Temores por abstención marcan los comicios en Venezuela

- 20 de mayo de 2018 - 00:00
El presidente venezolano, Nicolás Maduro (c), habla junto al exfutbolista argentino Diego Maradona (d) en Caracas.
Foto: EFE

La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó a no votar por considerar ilegítimos los comicios, cuyos resultados tampoco serán reconocidos por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos. El presidente Nicolás Maduro buscará la reelección y se medirá con tres candidatos.

Como pocas veces ocurre en Venezuela, en la votación presidencial de hoy el índice de abstención podría ser mayor al que obtenga el vencedor de esta contienda que se celebrará tras haberse acabado, para muchos, la confianza en el sistema electoral.

El bloque de fuerzas políticas y sociales de la oposición llamó a la ciudadanía a no “convalidar” los comicios donde el actual jefe del Estado, Nicolás Maduro, buscará la reelección en una contienda en la que participan otros tres candidatos.

Es la segunda vez que  la oposición pide a sus simpatizantes no votar, luego de hacerlo para las parlamentarias de 2005, y también es la primera vez desde que se instauró la democracia en 1958 que un grupo político de importancia decide no presentar candidato para unos comicios presidenciales en el país petrolero.

La decisión de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de no participar en unos comicios que considera fraudulentos y evitar así validar la reelección de Maduro, supone un escenario atípico en el país caribeño.

La presidenta del Consejo Electoral, Tibisay Lucena, advirtió que la ley fija sanciones -que incluyen arresto- a quienes promuevan la abstención.

El analista Luis Vicente León, presidente de la firma Datanálisis, destacó que “nunca hubo una elección donde una parte importante de la oposición se fracturara: una llama a la abstención y otra al voto con desconfianza”.

“No voy a votar. Estoy preocupado por sobrevivir cada día”, afirmó Alexis Rodríguez, vendedor ambulante de 40 años.

Maduro lidera los sondeos, aunque 75% de los venezolanos lo reprueba, hartos de la falta de comida, medicinas, agua, luz, transporte, seguridad, y del alto costo de la vida.

“La gente ha perdido la fe en la protesta y el voto, por eso la apatía. El venezolano está desconcertado y desesperanzado”, opinó el analista Juan Raffalli.

En los últimos dos años, casi un millón de venezolanos abandonaron el país y migraron hacia países vecinos a medida que empeora la situación, según datos de la Oficina Internacional de Migraciones.

Datanálisis da un empate técnico entre Maduro y su rival Henri Falcón; Delphos 43% al presidente y 24% al exchavista.

EE.UU., la Unión Europea y el Grupo de Lima (incluidos Argentina, Brasil y Canadá) advirtieron que desconocerán los resultados  del proceso porque consideran que no es transparente.

Maduro promete corregir errores

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela y aspirante a la reelección hoy  20 de mayo, promete reparar los errores cometidos en la llamada “revolución bolivariana” y lograr la prosperidad económica que no consiguió en seis años de Gobierno, tiempo en el que el país cayó en una profunda crisis.

Con una amplia carrera dentro de la Administración Pública, desarrollada en los últimos 20 años, Maduro, de 56 años, que presume de ser el “presidente obrero” que nunca ha pisado una universidad, se ha presentado en esta campaña electoral como el “candidato de la patria”.

En el discurso que repite en cada mitin asegura que si le dan diez millones de votos garantizará la paz y dará estabilidad a la apaleada economía venezolana.

“Confíen en mí, yo lo voy a hacer. Yo, Nicolás Maduro. Yo, Nicolás pueblo. Yo, fuerza revolucionaria, en este tiempo histórico lo juro frente a ustedes”, dijo recientemente el jefe de Estado que hizo una promesa similar en el 2014, un año antes de ser elegido presidente.

En marzo de ese año, el ahora líder de la llamada “revolución bolivariana”, iniciada por el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013), juró ante sus simpatizantes en Caracas que derrotaría la “guerra económica”, que asegura promueven desde EE.UU., y a la que achaca la escasez de medicinas y alimentos.

Maduro, que durante la gestión de Chávez fue diputado, presidente del Parlamento, canciller, vicepresidente y presidente en funciones, prometió también en 2014 que para este año ya no habría pobreza ni miseria, algo que, por el contrario, ha aumentado, según estudios de las universidades más importantes del país.

Falcón se enfrenta a sus exaliados por llegar al poder

El candidato presidencial opositor Henri Falcón durante su evento de cierre de campaña en Barquisimeto. Foto: EFE

Henri Falcón es un militar retirado que ha bailado en las arenas del chavismo y de la oposición venezolana sin remordimientos y que ahora, convertido en uno de los favoritos en estas elecciones presidenciales venezolanas, se enfrenta a todos los que una vez fueron sus amigos y compañeros políticos.

El líder fundador de Avanzada Progresista no ha tenido reparos en hacer y deshacer alianzas en su carrera política, en la que ha sido elegido dos veces consecutivas alcalde del municipio de Iribarren, en el estado de Lara, y dos veces gobernador de ese estado, en el oeste de Venezuela.

Saltó de las filas de los precursores de la “revolución bolivariana” a ser parte de la cúpula conocida como el G-7 de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la mayor alianza antichavista que lideró las protestas contra el gobierno del último quinquenio y que en 2015 derrotó en las legislativas por primera vez a los oficialistas en veinte años.

Su posición dentro de la dirección de la MUD siempre ha sido vista con reservas por sus compañeros de plataforma, no tanto por sus orígenes chavistas como por ser considerado un moderado que duda en respaldar las convocatorias de sectores más radicales, como los que representan la formación de Leopoldo López, Voluntad Popular, o Vente, de la exdiputada María Corina Machado.

Su decisión de presentarse a la Presidencia, para lo que desobedeció la decisión de la MUD de no participar en los comicios, lo rescató de uno de los últimos puestos en la listas de popularidad, según las principales encuestadoras del país, hasta llegar a ser el primer opositor con respaldo popular que aspira a convertirse en jefe de Estado.

Bertucci habla de su fe y no de sus conflictos

El candidato a la Presidencia de Venezuela Javier Bertucci (c) durante su acto de cierre de campaña en Valencia. Foto: EFE

Antes de ser candidato a la Presidencia de Venezuela, Javier Bertucci solo era conocido en el ámbito evangélico donde se movía como pastor de la iglesia cristiana Maranatha y hoy, tercero en las encuestas, asegura ser el mayor rival del jefe de Estado, Nicolás Maduro, y contar con el apoyo de Dios.

El expastor nació en el estado occidental de Portuguesa en 1969 y ya desde muy joven compaginó la vida religiosa y el mundo de los negocios, pues es dueño de varias empresas, algunas de ellas establecidas fuera de Venezuela y relacionadas con el comercio de suplementos médicos y alimentos.

Su vida no ha estado exenta de conflictos con la Justicia, como la acusación de contrabando de 5.000 toneladas de diésel a la República Dominicana en 2010 o su implicación en la investigación de los papeles de Panamá por el supuesto uso de paraísos fiscales.

Sobre este caso se filtró que Bertucci tanteó la posibilidad de ser el presidente de una empresa, valorada en 5 millones de dólares, en un paraíso fiscal, a través del bufete Mossack Fonseca.

Por las acusaciones de contrabando, Bertucci fue detenido durante tres días y después fue sometido a arresto domiciliario por otros seis meses.

Durante su campaña, ha evitado estos temas.

Bertucci no habla de sus empresas ni de estas acusaciones y prefiere enfrascarse en la crisis económica y social del país en el que “el pueblo pasa hambre”, y por eso su campaña se ha enfocado en repartir platos de sopa en barriadas populares entre discursos cargados de referencias a Dios y citas bíblicas.

Ha dicho que sabe que el 93% de los venezolanos son “de tendencia cristiana”, aunque no todos tienen “tendencia devocional”, y prometió que si llega a la Presidencia logrará un país de devotos “para poder implantar los valores cristianos”.

Quijada solo busca quitarle votos al chavismo

El candidato Reinaldo Quijada centra su propuesta de Gobierno en tres ejes de reconstrucción del país. Foto: EFE

Reinaldo Quijada, el aspirante a las presidenciales venezolanas de más bajo perfil, es un amante del teatro y la literatura que nació hace 58 años en Suiza, que apoyó al fallecido presidente Hugo Chávez en sus inicios y ahora asegura que su candidatura busca devolver la moral a la política en su país.

Este ingeniero electrónico se lanzó como candidato a la presidencia pese a que entre los cuatro candidatos se ubica en el último lugar y de allí no se ha movido, y no se le ha visto hacer el menor esfuerzo por darse a conocer ni en propagandas audiovisuales ni en afiches o mítines.

Quijada estuvo rodeado desde pequeño por el discurso político gracias a las visitas que recibía su padre Manuel Quijada, un diplomático venezolano durante su permanencia en Ginebra.

Este ambiente político se sintió sobre todo durante los 6 años que la familia estuvo exiliada en Italia e Inglaterra tras formar parte del intento de golpe de Estado contra el entonces presidente venezolano Rómulo Betancourt en 1962.

El padre de Quijada formó parte de gobiernos y fue cercano siempre a las tendencias izquierdistas con las que el hoy candidato tuvo un acercamiento en sus tiempos universitarios y, posteriormente, con la aparición del presidente Hugo Chávez (1999-2013).

El candidato es amante también de la música clásica y en especial de Wagner y Beethoven, estudió parte de su carrera de Ingeniería Electrónica en Estados Unidos, antes de trasladarse a Caracas para cerrar este ciclo formativo en 1987 en la Universidad Simón Bolívar, estudios que se vieron entorpecidos por su amor al teatro.

Además de su labor política, trabaja como consultor independiente en el área de comercio exterior en el sector agrícola y agroindustrial.

Evolución

→ Situación: Venezuela está situada en el extremo septentrional de Sudamérica. Limita al norte con el mar Caribe, al sur con Brasil, al oeste con Colombia y al este con Guyana.

→ Superficie: 916.445 kilómetros cuadrados.

→ Capital: Santiago de León de Caracas.

→ Idioma: Español.

→ Población:  31.828.110 de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística, adscrito al Ministerio de Planificación. A votar están llamadas 20’526.978 personas.

→ Sistema de gobierno: República presidencialista con 23 entidades federales y un distrito capital. El Poder Ejecutivo lo ejerce el presidente, que, según la Constitución vigente (1999), se elige cada seis años y está facultado para presentarse a la reelección indefinida. Actualmente este cargo lo ejerce Nicolás Maduro, quien sigue en la llamada “revolución bolivariana”, iniciada por el  fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013). El Legislativo lo representa la unicameral Asamblea (AN, Parlamento) con 167 diputados. En agosto pasado se instauró una Asamblea Constituyente con afines al Gobierno de Maduro. (I)

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