La historia de Javier, Paúl y Efraín motivó la solidaridad ecuatoriana

- 30 de junio de 2018 - 00:00
Las familias de los tres periodistas ecuatorianos asesinados en la frontera con Colombia decidieron no separar a los tres y sepultarlos en el mismo camposanto en el norte de la capital.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El sepelio de los periodistas de diario El Comercio se cumplió este viernes 29 de junio en Quito. Sus familiares dijeron que su lucha continuará hasta conocer la verdad sobre su secuestro y asesinato por el grupo Óliver Sinisterra que lidera “Guacho”.

La historia de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra no finaliza. No se termina con los globos blancos que este viernes 29 de junio volaron por el gris cielo quiteño y que se convirtieron en un doloroso hasta pronto de sus familiares, amigos y colegas periodistas.

Su legado continúa. De eso está convencido el arzobispo Eugenio Arellano, quien llegó desde Esmeraldas para honrar con una misa a los miembros del equipo periodístico del diario El Comercio.

En marzo pasado, Javier, Paúl y Efraín llegaron a Mataje, al norte de esa provincia, para evidenciar la violencia que la golpeaba, por los conflictos desatados por el narcotráfico y la corrupción.

Después fueron secuestrados por miembros del frente Óliver Sinisterra (disidente de las FARC) que lidera alias “Guacho”.  Fueron encadenados, asesinados y abandonados en la selva.

El Arzobispo cree que su historia levantó la solidaridad de los ecuatorianos, que hicieron suya la lucha de las familias de Javier, Paúl y Efraín por tener una respuesta y luego compartieron el dolor por su crimen.

Esta unión, dice Arellano, puede levantar la conciencia de quienes “olvidaron a su suerte a esa provincia fronteriza donde ha pasado la mitad de su vida”. Incluso, él quiso mediar con alias “Guacho” para liberar a los periodistas, pero no lo logró.  

“Su partida será como la espiga que cae al piso y florece”, sentenció el religioso tras agregar que germinará como una nueva conciencia para llenar de desarrollo, educación y salud a los habitantes de esa zona.

El prelado no cree que el camino correcto sea llenar la frontera con metralletas. Él piensa que la paz se conseguirá con igualdad de oportunidades para todos.  

Alcanzar la verdad, justicia y paz fue el compromiso que asumieron quienes compartieron jornadas periodísticas con Javier, Paúl y Efraín en diario El Comercio, finalizó.

Dimitri Barreto evocó la misión del periodista: “trabajar por los otros, ser la voz de los que no tienen voz”. Él es editor del medio capitalino y conoce de cerca el abandono que tortura a la frontera con Colombia. Recalca que ante esa realidad el rol del periodista es “proteger a los desprotegidos y denunciar las injusticias”.

En la homilía, Barreto entregó como ofrenda una libreta que simbolizaba el trabajo de Javier, quien durante ocho años laboró en El Comercio y se especializó en temas de Seguridad y Justicia. También una cámara fotográfica, por los más de 20 años que Paúl retrató la realidad. Y las llaves de un automóvil para recordar a Efraín, quien recorrió kilómetros llevando a sus compañeros.

Las familias de Javier, Paúl y Efraín también decidieron que no se separarán hasta conocer qué pasó con sus seres queridos en Mataje. Así lo recalcó Yadira Aguagallo, novia de Paúl, a quienes acompañaron en la iglesia.

La joven, quien también es periodista, enfatizó que no se olvidarán de Óscar Villacís y Katty Velasco, ecuatorianos que siguen en poder del grupo disidente.

Han pasado más de 70 días y no se tienen noticias de ellos. Sus familias pidieron al gobierno ecuatoriano que no los abandonen y anunciaron que los próximos días viajarán a Colombia para confirmar su apoyo en la búsqueda de la pareja.

También se esforzarán porque las muertes de los infantes de Marina, Wilmer Álvarez, Luis Mosquera, Jairon Sandoval y Sergio Cedeño no queden en la impunidad. Los cuatro murieron por una bomba que activó el grupo de “Guacho” cuando patrullaban Mataje.

Está previsto que en julio arribe al país la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que investigará el secuestro y asesinato del equipo periodístico. Ellos recabarán la información que desclasificó el gobierno ecuatoriano y verificarán las acciones que se cumplieron para rescatarlos.

Aguagallo recalcó que su clamor continuará hasta conocer quiénes permitieron su ingreso a Mataje, si se los alertó del peligro de entrar al sitio donde “Guacho” supuestamente era poderoso y sobre las negociaciones para rescatarlos del grupo narcoguerrillero.

Para la joven solo conociendo esta verdad habrá justicia y mientras esto no ocurra el reclamo seguirá porque “por Javier, Paúl y Efraín nadie se cansa”. (I)