Bogotá, bajo el liderazgo de una mujer imparable

- 03 de noviembre de 2019 - 00:00
EFE

Mientras combatía contra el cáncer, la exsenadora investigaba a una veintena de políticos corruptos y los llevó a la cárcel. La muerte de su hermana menor –de 3 años– marcó su vida.

La ecologista Claudia López llamó la atención de los medios internacionales por ser la primera mujer en obtener la alcaldía en Bogotá. Pero en su país tiene una trayectoria trazada y es considerada un símbolo de la lucha anticorrupción.

Hija mayor de una maestra y un hombre humilde creció en los barrios más pobres de Bogotá. Estudió en el extranjero gracias a créditos educativos y becas.

Se estrenó en política en los comicios generales de 2014, cuando postuló e ingresó al Senado.

Cuatro años después fue la candidata a la vicepresidencia de Sergio Fajardo con la Coalición Colombia en las elecciones en las que resultó elegido el actual presidente, Iván Duque.

Pero fueron sus trabajos de investigación los que le dieron notoriedad y pusieron a temblar a la política colombiana. Sus indagaciones de la década pasada documentaron los nexos entre paramilitares y estructuras políticas del país. Los resultados de su labor sirvieron para que la justicia sustentara los procesos que se conocieron como la “parapolítica”.

En cifras, el trabajo de López condujo a la captura de más de una veintena de congresistas y políticos. Esto la llevó a enfrentar amenazas de muerte, en medio de su lucha contra el cáncer de seno, que también superó.

En 2014, el portal Semana.com conoció que la Unidad Nacional de Protección (UNP) recibió información sobre la amenaza de muerte hacia López de parte del destituido gobernador de La Guajira, Francisco “Kiko” Gómez, y del narcotraficante “Marquitos Figueroa”, luego de que ella revelara su modus operandi en 2011.

El expresidente Juan Manuel Santos, durante su gestión, hizo eco de estas denuncias y le ordenó a la Policía reforzar la seguridad de la entonces senadora.

“Ahora que la veo tan fuerte, recuerdo que cuando era pequeña tenía mucho miedo a perderla. Y la sobreprotegí porque estuvo muy enferma e incluso la desahuciaron”, detalló su madre, María del Carmen Hernández, en una entrevista.

La alcaldesa electa superó experiencias duras, incluso desde su infancia. A los 2 años su padre abandonó a su familia. A los 4, vio morir a su hermana menor Martha, de 3 años. Ambas jugaban a saltar una claraboya en la azotea del cuarto piso de su casa del barrio Prado Veraniego, en Suba, al occidente de Bogotá. Ella lo logró, pero Martha cayó. Desde entonces, para López, el espíritu de su hermana la protege.

Hernández, de 70 años, acompañó a su hija durante toda su campaña a la alcaldía de Bogotá. Y el día de las elecciones -27 de octubre-, luego de ganar los comicios, la líder de la Alianza Verde se rodeo de amigos y seguidores, pero inició la celebración cuando su progenitora estuvo a su lado.

Su ciudad, Bogotá, la capital con 7,2 millones de habitantes, está agobiada por los atascos de tránsito, el desempleo e inseguridad.

Entre las propuestas de López, de 49 años, están fortalecer la educación y apostar por que la construcción del metro se haga sobre una plataforma elevada, como el de Lima, y no bajo tierra. El tema divide a la población.

El beso con su pareja, Angélica Lozano, tras su victoria electoral generó rechazo en el sector más conservador.

López, quien siempre luchó contra la desigualdad y por los derechos LGTBI, sentenció: “Bogotá votó para derrotar al machismo y a la homofobia. Que no quepan dudas: el cambio y la igualdad son imparables”.

“Tenemos un vínculo fuerte, y mucha admiración y respeto la una por la otra”, confesó Lozano, senadora del Partido Verde. (I)  

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