Comienza en Bolivia polémica elección de magistrados de máximos tribunales

16 de octubre de 2011 - 10:15

Unos 5.2 millones de bolivianos votan este domingo para elegir a 56 magistrados de los máximos tribunales judiciales, en un proceso que el Gobierno promueve como avance democrático y la oposición quiere convertir en plebiscito contra el presidente Evo Morales mediante el voto nulo.

Cerca de 24.000 urnas se abrieron a las ocho de la mañana, hora local (12.00 GMT), tras un acto de inauguración de los comicios encabezado por el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, y el presidente del Tribunal Electoral, Wilfredo Ovando, a quien la oposición tacha de oficialista.

Morales viajó el sábado a su fortín político, la región tropical del Chapare, en el centro del país, donde aún preside varias federaciones de productores de coca, base para la elaboración de cocaína.

El mandatario dijo a la prensa, tras votar a primera hora, que esta jornada es "una fiesta democrática" y será "un éxito para el pueblo boliviano".

La oposición denunció numerosas irregularidades en el proceso previo a los comicios, incluida la preselección partidista de los 115 candidatos por la mayoría oficialista del Parlamento, y dice que es una farsa de Morales para copar el Poder Judicial, por lo cual pide a los bolivianos que anulen el sufragio o voten en blanco.

El líder del Movimiento sin Miedo (MSM), el centroizquierdista Juan Del Granado, hasta 2010 aliado de Morales, advirtió de "un enorme peligro de fraude", lo cual niegan el Gobierno y las autoridades electorales.

En particular, la oposición afirma que Morales, elegido en 2006 y reelegido en 2009, busca controlar los máximos tribunales para legitimar su aspiración a un tercer periodo presidencial de 2015 a 2020, pese a que lo prohíbe la Constitución que él mismo promulgó hace dos años.

Por ello, la expectación de esta jornada, que no ha tenido incidentes mayores en las primeras horas, no reside en quienes serán elegidos hoy, sino en cuántos votos nulos o en blanco habrá, y si podrán ser interpretados como rechazo al mandatario.

Linera volvió a acusar hoy a la prensa y a la oposición de distorsionar la realidad y boicotear las elecciones al promover el voto nulo o en blanco, y dijo que es un "día excepcional" para la democracia de este país, uno de los más pobres de América Latina.

La complejidad de la novedosa elección de magistrados, sin precedentes en la historia boliviana, junto con las restricciones a los medios y a los candidatos para debatir sobre ellos o sus proyectos, ha derivado en una abrumadora ignorancia de la población, según las encuestas.

El 92 % de consultados en las cuatro mayores ciudades de Bolivia no conoce a ningún candidato, o solo a unos pocos, y un 76 % no se considera bien informado para emitir el voto, según sondeos publicados hace una quincena.

Ovando amenazó con cárcel a quienes hicieran campaña para estos comicios, pues está prohibido en los muy restrictivos reglamentos electorales, pero lo han ignorado la oposición y hasta el mismo Morales, sin que el Tribunal Electoral haya investigado ni procesado a nadie, hasta ahora.

Para supervisar los comicios llegaron 60 enviados de la OEA, Unasur y otras entidades latinoamericanas, encabezados por el expresidente panameño Martín Torrijos, mientras que está vetado el acceso a los centros electorales de observadores de los partidos bolivianos.

Las papeletas de votación son grandes sábanas con las fotos y los nombres de 115 aspirantes a ejercer durante los próximos seis años alguno de los 56 cargos en disputa, 28 de titulares y otros tantos de suplentes de los tribunales Supremo, Constitucional, Agroambiental y Consejo de la Magistratura.

Las calles y carreteras están desiertas, salvo cerca de los centros de votación, porque la ley prohíbe todo el transporte público y privado en jornadas electorales, suspende las reuniones de todo tipo y penaliza la venta de alcohol.

Morales llega a estos comicios tras dos meses de desgaste por su conflicto con los indígenas de la Amazonía, que marchan pacíficamente hacia La Paz para exigirle que no construya una carretera que partirá en dos una reserva natural.

Varias organizaciones pidieron a los bolivianos que anulen su voto, que es obligatorio en Bolivia so pena de multa, escribiendo en la papeleta "Tipnis", el nombre del parque natural amenazado por la carretera, financiada por Brasil.

La marcha amazónica, que desdibuja la imagen de Morales como ecologista e indigenista, causó ya el cese de dos ministros y otros funcionarios, tras atacar a los indígenas unos 500 policías el 25 de septiembre, en una operación violenta que incluso Morales calificó de "imperdonable".

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