El exguerrillero está recluido en la Base Naval del Callao

Abimael Guzmán reaparece para ser juzgado por sus crímenes

- 03 de marzo de 2017 - 00:00
Abimael Guzmán, exlíder de la guerrilla Sendero Luminoso, llega a su juicio en una base militar en el Callao.
Foto: AFP

El exlíder de Sendero Luminoso enfrenta un juicio por el atentado en Tarata que ocasionó la muerte de 25 personas en 1992. Reclamó atención médica privada.

Tres años después de su última presentación en público, Abimael Guzmán volvió a hacer noticia en Perú esta semana. Junto a los 10 integrantes de lo que fuera el Comando Central de Sendero Luminoso, volvió al banquillo de los acusados como parte del juicio oral que se sigue en su contra debido al atentado terrorista perpetrado en la calle Tarata, centro de Miraflores, en la Lima de 1992.

Condenado a cadena perpetua por la violencia política desatada entre 1980 y 1992, Guzmán ha tratado de anular, usando recursos judiciales, este regreso a la sala penal de la Base Naval, lugar en el que paga su condena desde hace 25 años.

Su defensa, desempeñada por el abogado Alfredo Crespo, ha insistido en la invalidez de este nuevo proceso basada en dos elementos: la atemporalidad de la justicia, en tanto los sucesos de 1992 no podrían ser juzgados por salas creadas posteriormente; y la prescripción del delito que, según la defensa, no puede superar los 20 años desde que fue ejecutado.

Visiblemente afectado por la edad y las enfermedades, Guzmán, de 82 años, ingresó, pese a los esfuerzos por evitarlo, a la sala de juzgamiento esta semana. Junto a él, Helena Iparraguirre, su esposa y brazo derecho de la organización, y varios de los cabecillas detenidos durante la desarticulación de Sendero Luminoso.

Una vez que el magistrado a cargo del proceso detalló la razón por la que Guzmán estaba presente nuevamente ante la justicia, este tomó la palabra. Lo hizo de forma airada para reclamar la presencia de un médico, pues, según dijo el exdirigente senderista, no podría comer desde hace un mes. “Pero que el médico sea privado”, recalcó, en referencia a cómo, según Guzmán, los médicos públicos que lo atienden en la prisión solo han colaborado a empeorar su salud.

En el atentado de la calle Tarata, en el que Sendero Luminoso activó un coche bomba con 400 kilos de explosivos, murieron 25 personas, 5 permanecen desaparecidas hasta el día de hoy y se registraron al menos 155 heridos. Esta acción además fue el termómetro que mostró el avance silencioso que Sendero había tenido al interior del país y la fuerza con la que había llegado a penetrar en Lima, la capital. De acuerdo a la Fiscalía, la cúpula de la organización deberá responder las acusaciones de autoría mediata de este delito.

La Procuraduría del Estado ha señalado que, de ser ratificada la sanción sobre los senderistas, se solicitará una reparación civil de 10 millones de soles (unos 3 millones de dólares) para el Estado. (I)

DATOS

Abimael Guzmán Reynoso vive en prisión desde el 12 de septiembre de 1992, cuando fue detenido en una casa de Surquillo por el Grupo Especial de Inteligencia del Perú (GEIN). Ese día se considera el más importante en la historia de la lucha antisubversiva en el Perú, el inicio del fin del movimiento terrorista Sendero Luminoso.

Guzmán entró en la clandestinidad en 1976 y en los siguientes años el Partido Comunista Sendero Luminoso (PC-SL) se preparó para la lucha armada. En mayo de 1980, un día antes de las elecciones generales, iniciaron su guerra contra el Estado, quemando papeletas electorales en el poblado de Chuschi. Este acto que podría haber pasado solo como un hecho vandálico, fue el primero de una serie de acontecimientos sangrientos que acabaron con la vida de 31.331 personas, según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.   

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