Policías neoyorquinos ya no harán cacheos innecesarios

14 de agosto de 2013 - 00:00

Líderes políticos y comunitarios de Nueva York celebraron el fallo de una jueza federal que declaró inconstitucional la práctica de detenciones y cacheos de la Policía en zonas habitadas mayoritariamente por minorías, tales como la comunidad latina y la de personas de raza negra.

“Este fallo pone en evidencia lo que sabemos desde hace tiempo, que demasiados jóvenes (negros y latinos) son detenidos en Nueva York de manera inconstitucional, algo que debe parar”, dijo la aspirante a la alcaldía, Christine Quinn, quien recordó en un comunicado que en el momento de más auge del programa unos 700.000 neoyorquinos fueron registrados por la policía y en la mayoría de los casos fueron puestos luego en libertad sin cargos.

La sentencia de la jueza Shira Scheindlin supone un duro golpe para una de las prácticas más discutidas en materia de seguridad del actual alcalde, Michael Bloomberg, bajo cuyo mandato la delincuencia se ha reducido notablemente. “La práctica de detener y cachear -stop and frisk- a nuestros jóvenes ha fracturado la confianza de las comunidades en la policía y este fallo pone en evidencia lo que ya sabíamos que ocurría en la ciudad”, destacó, por su parte, el concejal Ydanis Rodríguez.

Asimismo, el senador estatal Adriano Espaillat destacó que esa práctica de la policía de Nueva York no ha hecho que las comunidades sean más seguras y lamentó que, en cambio, pusiera en el punto de mira a muchos jóvenes “que no hicieron nada malo. El fallo de la jueza es lo mejor que pudo suceder”.  

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En su resolución, la jueza Scheindlin anunció también el nombramiento del abogado Peter Zimroth, actualmente miembro de una firma privada y anteriormente fiscal federal, para supervisar que el Departamento de Policía de Nueva York cumpla la Constitución. “Este nombramiento es un buen paso para nuestra ciudad, aunque no trae alivio a los jóvenes que han sentido la vergüenza de ser detenidos y cacheados en público y sentirse como criminales”, criticó el senador Espaillat.

Por su parte, la organización “Comunidades Unidas por la Reforma de la Policía” dijo en un comunicado que el fallo supone una victoria en favor de los derechos  constitucionales y de la seguridad de los ciudadanos de Nueva York. “Esta práctica discriminatoria de la administración Bloomberg y no haber sabido entender los problemas que ha provocado nos ha llevado a este punto y celebramos que se haya hecho justicia”, dijo el portavoz de la organización, Joo-Hyun Kang.

En su decisión, de 195 páginas, la magistrada Shira Scheindlin recordó que entre enero de 2004 y junio de 2012 se produjeron 4,4 millones de registros, un 83% de los cuales afectaron a negros e hispanos.

Bloomberg ya había vetado a finales de julio una propuesta de ley impulsada por el Concejo Municipal con el objetivo de supervisar a la Policía y evitar las detenciones y cacheos que se realizan por un perfil racial, especialmente a afroamericanos y latinos.

Alcalde apelará el fallo

Tanto el alcalde Bloomberg como el responsable de la policía de la ciudad, Raymond Kelly, argumentaban que las detenciones y cacheos se realizan en zonas habitadas mayoritariamente por minorías debido a que es allí donde más delitos se cometen. El alcalde anunció que apelará la sentencia de la jueza.

“Se trata de una decisión peligrosa tomada por una jueza que no sabe cómo funciona la policía”, afirmó Bloomberg. “Mi primera responsabilidad es proteger la seguridad pública”, destacó el alcalde, quien se mostró convencido de que esa práctica es legal. Bloomberg recalcó que el cateo solo se realiza sobre personas que responden a descripciones de autores de delitos o si los policías ven en ellas una actitud sospechosa.

De su parte, Kelly rechazó que haya un perfil racial en esa práctica, y recordó que el 97% de las víctimas de tiroteos en la ciudad durante en 2012 fueron negros e hispanos.

Kelly recordó que los delitos violentos han descendido progresivamente hasta niveles récord, y aunque esta caída se debe a muchos factores, el “stop and frisk” (literalmente, “parar y cachear”) contribuyó a ello.

COMERCIANTES SE SENTÍAN PERSEGUIDOS

En los últimos años, uno de los barrios neoyorquinos que más perjudicado se vio fue el de Willets Point. En el sitio eran detenidos, regularmente, decenas de latinos que tenían algún tipo de negocio que los policías consideraban “de  artículos robados”, en especial las mecánicas de carros. “Siempre se hacen redadas sin sentido, que solo sirven para perjudicarnos. La Policía sostiene que en nuestros talleres se desarman carros robados, pero nunca han encontrado nada.

Para justificar la redada, terminan multándonos por supuestas infracciones a códigos de seguridad y falta de licencias. Clausuran nuestros negocios, dejándonos en la calle, es un abuso, no somos delincuentes”, aseveró Tirso Mier, dueño de un local de venta de repuestos para vehículos.

La ecuatoriana Martha Gualotuña, propietaria de uno de los talleres, recordó que en su campaña de reelección, el alcalde Michael Bloomberg recorrió Willets Point y su lema fue Todo irá mejor. “El alcalde prometió ayudarnos, ahora nos manda presos y dispone el cierre de nuestra fuente de trabajo. Nos utilizó; en mi caso, usó a mis hijas en un video de campaña en el que repitió que todo irá mejor. Mire lo que nos hace”, manifiesta enardecida Gualotuña.

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