Niños Logro por fin descansarán en paz, pero faltan culpables

27 de noviembre de 2013 00:00

María Choloquinga tenía los ojos enrojecidos, como si hubiese llorado por siempre; junto a ella su esposo Jorge Logro lucía ligeramente calmado, aunque se frotaba las manos con insistencia, y ante el cuestionamiento de cómo recibieron la noticia que  confirmó que los  restos  hallados en terrenos baldíos de  Quitumbe, al sur de Quito, son de sus 2 hijos pequeños, ambos rompieron en llanto.

“Mis hijitos, solo quiero llevarlos a la casita”, repetía sollozando María; su marido al verla llorar no podía contener las lágrimas. “Estamos agradecidos con las autoridades que nos han ayudado en todo”, decía Jorge entre suspiros.

Luego exigía que ubiquen al o los causantes de los asesinatos. “Ojalá  no se olviden y busquen a la persona tan mala; cómo pudo hacerle esto a mis niños”, alcanzó a  decir, al tiempo que llegaban las autoridades para realizar las gestiones del retiro de los restos mortales de Néstor de 5 y Jordan, que apenas había cumplido 3 años.

El fiscal de la Nación, Galo Chiriboga, señaló que la institución ha asesorado en todo momento a los padres, incluso les ha proveído de atención sicológica para ayudar a superar el terrible acontecimiento. “Estamos dando todo el apoyo incluso tecnológico al fiscal del caso, Vicente Reinoso, para que siga con las investigaciones” y así poder localizar a  los causantes de este hecho.  “No descansaremos hasta atrapar al culpable”, aseguró.

La forense que realizó el trabajo de identificación de ADN, María Elisa Lara, explicó que tomaron las muestras del primer cuerpo, la niña mayor de 7 años, cuyo cadáver fue ubicado primero, abandonado en un basurero en la ciudadela del Ejército, a menos de 6 cuadras  de su casa,  ubicada en el barrio Nueva Aurora, de donde desapareció junto a sus hermanos el 20 de agosto.

La analista aseguró que tras el examen se determinó, sin lugar a dudas, que las osamentas pertenecen a los 2 niños Logro.

Asimismo señaló que la niña fue asesinada el mismo día  en que desapareció. “Las muestras de los otros 2 pequeños estaban muy degradadas, pero posiblemente los pudieron haber asesinado en la misma fecha”, agregó.

El fiscal del caso, Vicente Reinoso, también se comprometió a seguir el proceso hasta hallar ‘al sicópata que provocó las muertes’ y adelantó que ya emitió las órdenes para la realización de varias diligencias que se cumplirán esta semana, pero se abstuvo de mencionar si habrán detenciones.

Una vez que las autoridades explicaron los resultados de las pruebas, se levantaron para saludar con los padres de los niños, que habían subido hasta la sala de audiencias de la Fiscalía, de la avenida Patria, en el norte de la ciudad, y las lágrimas volvieron a quebrar a todos los parientes que los acompañaban.

María correspondió el afecto del Fiscal y entre lágrimas agradeció la atención, con la voz ahogada en gemidos: “Dios  le  pague, señorsito, por ayudar, solo quiero mis hijitos”, repitió, lamentándose.

Enseguida condujeron a los progenitores hasta el tercer piso del edificio contiguo, donde funcionan los laboratorios. Allá llevaron 2 ataúdes pequeños,  caobas.

Abajo les esperaba una camioneta doble cabina del Ejército, donde pusieron los cofres con los restos de los niños para el traslado.

Los parientes explicaron que realizarán el velatorio en la zona de Salamalag ya que son oriundos de la comuna de Tambur Urco. “24 comunas del sector estaremos acompañando”, manifestó uno de los familiares que llegaron con carteles que expresaban su solidaridad con los padres y el agradecimiento al  presidente Rafael Correa por la  ayuda a la familia Logro-Choloquinga.

Contratado por el Ejército

El padre de los menores fue contratado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para que integre una de las cuadrillas de inspección técnica del oleoducto, además las autoridades gestionaron la entrega de una casa  a la famlia, localizada en la zona de Cutuglagua, en el sur de la urbe.

La madre con las manos apretadas en el pecho subió al carro junto a uno de sus hermanos y un cuñado. Luego tomaron rumbo a Saquisilí; atrás les siguieron otros 2 carros con familiares y miembros de la comunidad.

El padre antes de partir volvió a agradecer la ayuda recibida: “Quisiera que investiguen quién mató a mis niños, se llevaron a los 3, solo quedan sus platitos y las cucharitas”,  señaló.

Para esta tarde está previsto el entierro en el cementerio de la comuna, donde ya habían sepultado a la hermana mayor, cuyo cuerpo apareció con huellas de violencia sexual abandonado en un basurero; 13 días después ubicaron las osamentas de Jordan y el pasado 31 de octubre las de Néstor.

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