Bolivia en emergencia entre denuncias de fraude y golpismo

- 24 de octubre de 2019 - 00:00
Sectores afines al Gobierno realizan una marcha para expresar su respaldo al presidente Evo Morales, en La Paz. En la foto derecha, partidarios del candidato y expresidente Carlos Mesa protestan a la espera de los resultados de las elecciones.
EFE

Seguidores del Gobierno y de la oposición se movilizan en defensa al voto. Con el 97% del escrutinio oficial, Morales obtiene un 46,49% de los votos, casi 9,5 puntos por delante de Mesa, pero insuficientes para ganar en primera vuelta.

Una multitudinaria movilización de respaldo al presidente Evo Morales se concentró al mediodía de ayer en la plaza San Francisco de La Paz. La consigna fue rechazar lo que consideran afanes golpistas de la oposición, que paralelamente desarrolló una huelga para reclamar la segunda vuelta en el proceso electoral, cuyo escrutinio aún no concluye.

En su trayecto hacia La Paz, dirigentes de medio centenar de organizaciones sociales afines al Gobierno, muchas de las cuales llegaron desde las provincias, dijeron que su reclamo es para que se respete el voto del área rural, que es computado al final del recuento y que consideran garantizará la victoria de Morales en primera vuelta.

“Somos 50 organizaciones de La Paz que expresamos la preocupación por la violencia generada, en particular, por el candidato Carlos Mesa”, dijo el ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico.

El ministro se refirió a la convocatoria que hizo el postulante a la presidencia por la alianza Comunidad Ciudadana, quien pidió una vigilia al pie de los tribunales departamentales electorales (TED) para rechazar lo que calificó de “fraude gigantesco” y reclamar una segunda vuelta.

Morales, en una conferencia de prensa, también responsabilizó a Mesa y a los dirigentes de la oposición de alentar movilizaciones que en su criterio confirman afanes golpistas detectados por el Ejecutivo semanas antes del verificativo electoral.

El mandatario -que busca su cuarto mandato-, se declaró ganador de las elecciones del fin de semana y luego declaró “estado de emergencia y movilización pacífica para defender la democracia”.

El recuento oficial al 97% del escrutinio mostraba que Morales obtuvo un 46,49% de los votos, cerca de 9,5 puntos por delante de Mesa su principal rival, pero por debajo de la ventaja de 10 puntos porcentuales que necesita para evitar una segunda vuelta.

Morales consideró que el golpe de Estado se expresa en las movilizaciones que impiden el conteo de votos de las elecciones al destruir dependencias de los TED y los ataques a las centrales de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Durante las protestas del lunes y martes fueron incendiadas las dependencias de los TED de Chuquisaca, Potosí, Pando, Santa Cruz y Beni, además de las sedes del partido oficialista en Oruro, Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba.

Como parte de la crisis y en una sorpresiva decisión, el vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, Antonio Costas, presentó su renuncia. Argumentó su inconformidad con la interrupción del sistema de conteo rápido, en el 80% del escrutinio, lo que desató la polémica.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) sesionó ayer para tratar la crisis en Bolivia. En la reunión el embajador boliviano en ese organismo, José Gonzáles, precisó que no existía compromiso de entregar el 100% de los resultados preliminares tal como argumentan sectores de la oposición.

Ante las sospechas generadas por la interrupción del conteo electrónico de los votos, el jefe de la misión de la OEA, Gerardo de Icaza, recomendó que la “mejor opción” para reparar las irregularidades del proceso es “convocar a la segunda vuelta”.

Mesa pidió a la comunidad internacional que esté vigilante para evitar que “Bolivia se convierta en una dictadura”. (I)   

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