el abogado de la familia espera contar con los elementos necesarios para corrobar las versiones

Padre recibió la última llamada de su hija antes de morir en Zámbiza

- 25 de enero de 2015 - 00:00
En el puente de Zámbiza se reconstruyeron los hechos dentro de la indagación del caso. Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

el abogado de la familia espera contar con los elementos necesarios para corrobar las versiones

Una de las últimas llamadas telefónicas que realizó Ana M., en la madrugada del 30 de diciembre de 2014 cuando falleció por una caída desde el puente de Zámbiza, parroquia en el  noreste de Quito, fue a su padre Marcelo. Él reside en San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, por asuntos de trabajo.  

La joven, de 23 años, según las versiones, cayó desde el viaducto cuando se encontraba en compañía de David D., con quien había mantenido una relación sentimental.

El progenitor recordó que era la 01:00 cuando recibió una llamada del celular de su hija, lo que le pareció extraño por la hora. La conversación fue breve.

“¿Hola papi cómo te va?”, “Bien mija, ¿qué anda haciendo?”, “Tuvimos una cena con unos amigos, estoy yendo a la casa”, respondió ella; “Ya es hora que se retire”, “Ok, chao papi”. Esa fue la última vez que escuchó la voz de su hija.     

Marcelo M., visiblemente acongojado, aún no puede aceptar la versión de un posible suicidio, porque ella nunca demostró razones para cometer tal acto. “Mi hija gozaba de una excelente relación con nosotros, conversábamos todos los días, tenía trabajo, estudios universitarios, yo mismo la matriculé”, dijo.  

Mencionó que incluso, el 30 de diciembre ella tenía programado viajar a Esmeraldas con su hermano, Martín, a las 14:00, para pasar  las festividades de año nuevo.

Dachi C., madre de Ana, la recuerda como una hija cariñosa y que siempre estaba pendiente de su familia. La progenitora afirmó que en algún momento Ana le comentó sobre su relación con David D., pero ella nunca lo llegó a conocer. “Aunque no lo vi, no me agradaba esa relación, no sé por qué”, dijo.

David D., de 32 años, fue la última persona que vio a Ana con vida esa madrugada, pues habían salido de una reunión con unos amigos en el sector La Mariscal.

El hombre se encuentra con medidas cautelares hasta que concluya la indagación dentro de la instrucción fiscal, el viernes 30 de enero.  

Marcelo M., junto a su esposa, Dachi C., y sus hijos Daniel y Martín esperan que el caso se resuelva. “Mi hija no va a regresar a la vida, es un dolor que llevaré todos los días. Las investigaciones determinarán las causas y circunstancias de su muerte. Esperamos justicia si hay un culpable o culpables”, puntualizó el padre.   

Reconstrucción de los hechos

El último jueves se practicó la reconstrucción de los hechos en el puente de Zámbiza. Personal de Fiscalía, Criminalística, Policía Judicial y Dinased se ubicó en el puente, con la finalidad de efectuar las pericias necesarias sobre el caso.

Rigoberto Ibarra, abogado de la familia de la joven, afirmó que espera contar con los elementos necesarios para corroborar las versiones recibidas. “La instrucción terminará el 30 de enero, esperamos reunir todas las evidencias sobre las causas del  fallecimiento de la joven”, dijo.

Para Eduardo Jarrín, abogado de David D., la tesis que se planteó es el suicidio. Indicó que su defendido relató que se detuvieron en el puente de Zámbiza, porque en el lugar iban a encontrarse con otros amigos, y  ella se bajó y se lanzó desde el puente.

En opinión del sicólogo clínico Gastón Tutiven, en el caso de que la joven haya sufrido depresión, ese diagnóstico no necesariamente culmina en suicidio. “La depresión se manifiesta en los ámbitos familiar, laboral y social, y se deben analizar los síntomas como el aislamiento”.  

Señaló que los indicios generalmente son visibles en su entorno más cercano, por lo que habría que analizar los componentes en cada caso.

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