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1.500 centroamericanos atraviesan México con destino a Estados Unidos

Decenas de migrantes centroamericanos descansan en la población Mapastepec, en el estado de Chiapas (México).
Decenas de migrantes centroamericanos descansan en la población Mapastepec, en el estado de Chiapas (México).
Foto: EFE
28 de marzo de 2018 - 00:00 - Redacción y Agencia EFE

A pie o pidiendo un “ride” (aventón), más de 1.500 migrantes centroamericanos atraviesan estos días México con rumbo a Estados Unidos en una caravana que este año multiplicó sus participantes por la delicada situación de Honduras.

Las jornadas del llamado ‘Viacrucis migrantes en la lucha’, nombre que adquiere porque coincide con la Semana Santa, comienzan a las 05:00, para aprovechar las horas en las que el sol no es tan fuerte.

El Domingo de Ramos los migrantes ingresaron a México sin documentación. Sentados o tumbados sobre cobijas, dispuestas en el suelo en un parque de la localidad Mapastepec, los centroamericanos descansaban a la sombra tras horas de caminata, parte de la cual algunos  cubrieron en vehículos.

Entre ellos está Donaldo Enrique Romero, cuya gorra, en la que está dibujada una bandera estadounidense y un águila, da pistas sobre su destino: “Estados Unidos es la meta”, sentenció.

Cansado de las amenazas y la crisis política en su país, que -aseguró- aumentó los costos de vida, este hondureño llegó a la sureña ciudad mexicana Tapachula, próxima a la frontera con Guatemala, el pasado enero.

En Honduras “me ocurrió un asalto y me estaban amenazando, no quise estar así”, relató acompañado por su familia, en el punto de descanso, donde llegan los 1.500 migrantes que participan en  esta edición de la caravana.

Tras unas semanas en las que intentaron emprender unos trámites que no terminaban de despegar -todo era “demasiado lento”-, Donaldo decidió sumarse al viacrucis, con el anhelo de alcanzar Misisipi, donde lo esperan otros familiares ya asentados.

Al igual que ellos, son muchos los participantes que ya tienen a sus seres queridos al otro lado de la frontera.

Josué Deras, otro hondureño de 21 años, contó que uno de sus amigos está en Nebraska y trabaja en construcción. Su plan es estar en Estados Unidos unos tres o cuatro años, para “salir a buscar trabajo, un futuro, para un día tener una familia”.

Afirmó que en su país “no hay forma de obtener dinero” y que en el campo, al que se dedica, gana $ 5 al día, “que no alcanza para nada”.

Reciben ayuda
La ayuda que los migrantes reciben a lo largo de su camino, incluida la comida, proviene de lo que ofrecen los habitantes de las comunidades por las que pasan. También de organizaciones, como la Cruz Roja, que proporcionan cajas con leche en polvo, potitos (papillas para bebés), pañales, entre otros.

Los organizadores estiman que en la caravana hay 500 mujeres y niños. Ivi Jeannette Amaya González, cuyas hijas tienen 10 meses y cuatro años, es consciente de que el camino es duro para las niñas, pero tanto ella como su marido asumieron ese riesgo porque quieren darles “un futuro”.

Argumentó que, de no salir bien su plan de llegar a Estados Unidos, buscarían otra vía para asentarse en otro lugar y no regresar a El Salvador, donde el esposo de su prima fue asesinado y se registran elevados índices de inseguridad.

“No podríamos radicar allá nuevamente, ni en otra colonia ni en otro departamento, por eso estamos aquí haciéndole frente a esta situación”, apuntó Ivi.

Normalmente, los participantes de la caravana rondan los 300 en esa zona sur del país -el número varía en las etapas siguientes porque se suman migrantes-, pero en esta ocasión la cifra se multiplicó, especialmente con los hondureños que, supuestamente, son el 80% del total.

“Nunca habíamos visto un porcentaje tan alto de hondureños”, aseveró el director en México de la organización Pueblos sin Fronteras, Ireneo Mújica, quien señaló que el motivo de este aumento está en la “militarización” del país, de acuerdo con los testimonios de los migrantes.

Por ello, solicitan al Gobierno hondureño que “saque a los militares de las calles” y que busque soluciones “sensibles”, y al Ejecutivo mexicano que acepte más peticiones de asilo (la mayoría es denegada) y amplíe su presupuesto dedicado a la causa, porque desde los albergues están saturados.

“La migración se ha disparado con la violencia, sin embargo, México no ha querido aumentar un centavo”, defendió el activista.

En las próximas semanas el viacrucis continuará su viaje hacia el norte, que dura  un mes. Tras el paso por la Ciudad de México los itinerarios se diversificarán hacia distintos puntos.

Algunos de los migrantes optarán por Baja California, otros por Tamaulipas, otros por Sonora; todos tienen la intención de pasar, por fin, la esperada frontera.

Por la violencia y persecución México se convirtió en el país de destino de migrantes.

En los últimos cuatro años aumentó en 580% el número de personas procedentes de Honduras, El Salvador y en forma creciente de Venezuela que solicitaron refugio, indicó el representante en México del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, Mark Manley. (I)

Migración
EE.UU. es el objetivo
Cada año, cerca de 450.000 migrantes de los países centroamericanos cruzan por México con el fin de llegar hacia Estados Unidos, de acuerdo con un cálculo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).   

7% aumentó la deportación de hondureños en el primer trimestre de 2018, según cifras oficiales.    

Redadas
Entre enero y febrero de este año fueron detenidos 600 centroamericanos en operativos de vigilancia, retenes de revisión y patrullajes en carreteras de Tamaulipas que comunican con la frontera con EE.UU. (I)

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