A los 25 años escapó de la cárcel para iniciar el mayor imperio criminal

Escobar, el narco al que le atribuyen 5 mil asesinatos (Video)

- 05 de septiembre de 2014 - 00:00

A los 25 años escapó de la cárcel para iniciar el mayor imperio criminal

Antes de cumplir 30 años Pablo Escobar Gaviria se había convertido en el narcotraficante más poderoso de Colombia y en el principal proveedor de droga a nivel mundial, lo cual incrementó su fortuna que, según cálculos estimados, habría llegado a los $ 30.000 millones.

La riqueza acumulada de Escobar, a quien conocían como ‘El Patrón’, creció paralelamente a la violencia generada por su organización criminal, que sumió a su país en una espiral de sangre y muerte, en la que cayeron desde pequeños vendedores callejeros hasta periodistas, políticos, jueces, candidatos presidenciales y centenas de víctimas inocentes resultado de los innumerables atentados con explosivos que pusieron en riesgo los cimientos institucionales de Colombia.

Escobar nació el 1 de diciembre de 1949 en El Tablazo, Vereda de Río Negro, Colombia. Sus padres fueron Abel de Jesús Escobar Echeverri, un modesto agricultor y ganadero, y Hermilda de los Dolores Gaviria Berrío, que trabajaba como maestra rural.

Era el tercero de 7 hijos y una vez que acabó el colegio se matriculó, en 1969, en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín; pero pronto dejó la carrera y se metió al mundo del tráfico de drogas influenciado por su primo Gustavo Gaviria, con quien se dedicó a viajar a Perú para comprar la pasta de coca y posteriormente venderla a traficantes que la llevaban a Estados Unidos.

En unos años ya había obtenido un enorme capital que le dio comodidad económica y lo convirtió en un líder cuya visión criminal empezaba a despuntar, para lo cual en 1971 secuestró y asesinó al industrial Diego Echeverría y al narcotraficante Fabio Restrepo, quienes entorpecían sus planes de dirigir su negocio de drogas. Luego, en 1976, mató a Luis Fernando Vasco Urquijo y Jesús Hernández Patiño, policías que trataron de extorsionarlo.

Esos crímenes iniciaron la fama de Escobar como un desalmado que quitaba de su camino a cualquiera que le estorbara; luego organizó la quema de El Vagón, una hacienda y símbolo de la oligarquía antioqueña. Para ese entonces contaba ya con un grupo de sicarios dirigidos por John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, quien posteriormente confesó que mató unas 3 mil personas por órdenes de ‘El Patrón’.

Escobar también fue conocido como un filántropo que hizo obra social con el programa ‘Medellín sin tugurios’, creó un barrio de 300 casas que regaló a los pobres e indigentes que dormían en las calles, con lo cual ganó el afecto de los habitantes, muchos de los cuales se convirtieron en sicarios que conformaron un ejército leal.

En 1979 su poder se consolidó aún más cuando adquirió la famosa Hacienda Nápoles, de 3.000 hectáreas, por la que pagó $ 63 millones. En el sitio, Escobar construyó lujosas mansiones, lagos artificiales, canchas de fútbol a las que invitaba a equipos profesionales.

También, levantó una plaza de toros y construyó un zoológico privado, al que trajo animales directamente de África, como elefantes, hipopótamos, leones. Además, construyó laboratorios para procesar coca.

En la propiedad construyó un helipuerto y 2 pistas de aterrizaje. Para 1983 la hacienda se convirtió en una especie de aeropuerto internacional del mundo narco, donde en promedio se realizaban 4 vuelos diarios de aviones repletos con cocaína dirigida a Estados Unidos.

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Esto lo convirtió en el narcotraficante número uno, y para 1989 la revista Forbes lo consideró el sexto hombre más rico del mundo.

Su fortuna creció al mismo tiempo que los crímenes que cometía cotidianamente; las autoridades y prensa empezaron a cuestionar la enorme fortuna y la violencia que generaba, lo cual molestó a Escobar que inició una serie de atentados dinamiteros con coches-bomba para amedrentar a la sociedad y sus instituciones.

Fue entonces que se empezó a hablar de extradición, ya que Estados Unidos inició conversaciones para que los narcotraficantes sean  enviados y encarcelados en prisiones norteamericanas.

Por este temor, Escobar mandó a matar a Rodrigo Lara, entonces ministro de Justicia, y auspició en 1985  la toma del Palacio de Justicia de Colombia por guerrilleros del M19, con la intención de que fueran quemados los expedientes que estaban abiertos con su nombre y de sus socios narcotraficantes, a los que se los denominó ‘los extraditables’.

La operación no funcionó como lo planearon, ya que la policía y ejército de Colombia estaban prevenidos y rodearon el edificio; esto ocasionó una crisis de rehenes, aunque al final de 2 días de angustia 215 personas salieron vivas, los guerrilleros asesinaron a 11 de 24 magistrados que Escobar quería muertos y los expedientes sobre ‘los extraditables’ se quemaron.

En 1989 ordenó la muerte de Luis Galán, candidato a la presidencia de Colombia, quien denunció sus lazos con el narcotráfico, crimen que iniciaría la caída de ‘El Patrón’.

Posteriormente colocó explosivos en un avión de KLM, el 27 de noviembre de 1989, donde viajaría César Gaviria, sucesor de Galán, luego de su asesinato, pero no lo hizo y finalmente 107 inocentes fallecieron cuando explotó el avión en el aire.

En diciembre estalló un autobús-bomba, con 8.000 kilos de dinamita, que destrozó el edificio de la policía en Bogotá y dejó 600 heridos y 70 muertos.

Las autoridades decidieron atraparlo y viéndose rodeado, el 19 de junio de 1991, Escobar decide entregarse y es recluido en la cárcel de lujo La Catedral, de donde escapó un año más tarde. El 2 de diciembre de 1993 llama a su hijo desde un apartamento de un barrio de Medellín; la llamada fue rastreada por la policía y Escobar al darse cuenta de la presencia de los agentes, sale por una ventana y recibe un disparo en una pierna; pero así herido intenta saltar a la calle y otra bala perfora su cabeza y cae muerto.

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