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Los sismos, un fenómeno natural de la Tierra

24 de agosto de 2014 00:00

Desde la semana pasada varias zonas del país son sacudidas por una serie de movimientos telúricos que provocaron daños materiales, incluso, cobraron víctimas humanas.  Ante las fuerzas de la naturaleza, los seres humanos nos sentimos indefensos y la proliferación de mitos solo consigue agravar la situación. Aquí hemos recogido algunos de los más comunes.  Conocerlos resulta vital.

Los terremotos ocurren porque la naturaleza o algún dios se venga de nosotros

Esta creencia New Age (una versión moderna del “castigo divino” con que algunas religiones amenazaban a los “pecadores”) sostiene que la Tierra es un organismo vivo y pensante, y que al sentirse amenazada por la contaminación y la destrucción de la naturaleza toma venganza contra los humanos y les envía catástrofes naturales como terremotos, huracanes y tsunamis.
Lo cierto es que los terremotos y otras catástrofes existen desde que se formó el planeta hace 4.500 millones de años y el homo sapiens lleva en la Tierra apenas unos 150 mil años.
Las placas tectónicas que circundan el planeta chocan desde que nació la Tierra; terremotos más antiguos y poderosos hicieron surgir las Cordilleras de los Andes y los Himalayas, y hundieron en el mar islas y grandes regiones continentales; nubes de cenizas volcánicas extinguieron buena parte de la vida en el planeta; ríos de lava moldearon la superficie terrestre y el fondo de los océanos. Todo eso ocurrió varias veces y antes que los humanos apareciéramos. Así que ni nosotros tenemos la culpa, ni se trata de ningún tipo de escarmiento por nuestro comportamiento.

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El clima demasiado caluroso y con poco viento presagia terremotos

No hay ninguna correlación entre las condiciones atmosféricas y la ocurrencia de terremotos en el interior de la corteza terrestre.
Por ejemplo, si entraríamos a una cueva a 10 metros de profundidad no podríamos notar si afuera la temperatura sube o baja. Menos aún el clima podría afectar a las fallas porque están a varios kilómetros de profundidad.
Se pueden comparar estos datos sobre algunos terremotos sucedidos en el país: Latacunga, junio de 1698 (verano); Riobamba, febrero de 1797 (invierno); Ibarra, agosto de 1868 (verano); Reventador, marzo de 1987 (invierno); Bahía, agosto de 1998 (verano).
Los grandes terremotos del país han sucedido en distintas épocas del año, con condiciones climáticas  diversas. (CONTINÚA).

 

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