Putin baja la tensión con Israel tras el derribo de su avión

- 19 de septiembre de 2018 - 00:00

La crisis diplomática se generó por la caída de una aeronave militar rusa con 15 ocupantes en el espacio aéreo de Siria. El ejército de Moscú señaló a los israelíes.

El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó ayer el derribo de un avión ruso en Siria como resultado de “eventos trágicos fortuitos”. Sus palabras calman las tensiones con Israel. 

Quince personas del servicio ruso murieron la noche del pasado lunes después de que las defensas aéreas sirias atacaron su avión.

El Ministerio de Defensa de Rusia -el mismo lunes- afirmó que el accidente era culpa indirecta de Israel. 

En su defensa, el Ejército israelí aseguró en un comunicado que el régimen sirio de Bashar al-Ásad es “totalmente responsable” del derribo del avión militar ruso en Siria.

Horas antes, la Defensa rusa justificó que el ejército israelí no había advertido al avión ruso y que los pilotos israelíes utilizaron el avión como cobertura mientras atacaban objetivos sirios.

Tras la tensión inicial, ayer Putin restó importancia a las afirmaciones de culpabilidad israelí.

“Lo más probable es que en este caso se tratara de una cadena de sucesos trágicos azarosos, porque un avión israelí no derribó nuestro avión. Pero, sin ninguna duda, tenemos que llegar al fondo de lo sucedido”.

De acuerdo con The Washington Post, horas antes de la intervención de Putin el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló por teléfono con él.

Netanyahu expresó su pésame “por la muerte de los militares rusos” y dijo que Siria era “responsable de la caída del avión”, señaló su comunicado oficial de prensa.

El jefe del Gobierno israelí “remarcó la importancia de continuar la coordinación de seguridad entre Israel y Rusia, que ha logrado impedir muchas pérdidas en ambos lados en los últimos tres años”, añade la misiva.

El Primer Ministro israelí, aliado de Estados Unidos, también insistió a Putin en que su país “está decidido a parar el avance militar de Irán en Siria y los intentos de Irán, que llama a la destrucción de Israel, de dar a (la milicia chií libanesa) Hizbolá armas letales contra Israel”.

También indicó al presidente ruso que está dispuesto a facilitar todos los detalles necesarios para la investigación del incidente y sugirió una visita a Moscú del comandante de la Fuerza Aérea para proporcionar la información necesaria.

El Ministerio de Exteriores israelí confirmó  que su embajadora adjunta en Moscú, Keren Cohen-Gat, fue llamada ayer a presentarse ante las autoridades diplomáticas rusas para dar explicaciones sobre lo sucedido.

La fuerte alianza con Siria
Rusia, que comenzó a realizar ataques aéreos en apoyo al gobierno sirio en septiembre de 2015, es uno de los aliados más fuertes del presidente Bashar al-Ásad.

Esta es la razón por la que las fuerzas rebeldes e internacionales no pueden derrocar al mandatario sirio.

La guerra contra Bashar al-Ásad, que ya lleva 7 años, se ha convertido en un punto focal cada vez más tenso para los países con intereses contrapuestos en la región.

La campaña aérea de Israel, en contraste, tiene como objetivo verificar la capacidad del archirrival Irán, otro aliado clave de Bashar al-Ásad, después de que profundizó su influencia respaldando guerrillas y construyendo bases militares.

Sin embargo, Putin y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, disfrutan de una relación personal cercana y han utilizado reuniones personales para abordar cuestiones de interés mutuo en Medio Oriente.

“En cuanto a las medidas de represalia, estarán dirigidas en primer lugar a garantizar aún más la seguridad de nuestro personal militar e instalaciones en Siria. Y estos serán pasos que todos notarán”, agregó el mandatario ruso.

El acuerdo ruso-turco en Idlib
El enfrentamiento entre Rusia e Israel estalló horas después de que Rusia y Turquía acordaran un plan para evitar el derramamiento de sangre en la provincia siria de Idlib. 

Pese a la tensión, el Kremlin comunicó ayer que el jet derribado de ninguna manera impediría que el acuerdo Idlib siguiera adelante.

Idlib es el último enclave rebelde en el país y una ofensiva, en la ciudad con 3 millones de habitantes, provocaría una desastre humanitario como el que ocurrió en abril.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) detalló que el emblemático bastión insurgente de Guta oriental fue reconquistado al cabo de una devastadora ofensiva de dos meses que provocó la muerte de 1.700 civiles.

El acuerdo de Idlib implica la creación de una zona desmilitarizada “a lo largo de la línea de contacto entre la oposición armada y las tropas gubernamentales”, que siga más o menos los límites de la provincia. Los mismos deben establecerse antes del 15 de octubre.

Los límites estarán controlados y patrullados por las fuerzas turcas y la policía militar rusa.

El acuerdo también estipula la “retirada de equipos militares pesados” de los rebeldes y que los partidarios de la línea dura deben retirarse, incluidos los miembros del grupo dominante Hayat Tahrir al Sham (HTS), una alianza encabezada por la exfilial siria de Al-Qaeda.

Turquía patrocina a algunos de los grupos armados sirios en Idlib directamente, pero todavía tienen que probar su influencia sobre las fuerzas más radicales que están allí.

El gobierno sirio, por su parte, publicó en un comunicado -emitido por su Agencia de Noticias Árabe Siria- que “acoge con satisfacción cualquier iniciativa que detenga el derramamiento de sangre y contribuya a la seguridad y la estabilidad en cada centímetro que fue golpeado por el terrorismo”.

Sin embargo, el capitán Naji Mustafa, vocero de la mayor coalición rebelde en Idlib, el Frente de Liberación Nacional, reiteró la determinación de los rebeldes de no permitir que el régimen al-Ásad tenga ningún papel en Idlib. Ellos siguen sin estar convencidos de que Rusia y Siria respeten el acuerdo. 

“En este momento nuestra principal preocupación es evitar una doble cruz rusa. No han cumplido los acuerdos en el pasado y no confiamos en los rusos”, agregó Mustafa.

Un gran número de rebeldes y civiles desplazados de otros antiguos bastiones de la oposición recuperados por el régimen no tienen a dónde huir. Turquía se esfuerza por evitar una embestida y una nueva afluencia de refugiados sirios en su frontera.

“El acuerdo es una solución temporal”, dijo Nawar Oliver, especialista en Siria en el Centro Omran con sede en Turquía. “Rusia estaba interesada en preservar buenas relaciones con Turquía”.

Lina al-Khatib, quien dirige el programa sobre Medio Oriente en el centro de análisis Chatham House, advirtió: “El acuerdo no garantiza que no está sobre la mesa (la opción de) una ofensiva más adelante”.  Los puntos conocidos del acuerdo de Idlib no hacen referencia al tema del acceso humanitario. (I)      

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