Los asalariados pagan más tributos que las empresas

Brasil analiza opciones tributarias para cubrir el déficit fiscal

Los asalariados pagan más tributos que las empresas
12 de septiembre de 2015 00:00

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff se enfrenta a un nuevo round contra la oposición por las diferentes propuestas que en las últimas horas se lanzó para incrementar los impuestos que permitan cubrir el déficit de unos $ 7.000 millones para el próximo año.

La crisis económica, causada por la baja en la recaudación, a raíz de la caída del precio de las materias primas, las dificultades políticas y el propio ajuste que emprendió Rousseff desde enero pasado, generó una discusión en la que todos tienen bandos distintos. El meollo del asunto son los impuestos y concretamente cuánto cada sector debe pagar al fisco.

La izquierda, entre ellos el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), defiende una gravación a las grandes fortunas y a la herencia, asuntos que están petrificados en el Congreso, dominado en estos primeros nueve meses de 2015 por una agenda ultraconservadora.

Resistido dentro del propio PT y rechazado por los movimientos sociales que reclaman su renuncia, el ministro de Economía, Joaquim Levy, revolvió más las aguas turbulentas del diálogo político brasileño al afirmar que sería posible aumentar el Impuesto a la Renta de los asalariados. Por eso el lunes pasado, la presidenta Dilma Rousseff, en un discurso por el Día de la Independencia, habló de tomar “remedios amargos” para superar la crisis, pero no dio detalles.

Cada sector apunta para su lado. El vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), se mueve con autonomía y le contestó a la presidenta: “Necesitamos evitar remedios amargos porque la ampliación de tributos debe darse en el último caso”.

La discusión enfrenta a las clases en Brasil. Dentro del Gobierno la discusión era: si hay aumento de impuestos al asalariado ¿a partir de cuánto? ¿A los salarios de los gerentes o de los empleados de clase media?

El asalariado en Brasil paga un impuesto fijo de 27,5%, mientras que hay empresas que abonan una tasa al fisco del 12%, una desigualdad que no pudieron torcer por la fuerza del Congreso ni los gobiernos de Rousseff ni los de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010). La idea incluirá aumentar hasta 35% la carga tributaria en los salarios más altos.

Rousseff y varios gobernadores defienden la vuelta del impuesto al cheque, que fue derribado en 2007 en el Congreso por la poderosa Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), que le daba unos $ 10.000 millones al presupuesto de la salud.

Entre las discusiones está en agenda el aumento de tributos en el precio de la gasolina, un reclamo de los sectores desarrollistas que ven en la propuesta de aumentar el impuesto cobrado a los asalariados un posible nuevo golpe a la popularidad de la mandataria, que no supera el 10%.

Otros tributos, a partir de diciembre podrían aumentar hasta el 10%, como los destilados y bebidas alcohólicas en general, coincidiendo con el inicio del verano, estación de la cerveza.

Desde que la semana pasada envió su proyecto el Gobierno, este recibe movimientos financieros especulativos que llevaron al dólar al mayor nivel desde 2002, a una franja de 3,80 reales por cada dólar. Y las calificadoras de riesgo rebajaron la nota de la deuda brasileña afectando los índices bursátiles.

El opositor presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, dijo que no hay espacio para aumentar el Impuesto a la Renta. “Lo que el Gobierno debe hacer es bajar el gasto”, sugirió. “Bajar el gasto público antes de cualquier impuesto nuevo es una obligación”, opinó por su parte el diputado Bruno Araújo, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). (I)