Cataluña calienta las calles por la autodeterminación

- 18 de octubre de 2019 - 00:00

La región autonómica española intentó cinco veces proclamar un Estado catalán. El líder regional promete un nuevo referéndum en medio de las crecientes protestas. El gobierno español contrarresta la propaganda separatista.

España vive uno de los momentos más tensos de su historia reciente. La región autónoma de Cataluña es escenario de graves disturbios en sus principales ciudades, con el amago del presidente Quim Torra de convocar un nuevo referéndum de “autodeterminación”.

Los enfrentamientos sucedieron ayer por cuarto día consecutivo en las calles de Barcelona. Grupos violentos volvieron a montar barricadas y quemar contenedores. Los agentes trataron sin éxito de impedir que choquen con grupos de ultraderecha que también se concentraron en la ciudad con banderas franquistas, armados con palos y bates de béisbol.

En las vías principales de la región se registraron bloqueos por las miles de personas que avanzan en cinco manifestaciones denominadas “Marchas de la libertad”, que tienen previsto unirse hoy en Barcelona en una gran jornada de protesta.

El Gobierno español de Pedro Sánchez advirtió que no consentirá “que la violencia se imponga a la convivencia”. Sin embargo, se inclina por no tomar ninguna medida extraordinaria, como la aplicación del artículo 155 que habilita la intervención en una autonomía desobediente. Lo que hizo fue desplegar una campaña de propaganda para contrarrestar la del separatismo.

El independentismo creció  en la política y la sociedad de Cataluña desde 2010, cuando el Tribunal Constitucional español (TC) anuló parte del Estatuto regional de Autonomía, hasta llegar al referéndum de “autodeterminación” de 2017 y una proclamación “ilegal” de independencia.

El resultado fue nueve líderes soberanistas juzgados y condenados hasta a 13 años de prisión por sedición. La sentencia dictada esta semana por el TC desató las protestas de los separatistas.

Pero esta no fue la primera vez que Cataluña reclamaba  su independencia. Fue la quinta. Los intentos anteriores fracasaron. Salvo en 1931, cuando los catalanes lograron su primer estatuto de autonomía, una rareza para la España centralista de la época, a cambio de renunciar a sus planes soberanistas, dos de las ocasiones concluyeron mediante negociaciones con el Gobierno central y las otras dos, a sangre y fuego.

La primera fue en enero de 1641, en la Guerra de los 30 años y se produjo como reacción al intento centralizador del rey Felipe IV. Seis días después de la declaración de independencia, Cataluña proclama su sumisión al rey Luis XIII de Francia y acata el orden político galo. Tras una guerra de 18 años, Francia se anexionó buena parte de los territorios de la Cataluña francesa y el resto volvió al redil de la corona española.

En 1873, en la primera República española, proclaman el Estado catalán dentro de la federación española. En 48 horas, tras duras negociaciones, el intento se diluye de forma pacífica.

En 1931, Francesc Maciá anuncia la creación de la república federada catalana dentro de la república de España. El Gobierno negocia durante tres días y pactan la renuncia soberanista a cambio de un estatuto de autonomía y un Parlamento propio.

En 1934, el líder de Esquerra, Lluís Companys, mítico presidente de Cataluña, proclamó el estado catalán dentro de la República Española y tachó de «monarquizante y fascista» al Gobierno, el que declara el estado de guerra. Companys fue detenido, encarcelado y fusilado por orden de Franco en 1940.

Cataluña es una comunidad autónoma rica del noreste de España, de 7,5 millones de habitantes, que representa el 19% del Producto Interior Bruto (PIB) total del país. El gobierno regional reclama el manejo de estos recursos. Pero Madrid apela a la redistribución de la riqueza entre las regiones españolas. (I)  

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