Los curas, investigados por pederastia en Chile y Colombia

- 31 de diciembre de 2018 - 00:00
El exsacerdote Fernando Karadima es escoltado por la Policía a su salida de una audiencia en la Corte Suprema chilena (2015), donde rindió su versión por denuncias de abuso sexual de menores.
Foto: Archivo / El Telégrafo

En enero pasado, la Fiscalía de Chile anunció que investiga a 158 curas, obispos, entre otras personas relacionadas con la Iglesia católica, acusados de cometer abusos sexuales (desde 1960) contra 266 víctimas, 178 de ellos menores de edad. La pederastia dentro de la curia marcó el rechazo de la visita del papa Francisco.

Jorge Mario Bergoglio, nombre secular, fue recibido en Chile -del 15 al 18 de enero- de una manera distinta a la que está habituado: manifestaciones, ataques a iglesias -que iniciaron 12 días antes de su llegada-, amenazas explícitas y escaso público.

“La Iglesia chilena perdió prestigio y la confianza en la gente descendió como en ningún otro país de América Latina”, explicó al canal France 24 Cristian Parker, doctor en Sociología del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago.

Los casos de abusos sexuales se conocieron en 2010, cuando fue acusado el cura Fernando Karadima. Esto generó una fracción conservadora de la Iglesia con un terremoto político. El afamado exsacerdote (suspendido de por vida) mantenía conexiones con los más adinerados de su país.

Los delitos de Karadima, cometidos contra algunos de sus pupilos, fueron encubiertos por miembros de la jerarquía católica, especialmente por el exobispo de Osorno, Juan Barros, quien incluso es sospechoso de ser testigo directo de sus violaciones.

El papa Francisco vivió una experiencia difícil con este caso. Primero respaldó a Barros, y lo nombró obispo de Osorno en 2015. Luego, en 2018, durante su visita a Chile, lo defendió y expresó que las acusaciones eran solo “calumnias” y pidió pruebas.

“¡Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o foto mientras Karadima me abusaba a mí o a otros con Juan Barros parado al lado viéndolo todo!”, replicó Juan Carlos Cruz, una de las víctimas, en su cuenta de Twitter, tras las declaraciones del Papa.

A su regreso de Chile, Francisco designó al arzobispo maltés Charles Scicluna para que investigara el caso. Tras conocer un informe de más de 2.300 páginas, donde registraron 65 testimonios de abusos sexuales, Bergoglio rectificó y pidió perdón a las víctimas “por sus graves errores y omisiones”.

Tras el resultado de la investigación, la Iglesia chilena prometió cooperar. No obstante, las víctimas aún esperan que se haga justicia.

En Colombia, donde Francisco llegó el 6 de septiembre en una visita de cinco días, la Fiscalía General investiga a 37 sacerdotes denunciados por pederastia y abuso a menores. Catorce casos más fueron archivados o terminaron en absolución. Solo siete terminaron en condena.  

Aquí los casos tomaron fuerza en octubre, luego de que Patricia Osorio publicara una carta de suicidio de su hijo, Daniel, en la que detalló que los curas del colegio donde estudiaba lo trataban como una “prostituta”.

Daniel, quien se suicidó a los 21 años, aseveró que fue violado desde los 12. En la carta especifica “cómo lo sacaban en camionetas blindadas del colegio y lo llevaban a fincas de recreo lujosas para tener encuentros íntimos con curas”, denunció su madre. (I)

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