Cinco firmas explotarán campo petrolero en Brasil

22 de octubre de 2013 - 00:00

Río de Janeiro.- En medio de intensas protestas sociales, el consorcio integrado por la brasileña Petrobras, las petroleras China National Petroleum Corporation (CNPC), China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), la francesa Total y la anglo-holandesa Shell se adjudicó ayer la licitación del campo de Libra, el mayor yacimiento de hidrocarburos hasta ahora descubierto en Brasil.

El consorcio fue el único que se presentó en la licitación ayer de este campo de 1.500 km² con reservas probadas de entre 8.000 y 12.000 millones de barriles de crudo, que casi duplica las reservas probadas actuales de Brasil. Las empresas ofrecieron entregarle al Estado brasileño un 41,65% del petróleo excedente, el mínimo exigido por el gobierno de Dilma Rousseff. (Ver infografía ampliada)

La licitación se realizó en medio de enfrentamientos entre unos 200 manifestantes opuestos a la privatización del petróleo y 1.100 agentes de seguridad, que usaron balas de goma y bombas de gas lacrimógeno para dispersar la protesta, que terminó con un saldo de al menos seis heridos frente a un  hotel de Río de Janeiro donde se realizó la subasta.

Según las normas de la licitación, las empresas ganadoras serán socias de la estatal brasileña Petrobras, que será la operadora y tendrá una participación del 40% en el consorcio.

La anglo-holandesa Shell y la francesa Total participan en el consorcio con un 20% del capital cada una, mientras que las chinas CNPC y CNOOC tienen un 10% cada una.

La alta participación de la anglo-holandesa Shell y la francesa Total en el consorcio sorprendió al mercado, que apostaba por el protagonismo de las corporaciones chinas, al final minoritarias.

“Éxito mayor que este es difícil de imaginar (...). Es un éxito absoluto”, expresó tras la licitación la directora de la  Agencia Nacional del Petróleo (ANP), Magda Chambriard. “El resultado garantiza a Brasil una de las mayores participaciones gubernamentales del mundo en la explotación de un campo petrolero”, agregó la funcionaria.

Chambriard destacó que hubo una competencia para la conformación del consorcio vencedor, integrado por cinco empresas de las once que manifestaron su interés en la subasta.

Asimismo, los ganadores deberán pagar  al Estado brasileño un bono de 15.000 millones de reales ($ 6.900 millones) por los derechos de producción. El contrato de concesión es por 35 años no prorrogables con una fase estimada de exploración de cinco años, por lo que se espera que los pozos perforados empiecen a producir en 2019.

El gigantesco campo, situado en la cuenca de Santos, a 183 km de las costas de Río de Janeiro, podrá alcanzar una producción máxima de 1,4 millones de barriles diarios (b/d) en unos cinco años.

Chambriard calculó que Libra le permitirá al Estado recaudar en el tiempo de contrato 300.000 millones de reales ($ 138.248 millones) en regalías y 600.000 millones de reales ($ 276.496 millones) con el petróleo cedido.

Brasil produce actualmente unos 2 millones de b/d y aspira a más que duplicar su producción para 2020 con la explotación del Presal.

Nuevo sistema de licitación

Esta fue la primera subasta de un campo del Presal, los gigantescos yacimientos en aguas ultraprofundas brasileñas descubiertos en 2007, bajo un nuevo régimen que otorga a la estatal Petrobras una participación obligatoria mínima de 30% en la concesión.

Este modelo, aprobado en 2010 por el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, busca que el Estado retenga más dinero del petróleo para destinarlo a la educación (75% de las regalías petroleras) y a la salud (25%).

El gigantesco yacimiento, cuya complicada explotación requerirá entre 12 y 18 plataformas y hasta 90 buques petroleros, traerá inversiones por 180.000 millones de dólares en los próximos 35 años, estimó recientemente el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

La Federación Única de Trabajadores del petróleo (FUP), a la cual están afiliados la mayoría de los trabajadores de Petrobras y que reúne a los 12 sindicatos del sector, reclamaba la suspensión inmediata de la subasta e inició el jueves pasado una huelga ilimitada. “Creo que perdimos esta batalla, pero con seguridad no la guerra”, añadió Leandro Lanfreide, un trabajador petrolero, que participó ayer en una protesta en Río de Janeiro contra la privatización del campo petrolero de Libra.

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