Vanessa E. C. luce despreocupada en juicio por crimen

- 22 de agosto de 2019 - 00:00
Vanessa y dos privados de libertad, que actuaron como testigos, salen de la Unidad Judicial de Durán.
Foto: Karla Naranjo / EL TELÉGRAFO

La joven es sospechosa de participar en el supuesto robo que terminó en los asesinatos de su madre y hermana, en Samborondón. Un implicado la reconoció.

Vanessa estaba sentada en una cama con los tobillos atados con cinta de embalaje y las manos hacia adelante rodeadas de un cable de celular, sin nudo.

Así la encontró Cleto Cangá García, supervisor de guardias de la urbanización Las Riberas, en la parroquia La Puntilla, de la avenida Samborondón.

Él fue la primera persona que ingresó en la vivienda de la Mz G, luego de que delincuentes entraran y le quitaran la vida a Olga Cruz y Stefanía Egas, madre y hermana de Vanessa, la única que salió ilesa. El crimen ocurrió el 26 de septiembre de 2018.

El custodio dio los mismos detalles en las dos reconstrucciones de los hechos, realizadas en noviembre del mismo año y abril de 2019.

Los datos fueron revelados por Jonathan Reyes y Alejandro Tamayo, peritos de Criminalística, durante el juicio por asesinato, en contra de la sobreviviente, realizado en la Unidad Judicial del cantón Durán.

La menuda mujer esta vez llegó desde la cárcel con un vestido a rayas y un abrigo gris; su cabello estaba recogido con un moño rosado.

Se mostraba tranquila. Mientras escuchaba los relatos, respiraba fuerte, bostezaba constantemente, reposaba su rostro sobre sus brazos y, de vez en cuando, se llevaba los dedos a la boca.

Por el asesinato de madre e hija hay dos causas. La primera en contra de Vanessa E. C. y su pareja, William R. C., un expolicía que está prófugo.

El juicio empezó el 21 de junio, pero no se ha realizado de corrido. Se suspendió e instaló en cuatro días diferentes. La última vez fue el 22 de agosto.

El fiscal Manuel Alvear terminó de presentar sus pruebas testimoniales (23 testigos) y entregó 35 carpetas con pruebas documentales.

También lo hizo el abogado Carlos Flores, de la acusación particular. La audiencia se reinstalará el 26 de agosto.

La segunda causa es en contra de cinco personas: tres (Javier C., Jordan B. y Wilmer M.) están en prisión y ya fueron llamadas a juicio.

Uno no ha sido capturado (Jefferson M., alias “Colorilla”) y otro identificado como Miguel Asanza fue asesinado en Guayaquil, 15 días después de dar su versión.

El testimonio de Javier C. tampoco coincide con el de Vanessa. Él, en la segunda reconstrucción de los hechos, manifestó que llegaron a las 02:00 a la casa, subieron muros para caer al patio y no había puertas abiertas.

“Colorilla”, quien lo había contratado, llamó por celular a alguien que desconoce y le preguntó por dónde podían ingresar o que abrieran una puerta. Así pudieron entrar directo al comedor.

Cuando ingresaron, subieron a la segunda planta y hallaron los dormitorios cerrados, así que bajaron. “Colorilla” hizo otra llamada y al subir nuevamente estaba abierto el cuarto de Vanessa.

Los implicados hablaron con ella, le preguntaron por las demás personas y ella, supuestamente, los condujo al cuarto de su hermana.

Los hombres abrieron la puerta de un golpe y apuntaron y amarraron a la víctima. Luego, según la versión, los llevó al cuarto de su madre y la hizo salir por un supuesto cólico. También la sometieron y llevaron junto a Stefanía.

Javier narró que conversaban con la implicada para que los guiara hacia los objetos de valor. Él dijo que luego bajó a la sala y “Colorilla” le pidió una funda plástica y le hizo una seña pasándose el dedo por el cuello (señal de matar). Luego se fueron.

La historia de Vanessa es diferente. Ella contó que a las 02:00 se despertó por un ruido y de repente vio a tres hombres en su habitación; uno de ellos la apuntaba con un arma en la cabeza.

Una persona le tapó la boca con cinta y le amarró las manos hacia atrás. La pusieron en un cuarto donde horas después se sacó la mordaza con los dientes y gritó auxilio. El guardia llegó, la desató y al salir de la habitación vio los cuerpos de su madre y hermana en otros dormitorios. (I) 

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