En los alrededores del Palacio de Justicia la preocupación aumenta entre los abogados, ya que afirman que la movilización a los diferentes edificios judiciales generará inconvenientes y demoras.
Otra preocupación es la posible devaluación del sector, pues las oficinas que han adquirido hace años ya no tendrán el mismo valor. “Mi oficina costó 80.000 dólares, ahora que la cotizo sin los juzgados aquí, me la quieren comprar en 60.000”, dice Jorge T., abogado en libre ejercicio hace 20 años.
Los dueños de los locales comerciales también están preocupados por la disminución de las ventas. Las copiadoras, librerías judiciales, restaurantes, etc., son algunos de los negocios que viven diariamente de los ingresos que generan los usuarios del sistema de justicia y personal de los juzgados.
Algunos empleados ya en las nuevas oficinas señalaron que hay escasez de lugares para almorzar y sitios para sacar copias o hacer escritos.
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