Sacerdote recibe 20 años prisión por violación a menor

- 18 de mayo de 2018 - 18:02
Pedro Vicente G. fue detenido en Quito, en agosto de 2017. Figuraba en la lista de "los más buscados".
Foto: Archivo

“Vanessa” tenía 11 años cuando servía como monaguillo en una iglesia, situada en las calles Leonidas Plaza y Alcedo, centro de Guayaquil.

La niña fue violada por el sacerdote Pedro Vicente G. G., según la progenitora. Los hechos ocurrieron durante 2012 y 2013.

El cura fue sentenciado este viernes 18 de mayo a 20 años de privación de libertad por violación, según el Código Penal anterior, pues la nueva normativa entró en vigencia en 2014.

La pena la purgará en una celda del Centro de Rehabilitación Social (CRS) de Varones, conocido como “Penitenciaría del Litoral”.
La condena además contempla el pago de $ 5.000 “que servirán para la asistencia psicológica de la menor”.

Eva, una amiga de la madre de la niña, fue quien descubrió lo que ocurría con “Vanessa”. Ella la veía triste y se la llevó a pasear a Daule. Ahí aprovechó para preguntarle qué le pasaba y le reveló que fue víctima de violación.

Cuando la progenitora se enteró, le dio sentido al hecho de que su hija se ponía nerviosa cuando entraba en la iglesia. “Pero si tú querías ser monaguillo”, le decía la madre cuando veía que la menor agachaba la cabeza y se rehusaba a caminar hacia el altar.

En su versión, “Vanessa” dice que “el padre me cogía, me abrazaba y me besaba la boca y me metía sus manos”.  Además narra que el sacerdote la llevó a la casa parroquial y ahí la violó y no fue solo una vez.

Santiago Sánchez, abogado de la parte acusadora, indicó que la sentencia es por la violación contra “Vanessa”, pero que otras tres víctimas colaboraron durante el proceso y en la audiencia de juicio.

“Eran del grupo de monaguillos y del coro. Otras dos hermanas de ‘Vanessa’ también fueron abusadas”.

Sánchez presentó la apelación y espera que la sentencia en contra del cura aumente de 20 a 25 años más agravantes.

El acusado dijo que “no violé a esa niña en ningún momento, porque en primer lugar es pecado abominable, es lo más feo y asqueroso”.

Lo que sí reconoció es que tuvo sexo con una de las mujeres que lo denunció y que cuando le dijo que no podían seguir, ella lo amenazó con destruirlo. (I)

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