Chile aún sigue dividido por dictadura de Pinochet

10 de septiembre de 2013 - 00:00

Santiago de Chile.- El gobierno del derechista Sebastián Piñera y la oposición de centro-izquierda conmemoraron ayer, en dos actos distintos, los 40 años del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, mostrando que la fecha aún divide a Chile.  

Casi con dos horas de diferencia pero el mismo día, Gobierno y oposición recordaron con matices el golpe de Estado del 11 septiembre de 1973 que derrocó al gobierno del socialista Salvador Allende e instauró la dictadura de Augusto Pinochet, que se saldó con más de 3.200 víctimas.

El acto encabezado por el presidente Piñera se realizó en el palacio presidencial de La Moneda, mientras que el de la oposición se hizo en la explanada del Museo de la Memoria y fue encabezado por la exmandataria socialista Michelle Bachelet, la acompañaron los expresidentes Ricardo Lagos y Eduardo Frei Ruiz-Tagle.   

Tanto Bachelet como Piñera condenaron enérgicamente las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura, y exigieron conocer la verdad sobre lo ocurrido con las víctimas y ampliar las responsabilidades a quienes justificaron el golpe o civiles que participaron del gobierno de Pinochet.

Pero difirieron sobre las condiciones políticas que llevaron al derrocamiento del gobierno de Allende, que fracasó en su intento de poner en marcha una vía chilena al socialismo, sin una revolución armada, por la resistencia de Estados Unidos, la oposición política de la época y los gremios de empresarios.

Sobre las responsabilidades, Piñera acusó a quienes tuvieron altos cargos en el gobierno militar como responsabilidades morales.

En tanto, Bachelet, favorita para ganar las elecciones del 17 de noviembre, indicó que “las responsabilidades de la instalación de la dictadura, los crímenes cometidos por agentes del Estado, la violación de los derechos humanos no son justificables, no son inevitables y son responsabilidad de quienes lo cometieron y  lo justificaron”.  

Al acto en el palacio de La Moneda, en cuyo interior se suicidió Allende en medio del bombardeo aéreo y terrestre por parte de las fuerzas golpistas, fue invitada Bachelet, junto a los otros ocho candidatos presidenciales, además de los partidos políticos de izquierda.

Pero prueba de que en Chile las heridas que dejó la dictadura aún están abiertas, cada bando optó por conmemorar de forma separada. “Permanecen dos puntos de vista que todavía son demasiado distantes para que pudiera existir un acto común. Tal vez las generaciones futuras lo pudieran hacer”, dijo el senador del Partido Socialista (PS), Camilo Escalona.

“Creo que no había condiciones para hacer un solo acto, porque todavía éste es un país fracturado”, señaló por su parte Isabel Allende, hija del exmandatario socialista y actual senadora del PS.

“Ellos cambiaron su acto para el día de hoy. Eso revela que lo que se buscaba más bien era tener un acto de características  más políticas y electorales que lo que buscamos aquí en La Moneda, que es tener un acto con una idea y con una profundidad de unidad nacional”, expresó el ministro del Interior, Andrés Chadwick.

“Estaban todos invitados, queríamos que todos estuvieran presentes (...) pero hay un interés en seguir marcando una diferencia, una división”, agregó.

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