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¿Cómo se construyó?

14 de septiembre de 2015 00:00

El proyecto Manhattan, que se hizo con ayuda de Canadá e Inglaterra, tenía un solo objetivo: desarrollar la bomba atómica antes que los nazis. Y aunque habían comenzado tarde, los aliados tenían la ventaja de contar con los científicos más capaces para lograrlo.

La dirección del proyecto la asumió el físico Robert Oppenheimer y contó con el aporte de eminencias como Niels Bohr, Enrico Fermi, Richard Feynman, Edward Teller y Ernest Lawrence, quienes a su vez dirigían un grupo. Se construyeron fábricas, laboratorios y bodegas en varias ciudades, incluso algunos pueblos fueron desalojados para construir las gigantescas edificaciones. El centro de operaciones -en donde se llevó a cabo la mayor parte del proyecto- estaba ubicado en el desierto de Los Álamos, estado de Nuevo México.

Y aunque contaban con todas las facilidades, el presupuesto y los genios, la tarea no fue nada sencilla, porque primero necesitaban el material capaz de desencadenar esa enorme energía: uranio 235 y plutonio 239, mucho más puros que los que existen en estado natural. Tras muchos ensayos lograron desarrollar un método para enriquecerlos.

Dos años después habían obtenido algunos gramos de uranio y plutonio y así pudieron continuar con el experimento. El siguiente paso sería lograr la fisión nuclear, el mecanismo por el cual los núcleos de los átomos se dividen liberando energía y causando así una explosión atómica. Pero los átomos no se dividen por sí solos, necesitan de una energía externa para iniciar el proceso. Disparando neutrones hacia el núcleo lograron desintegrar los átomos y así producir una explosión atómica.   

A finales de 1944 ya habían producido la suficiente materia prima como para fabricar tres bombas, y les llevó unos meses más diseñar un contenedor pequeño y a la vez capaz de albergar el proceso de la fisión. En marzo de 1945  la bomba prácticamente estaba lista, y la preocupación de los militares ya no se centraba en el éxito del proyecto científico, sino en que la guerra  terminara antes de poder probarla. Había costado casi $ 2 mil millones, unos $ 20 mil millones al cambio actual. (I) (...continúa)

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