Siete narcoguerrillas operan en la frontera

El Ejército detectó una base de descanso de los grupos armados en el sector de Manzayá, en el Putumayo, provincia de Sucumbíos, la segunda hallada en lo que va del año en esa zona. Los decomisos de drogas y substancias para el refinamiento de estupefacientes son permanentes en el límite binacional. En Esmeraldas hay inquietud por falsas alarmas de bomba. Autoridades piden a la ciudadanía informarse por fuentes oficiales y seguir normas de seguridad.
29 de marzo de 2018 00:00
La base clandestina hallada por el Batallón Putumayo se encontraba en el sector de Manzayá, que está separado de Colombia por el río San Miguel. En esta zona tiene influencia el Frente Heller Mosquera, uno de los grupos disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Foto: Cortesía Ejército Ecuatoriano
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El Frente Heller Mosquera firmó su último comunicado el 18 de enero de este año. Lo hizo desde las montañas de Colombia y Ecuador, como se evidencia en los documentos escondidos en una caleta cavada en un puesto de descanso levantado en medio de la selva en el sector de Manzayá, en Putumayo, provincia de Sucumbíos.  

Este frente es parte de los grupos que pertenecían a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que no aceptaron dejar las armas luego del pacto de paz.

Operativo por cuatro frentes
El Ejército ecuatoriano tomó control de esta base clandestina el 26 de marzo pasado. Lo hizo tras un trabajo de Inteligencia en la línea de frontera que duró semanas.

El jefe del Batallón Putumayo Carlos Ayala informó que tenían la sospecha de que desde ahí operaban  los disidentes ahora conocidos como grupos armados organizados (GAOS).

El operativo para encontrarlos debía ser ejecutado con una precisión milimétrica porque de la acción participaba el comandante del Ejército, general Édison Narváez, y se iba a incluir a periodistas de medios de comunicación nacionales.

La seguridad fue máxima. Todos debían colocarse chalecos antibalas, cascos de combate y pintura verde y negra en sus rostros para esconderse en la selva.

Se planificó realizar la operación desde cuatro frentes: por el río San Miguel con lanchas rápidas y artilladas; por el aire con helicópteros de combate; por vigilancia de drones y por vías terrestres para evitar la fuga de los sospechosos.

El recorrido por el río San Miguel desde el Batallón Putumayo hasta la base clandestina duró 45 minutos y pasó  por las poblaciones de Puerto El Carmen y Puerto Asís, ubicadas en el límite entre Ecuador y Colombia.

Al llegar al sector de Manzayá, comandos del Ejército tomaron el control de la playa y activaron granadas de humo para que los helicópteros se guiaran hasta la zona. Desde las aeronaves bajó otra patrulla de soldados y se adentró en la selva para apoyar y proteger a los reporteros y a las autoridades.

El recorrido duró una hora. El paso fue lento y sigiloso. Los militares alertaban  cuando se encontraban con alguna trampa hecha con troncos, con un tanque de gas o cualquier cosa que pudiera poner en riesgo la seguridad de la operación.

Al llegar, la base estaba abandonada, pero había evidencia de que no habían pasado ni dos horas desde que los disidentes abandonaron  el lugar. El jefe del Ejército, Édison Narváez, calculaba ese tiempo.

Las pruebas eran un cigarrillo a medio fumar, con la colilla de ceniza que no caía aún al suelo; barajas dejadas al apuro; comida a medio cocinar; y vendas para curar a una persona con heridas.

Esta base tenía cuatro bohíos hechos de troncos y tela militar: dos eran para descanso con camas improvisadas con árboles de la zona; otro para la atención de lesionados; un tercero para guardar comida, enlatados, huevos, galletas, café, azúcar y sal; y otro espacio con un reverbero a gas de dos hornillas, donde cocinaban tallarines y plátano verde.

Aquí encontraron una caleta con el comunicado del Frente Heller Mosquera, donde les decían a los comuneros de la zona que iban a pedir su colaboración económica a cambio de seguridad.

El jefe del Batallón Putumayo, Carlos Ayala, dijo  que los campesinos de la zona denunciaron estas extorsiones. Él calificó a estos grupos disidentes de las FARC como “narcoguerrillas” y “sumamente peligrosos”.

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‘Guacho’, la droga y la frontera
En lo que va de 2018, el Batallón ha incautado media tonelada de droga;  más de mil galones de gasolina, diésel y gasolina blanca para refinar estupefacientes. Además halló otra base clandestina.

Informes de Inteligencia evidencian que por lo menos siete grupos dedicados al narcotráfico operan en el límite internacional que llega a los 740 kilómetros. En el lado de Sucumbíos se encuentra el Frente Heller Mosquera, que fue parte del Frente 48 de las FARC.

Las zonas más sensibles de sus operaciones son El Ají, La Bermeja, El Conejo, General Farfán; Puerto Nuevo Angostura; Puerto El Carmen y Tres Frontera.

En el departamento colombiano de Nariño, que limita con Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, existe la mayor densidad de GAOS. Allí han sido identificados seis, que son el Clan del Golfo, el Frente Óliver Simistierra, Guerrillas Unidas del Pacífico, Resistencia Campesina, Gente de Orden y La Empresa. Además está el Frente Heller Mosquera; en total suman siete.

Todas esas bandas están conformadas por exguerrilleros y son responsables de la droga que sale desde Ecuador hacia mercados del norte del continente y de Europa.

El de mayor notoriedad es el Frente Óliver Simistierra, dirigido por alias ‘Guacho’,  llamado también Wálter Patricio Arizala o William Quiñónez, quien es hasta el momento el principal sospechoso del atentado con coche bomba en el destacamento de la Policía de San Lorenzo; de la bomba en el retén de la Marina en Borbón; la bomba que mató a tres marinos en Mataje; y del secuestro de tres comunicadores de El Comercio. Su nombre siempre ha estado ligado con la violencia y el tráfico de drogas.

‘Guacho’ nació hace 27 años en Limones, zona rural de San Lorenzo. Desde 2007 y por más de 10 años estuvo en el Frente 29 y la Brigada Daniel Aldana de las FARC.

En este grupo irregular se desempeñó como  jefe financiero y experto en explosivos, pero luego del acuerdo de paz  decidió operar por fuera de la ley. Su salida de las FARC no fue ideológica, él se convirtió en uno de los capos de la droga en esa zona.

Este puesto lo consiguió luego de la detención de Pedro Álava, alias ‘Gerald’, uno de los narcotraficantes más buscados de los últimos años y que ahora está en Estados Unidos, donde será juzgado.

‘Guacho’ operaba bajo las órdenes de Álava, quien también es ecuatoriano. Esa organización usaba los ríos fronterizos de Esmeraldas para transportar la droga refinada en laboratorios de Tumaco. Sus operaciones se concentran en las zonas aledañas a Mataje, Limones y San Lorenzo y en los corregimientos colombianos de Llorente y en las veredas de El Azúcar, Vallenato, Los Cocos, El Playón, La Aduana y Yarumal. Allí, por el momento, ellos son la ley. (I)

El puesto tenía cuatro bohíos que servían para el descanso, atención médica de los heridos y cocina de los GAOS. Foto: Cortesía Ejército Ecuatoriano

Información
La preparación militar
El entrenamiento de la tropa y oficiales del Ejército es permanente. Ellos deben aprobar el curso de supervivencia en la selva. En este momento, más de 100 soldados se encuentran en El Coca siguiendo esta exhaustiva preparación.    
 
61 días han pasado desde el primer atentado ocurrido al cuartel policial en San Lorenzo.   

El Estado de excepción
El decreto ejecutivo fue firmado el 27 de enero y puede ser ampliado. Estado de excepción rige para San Lorenzo y Eloy Alfaro.


Eloy Alfaro se unió a los horarios de restricción
El cantón Eloy Alfaro, otra de las jurisdicciones esmeraldeñas donde se aplica el estado de excepción, se unió desde ayer a la restricción para ingresar a sus parroquias desde las 22:00 hasta las 05:00. También se dispuso un límite para la atención en los centros de diversión nocturna hasta las 22:00.

Estas medidas arrancaron en San Lorenzo desde el lunes pasado y no se han registrado inconvenientes con las personas que habitan en las parroquias.  

El Mando Único de las Fuerzas Armadas y de la Policía aseguró que también era necesario aplicar este control en Eloy Alfaro, donde  existen zonas consideradas sensibles y donde tienen influencia los grupos armados organizados (GAOS). Estas son Borbón, Selva Alegre y Limones; de esta última es oriundo Wálter Patricio Arizala o William Quiñónez, más conocido como ‘Guacho’.   

El alcalde de Eloy Alfaro, José Francisco Ayoví, sostuvo que las entidades del gobierno municipal y del Comité de Emergencias coordinarán conjuntamente con la fuerza pública los controles en las carreteras de acceso a las parroquias. Él aseveró que esta medida también es fundamental para dar más seguridad a los ciudadanos de la zona.

Las autoridades del cantón también hicieron un pedido para que la ciudadanía se informe a través de canales oficiales. El martes pasado, por ejemplo, circuló la noticia de un nuevo atentado en Borbón. El rumor recorrió desde Esmeraldas hasta la Amazonía y se hablaba de otra bomba que habría estallado en el centro de salud del cantón, pero todo fue una falsa alarma.

La coordinación provincial del Ministerio de Salud emitió un comunicado negando que  el centro hospitalario de Borbón haya estado en emergencia y aseguró que atendió con normalidad el lunes y martes pasados. También explicó que internamente activaron los protocolos para trabajar en este estado de excepción y mantienen coordinación permanente con los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional para mantener la seguridad.

Es por eso que la Coordinación del Ministerio de Salud pidió a la comunidad evitar la especulación.

No es la primera falsa alarma que causa nerviosismo a los habitantes del norte de Esmeraldas. La semana pasada se informó que un artefacto fue colocado en el hotel donde se hospedaban los equipos de la fuerza pública. Los expertos en antiexplosivos hicieron una revisión de la zona y no encontraron novedades.

En tanto, los controles en las principales carreteras sigue. En esta ocasión los soldados y policías llevarán un listado de todas las personas que circulen por esas vías, incluso turistas que están de paso por dicha zona de Esmeraldas. (I)


Tras la pista del grupo llamado ‘Los del Guacho’
La Fiscalía General del Estado trabaja en la identificación de los miembros del llamado grupo ‘Los del Guacho’, quienes supuestamente serían los contactos en Ecuador de la banda dirigida por Wálter Patricio Arizala o William Quiñónez, quien es más conocido como ‘Guacho’. Hasta el momento él es el principal sospechoso de los atentados terroristas con bombas y del secuestro de periodistas que mantienen en zozobra el norte de Esmeraldas y al país.

Hasta el momento, hay cinco detenidos, quienes son  acusados de pertenecer a esta organización. La hipótesis de las autoridades es que estas personas servían como contacto y ayudaban a la comunicación de la organización que opera desde Colombia. La captura de los sospechosos ocurrió en operativos ejecutados en la parroquia de Ricaurte, del cantón San Lorenzo, y en Guayaquil.

De acuerdo con los informes preliminares a ellos se les decomisaron equipos de comunicación y de video. En Ricaurte hay malestar por las detenciones.

Los padres de los jóvenes investigados aseguran que son inocentes y que no tienen ninguna relación con ‘Guacho’.

En la casa de Florentino A. no han logrado descansar desde que los gendarmes se llevaron a su hijo Wílmer. El padre recalcó que desde hace tres años su vástago labora como policía municipal en San Lorenzo y sostuvo que consiguió este trabajo a pesar de que sufre de ataques de epilepsia por un tumor que tiene en su cerebro.

Esta historia se repitió en los hogares de Miguel A. y José P., quienes también fueron detenidos en el Operativo Libertador, como los llamaron la Fiscalía y los ministerios de Defensa y del Interior a estos arrestos.

Los vecinos de Ricaurte corroboran estas versiones de inocencia de los cuatro jóvenes. Por eso hacen pública su protesta y exigen que se libere a los detenidos y que tengan una investigación justa.   

Los cinco detenidos fueron llevados al centro de rehabilitación social de Latacunga, que está a más de 400 kilómetros de Ricaurte.
Hasta ese lugar tienen que viajar los allegados de los detenidos para verificar su situación. Ellos pidieron una reunión con el ministro del Interior, César Nava, para contarle su preocupación por la acusación.

Mientras tanto, los agentes de la Fiscalía también abrieron otros procesos penales para las personas que fueron detenidas durante los operativos de control. De acuerdo con un informe del Mando Único de las Fuerzas Armadas y de la Policía, hay 14 capturados en operativos para frenar el tráfico de drogas y de precursores para refinar los estupefacientes y por portar armas y explosivos sin permisos.

Desde enero pasado, los miembros de la Fuerza Pública decomisaron más de una tonelada de cocaína; 499 kilos de marihuana; 1.280 litros de químicos, que son usados para la elaboración de drogas; y 15.200 metros de cable explosivo. (I)

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