra a menos de un año de los Juegos Olímpicos Río 2016

El llamado ‘apartheid social’ de Brasil ha llegado nada menos que al lugar más democrático por excelencia: la playa. Adolescentes delincuentes llegan en autobuses a las playas de Ipanema y Copacabana, en la zona más rica de Río de Janeiro, para hacer robos masivos a los bañistas. La respuesta fue la creación de grupos parapoliciales de vecinos ultraderechistas que convocan por internet a armarse y hasta matar a los adolescentes, la mayoría de ellos negros, que cometan robos en la arena.

Las autoridades dijeron que temen el linchamiento público de estos jóvenes por parte de los grupos parapoliciales.

El fin de semana pasado, unos 28 adolescentes fueron detenidos luego de haber practicado robos, sobre todo de celulares, y en forma violenta, a bañistas en la playa de Ipanema y Botafogo, con 40 grados al fin del invierno. La situación, que no se veía desde los años noventa, llega a menos de un año de los Juegos Olímpicos Río 2016.

El caso volvió a poner en discusión la sociedad partida de Río de Janeiro, en un país que en los años setenta fue llamado ‘Belindia’, con la clase dominante viviendo como si fuera Bélgica y la desigualdad de la India.

La situación es la siguiente: adolescentes que viven en los suburbios de Río de Janeiro y reivindican a las organizaciones criminales llegan a la rica zona sur en autobuses. Estos grupos fueron abordados por la policía antes de llegar a la playa. Estos adolescentes viajan apenas con bermudas, sin dinero para el regreso. “Es una situación vulnerable. Un menor que va a la playa sin el dinero de vuelta está en riesgo”, dijo Mariano Beltrame, secretario de seguridad de Río de Janeiro. Y agregó que su temor es que existan “linchamientos” de sospechosos o de niños con apariencia de pobres.

Ante la denuncia de que se estaba criminalizando a los adolescentes pobres que van a las playas, la justicia prohibió a la policía interceptar los autobuses venidos desde las periferias de Río de Janeiro. Por lo tanto, estos adolescentes en situación de fragilidad o infractores llegaron a las playas y provocaron miedo y corridas, además de robos. Inmediatamente, grupos de vecinos de los barrios más exclusivos comenzaron a golpear a los adolescentes y entregarlos a la policía.

Se llaman los justicieros y en Facebook reivindican consignas hasta nazis y convocan a “limpiar las playas’. Incluso estos justicieros pidieron a los edificios de la zona no ceder a la policía los vídeos de las cámaras de seguridad para poder actuar sin huellas para reprimir a los adolescentes. “El mejor bandido es el bandido muerto”.

Del otro lado, grupos que reivindican a las organizaciones de narcotraficantes de Río celebraban el robo masivo en las playas y también se hicieron ver en Facebook con loas al Comando Vermelho (Comando Rojo), principal organización narco que ha perdido territorio desde que en 2007 se aplicó la política de ocupación policial permanente en las favelas, el plan Unidades de la Policía Pacificadora (UPP).

Las imágenes de los adolescentes robando a las personas en las playa, empujándolas, generó gran conmoción en Río de Janeiro, sobre todo porque la ciudad “está bajo el radar nacional e internacional por causa de los Juegos”, dijo a EL TELÉGRAFO el subsecretario de Seguridad para los Grandes Eventos, Roberto Alzir, durante una entrevista en su despacho ubicado en la Estación Central de Río de Janeiro.

Muchos de estos adolescentes pertenecen a familiares del suburbio que ni siquiera sabían que habían ido a la playa, tal como mostraron varias madres que se declararon sorprendidas al ver a sus hijos en los noticieros.

Alzir anunció a este diario que a partir de ahora en Río de Janeiro habrá una operación policial como la que se usa en los veranos en las playas, donde se prevé que el turismo colapsará a partir de diciembre, sobre todo por la devaluación del real, de un 40%, lo cual hace más barato el destino para los turistas extranjeros.
Sobre los grupos de clase media blanca que llaman a matar a estos adolescentes, el funcionario afirmó: “Hay grupos que son radicales, hay gente defendiendo este apartheid social o higienización”. A partir de ahora habrá asistentes sociales acompañando los patrullajes de estos jóvenes que llegan a las playas para delinquir. El problema es criminalizar a los otros pobres que van a la playa a disfrutar, como cualquier otro. (I)

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