Levantan capilla ardiente para uniformado del GIR que murió al frustrar asalto

Policía ofrece recompensa por captura de sacapinta

- 28 de marzo de 2014 - 00:00
José Serrano, ministro del Interior. Foto: archivo│El Telégrafo

Levantan capilla ardiente para uniformado del GIR que murió al frustrar asalto

Retirar fuertes cantidades de dinero de una entidad bancaria se ha vuelto peligroso. Al acecho de los clientes están los sacapintas, que siguen a sus víctimas, las matan y se llevan el dinero.

Por lo menos en dos casos ocurridos en Quito, en febrero y marzo de este año, han operado en forma similar los delincuentes, aunque durante el último se frustró el robo. En este hecho, ocurrido el pasado miércoles, murieron tres personas, entre ellas uno de los asaltantes.

A nivel nacional, el año pasado se registraron 35.184 robos a personas. De esta cantidad, el 19% correspondió a los que llevaban dinero; y el 15% a sustracción de carteras y billeteras, según cifras del Ministerio Coordinador de Seguridad.

En ese mismo período se contabilizaron 1.715 asesinatos, de los cuales el 13,2% fue cometido por robo y el 0,4% se dio en enfrentamientos con fuerzas del orden, según la misma fuente.

El pasado 5 de febrero de 2014, en el sector de Amaguaña, fueron asesinados José C. y su hijo Franklin C. cuando viajaban en un transporte público, después de cambiar un cheque por la cantidad de $ 25.000 para pagar una deuda. Los delincuentes los mataron en el interior del bus y se llevaron el maletín con el dinero. En este caso se detuvo a 6 personas, presuntos miembros de la banda.

El pasado miércoles, a las 14:00, se registró una balacera para frustrar un asalto en el que murieron el empleado del restaurante La Ronda, Washington L.; el suboficial primero de Policía Aníbal Rodrigo Alquinga Concha, y el presuntos antisocial Henry Fabián S.G., quien registra antecedentes por robo.

Según testigos, Washington fue al banco para depositar $ 2.000 por pedido del administrador del restaurante. Con el chofer de la empresa cruzaron la vereda, ya que habían parqueado el carro en la lavandería del frente. “Fue en ese instante en que los interceptaron los asaltantes, y como mi hermano no se dejó robar, le dispararon. El chofer regresó corriendo con la maleta al restaurante”, aseguró Sergio, hermano de la víctima.

De esta situación se percató el policía Alquinga, miembro del GIR, quien cruzó la calle y tras gritar a los delincuentes que se detuvieran, sacó su pistola. Uno de los ladrones comenzó a disparar, por lo que el gendarme reaccionó.

La balacera alarmó a los transeúntes. Después de unos  segundos el delincuente cayó herido, al igual que el asaltado y el policía, quien pedía auxilio.

Testigos del incidente llamaron al 911, mientras que el cómplice del ladrón huyó en una motocicleta. Al llegar los refuerzos, comprobaron que el presunto atacante había muerto, mientras que el policía yacía herido sobre la calle. Él y Washington fueron trasladados a casas asistenciales.

El empleado del restaurante falleció minutos más tarde en la clínica Pasteur, como consecuencia de los impactos de balas en el cráneo, el abdomen y dos en una pierna. Mientras que el policía falleció durante la  intervención quirúrgica para retirarle un proyectil alojado en el abdomen, en el Hospital de la Policía.

Alquinga, de 42 años, estaba casado con Irene del Pilar Tibán y tenía 4 niños. Pertenecía al GIR y estaba asignado a Petroecuador. La Policía levantó una capilla ardiente.

El ministro del Interior, José Serrano, informó ayer que hay una recompensa de $ 50.000 para capturar al sacapintas que huyó.

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