Bolsonaro lidera sondeos en Brasil tras sufrir atentado

- 08 de septiembre de 2018 - 00:00
El candidato ultraderechista brasileño, Jair Bolsonaro, en momentos en que fue apuñalado en un acto electoral.
Foto: AFP

El candidato presidencial ultraderechista fue operado y está estable tras ser acuchillado en un mitin en Minas Gerais. Subió 4 puntos en intención de votos y la chance de ir a la segunda vuelta.

El atentado que hirió severamente al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro pone, de cara a las elecciones del 7 de octubre, un nuevo escenario de incertidumbres en la campaña electoral brasileña.

Los dos principales ejes de la campaña, Bolsonaro, y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, no podrán estar en las calles. El primero porque permanecerá en el hospital al menos 10 días, el otro porque está preso en una celda y el martes puede anunciar que su reemplazante como candidato presidencial es el exalcalde y exministro de Educación Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

En medio de la conmoción nacional por un inédito atentado contra un candidato durante la democracia reconquistada en 1985, del lado de Bolsonaro ven el ataque a cuchillo que le perforó el estómago y el intestino como el ticket para vencer en la primera vuelta.

“Mi padre está más fuerte que nunca, de buen humor. Un mensaje para estos delincuentes que intentaron arruinar la vida de un padre de familia, que es la esperanza de todos los brasileños: ustedes acabaron de elegir el presidente, será en la primera vuelta”, dijo Flavio Bolsonaro, diputado y miembro del clan político que el candidato del Partido Social Liberal supo construir en tres décadas de carrera casi en las sombras.

El agresor
Bolsonaro, de 62 años, fue apuñalado el jueves en Juiz de Fora, Minas Gerais, por un hombre de 40 años que fue detenido y dijo actuar “por orden de Dios”, que lo atacó en medio de una multitud. La imagen del suceso dio la vuelta al mundo y puso a la democracia brasileña de rodillas, a apenas siete meses del homicidio de la concejala izquierdista negra Marielle Franco, en Río de Janeiro.

Bolsonaro realizaba campaña en modo extremo, como es su estilo. El miércoles en Brasilia pateó un muñeco con la cara de Lula desde un escenario. El martes hizo un acto en el estado amazónico de Acre, donde fue denunciado por incitación a la violencia.

Pidió ametrallar a todos los militantes del PT, justamente en la tierra en donde asesinaron a uno de los fundadores del partido de Lula, Chico Mendes, en los años ochenta, por defender la selva de las mafias madereras.

“Este atentado contra Bolsonaro puede provocar un enorme impacto. Ya hay contingentes de otros candidatos como Geraldo Alckmin yendo hacia Bolsonaro. Ahora subió la chance de ir a la segunda vuelta”, dijo Cesar Felicio, columnista del diario Valor.

La Policía Federal reforzó la seguridad de todos los presidenciables, que suspendieron sus campañas ayer, feriado del Día de la Independencia. En desfiles por la fecha conmemorativa, promilitaristas se mostraron con banderas apoyando al candidato que fue comparado, por su posición frente a las libertades individuales, con Donald Trump.

La última encuesta del miércoles no incluía a Lula porque su candidatura fue invalidada por la justicia electoral al estar condenado en dos instancias por corrupción y lavado de dinero.

Lula dominaba entre 35% y 40% las intenciones de voto, pero sin él en la disputa Ibope puso al excapitán del Ejército y diputado líder con 22% de los votos, contra 12% del laborista Ciro Gomes y la ambientalista evangélica Marina Silva y el 9% del socialdemócrata Geraldo Alckmin

Muy por debajo está Fernando Haddad, el posible sustituto de Lula,  quien apenas llega al 6%. Su candidatura deberá resolverse el próximo 11 de septiembre.

“Creo que Alckmin será el más perjudicado porque basó su campaña en denunciar la violencia de Bolsonaro contra la mujer y las minorías para disputar el voto de la centroderecha”, dijo Alberto Almeida, del Instituto Brasilis.

Bolsonaro, desde la cama, siguió con su campaña, incluso después de ser operado en un hospital público de Juiz de Fora y antes de su traslado a la clínica privada Albert Einstein, en Sao Paulo, uno de los lugares más caros de América Latina en alta salud.

En las redes sociales, en tanto, se dio una guerra de guerrillas: primero porque los apoyadores de Bolsonaro intentaron vincular al atacante con el PT de Lula, incluso haciendo montajes de su rostro en actos políticos. Por el lado de los opositores a Bolsonaro, se intentó desmitificar el atentado, diciendo que este habría sido armado. (I)     

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