Sobreviviente de Auschwitz encontró refugio en Ecuador

- 28 de enero de 2020 - 00:00
Agencia Anadolu

La escultora y pintora Trude Sojka se radicó en el país en 1946 tras sobrevivir al genocidio judío. A través de su arte creó conciencia en la población sobre el Holocausto.

El mundo conmemoró los 75 años de la liberación de Auschwitz, el mayor centro de exterminio del régimen de Adolf Hitler. Con ello rindió homenaje a las más de 1,1 millones de víctimas, la mayoría judíos. 

La conmemoración de este lunes estuvo dirigida por el presidente polaco, Andrzej Duda y el jefe del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder.

Los sobrevivientes del campo de exterminio de Auschwitz asistieron a la cita apoyados por sus hijos y nietos, caminaron por el lugar donde sufrieron hambre, enfermedades y casi la muerte. Estaban allí para recordar, para compartir sus historias con las nuevas generaciones y para desafiar a aquello que les representa la destrucción.

Una de las voces que sobrevivió al horror de este exterminio y que se apagó en 2007 fue la de Trude Sojka, quien se refugió en Ecuador al terminar la Segunda Guerra Mundial. Ella encontró una nueva oportunidad de vida en el país, donde destacó como una pintora y escultora.

Sojka nació en Berlín, el 9 de diciembre de 1909, en el seno de una familia judía, hija de padres checos. Se casó con un funcionario público eslovaco y se mudó a Nitra, en la antigua Checoslovaquia, que hoy está dividida en dos estados, la República Checa y Eslovaquia.

Con la llegada del régimen de Adolf Hitler a Alemania, la familia de Sojka se vio amenazada. En 1942 su madre, su hermana, el esposo de esta y su hijo fueron asesinados. Trude y su esposo se mantuvieron ocultos durante dos años, pero en 1944 fueron trasladados al campo de Sered, cerca de Nitra y luego a Auschwitz.

Ella, que estaba embarazada, no volvió a ver a su esposo, pero se teme que murió en la llamada “Marcha de la muerte”, en las que miles de prisioneros eran obligados a caminar y los que no podían continuar eran fusilados.

“No sabemos exactamente qué pasó, ella no contaba todo porque le causaba dolor, sufrió mucho”, comenta a El Telégrafo su nieta Gabriela Fonseca, radicada en Quito.

Sojka permaneció solo un mes en Auschwitz y de allí fue trasladada a otros campos de concentración nazi. El último fue el de  Zittwerke-Kleinshönau, donde el 4 de mayo de 1945 nació su hija Gabriele, que solo vivió tres semanas.

La Alemania nazi instaló miles de campos de concentración, con sus seis centros de exterminio principales en Polonia: Auschwitz-Birkenau, Majdanek, Treblinka, Sobibor, Belzec y Chelmno, pero el de Auschwitz, quedó como un ejemplo de la tortura y sufrimiento de las víctimas del Holocausto. 

Después de la liberación de todos los campos de concentración nazi, que inició el 27 de enero de 1945, los prisioneros seguían sufriendo, quedaron traumatizados, muchos se suicidaron, relata Fonseca.   

Sojka fue liberada el 11 de mayo de 1945. Fue entonces cuando se contactó con su hermano mayor  Waltre, quien ya estaba radicado en Guayaquil.

Llegó al país en julio de 1946, un año después de la guerra. Se casó con otro sobreviviente del Holocausto, Hans Steinitz, un abogado judío con quien tuvo tres hijos. Se mudaron a Quito.

En la capital Sojka dio rienda suelta a su arte como terapia para aliviar su dolor, a través de sus pinturas y esculturas plasmó mensajes de paz.

En su homenaje su hija Ana Steinitz creó en 2009 la Casa Cultural Trude Sojka, dos años después de su muerte, para promover su obra y crear conciencia de este genocidio judío, para conectar a Ecuador con esta etapa de la historia a través del arte, destaca Fonseca. (I)  

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