El peor fenómeno en EE.UU.

23 de agosto de 2015 00:00

Está ubicado en el estado de Washington y pese a tener tan solo 2.500 metros, fue en 1980 el protagonista de la peor erupción en la historia de los Estados Unidos.

Aunque se tiene registro de pequeñas erupciones anteriores, una mañana de mayo hace 35 años, el volcán erupcionó dando como resultado un terremoto de 5,1 grados en la escala Richter y emanando cenizas y flujos piroclásticos que derritieron el glacial y provocaron la caída de lahares.  

La cara norte de la montaña se desplomó, cambiando drásticamente su aspecto. El cataclismo se cobró la vida de 57 personas, destruyó hogares, puentes y diversas estructuras. Por ser reciente, y  acaecido en una época en la que ya se contaba con cierto grado de tecnología, el fenómeno ha sido estudiado en extenso para entender mejor los procesos que conlleva un erupción volcánica.

El Toba casi extingue a la humanidad

Pero la erupción volcánica más violenta de la que se tiene evidencia ocurrió hace 73.000 años. Por su antigüedad no hay registro histórico, pues la humanidad apenas estaba en sus albores.

Pero hay estudios geológicos que aportan pruebas sólidas de que una súper erupción sucedió en la isla de Toba, también en Indonesia. El volcán habría eyectado 800 kilómetros de ceniza. Una cantidad descomunal. Fue tan amplio el radio de expansión de ese material, que se han encontrado cenizas procedentes de aquella erupción en India y hasta en China.

La más alta magnitud. La acción combinada de los gases de azufre y la ceniza emitidos provocó que los rayos solares se bloquearan durante -al menos- 6 años. Por eso la temperatura bajó drásticamente. Al menos 16 grados. Eso produjo una era glacial  instantánea que se habría extendido 1.800 años.

El ser humano apenas estaba emergiendo de las profundidades de la sabana africana y según los científicos, los cambios ambientales produjeron una deforestación tal que nuestros antepasados habrían llegado a estar al borde de su extinción.   

Una teoría afirma que la poca diversidad genética que tenemos hoy los seres humanos demuestra que todos descendemos de un pequeño grupo que superando el hambre y el frío provocados por el furioso Toba, logró sobrevivir y reproducirse. De ese pequeño grupo descenderíamos todos nosotros. (I)

El Monte Santa Helena cambió su aspecto luego de la erupción de 1980. Una de las caras voló. Foto: Cortesía Wikipedia
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