Narcoembarcaciones operan a 350 kilómetros de Galápagos

- 10 de mayo de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

Aunque la ruta es más extensa para llegar, por vía marítima, a destinos internacionales, las organizaciones delictivas la emplean para evitar los controles de los guardacostas de Ecuador y de autoridades navales extranjeras.

El sábado 4 de mayo de este año se decomisó en aguas internacionales una tonelada y media de sustancias sujetas a fiscalización.

Esto fue el resultado de tres operaciones antidrogas, que de forma coordinada las efectuaron guardacostas de Estados Unidos con la intervención de personal y lanchas guardacostas de Ecuador.

En 2018 nueve embarcaciones con cargamentos de cocaína fueron decomisadas por guardacostas de la Armada, que tiene planificado su patrullaje en mar territorial con ayuda internacional.

Según el capitán de Fragata, Jorge Durán, quien además es director de Operaciones Marítimas de la Armada, los espacios marítimos de Ecuador tienen aproximadamente 1’111.818 kilómetros cuadrados, 5,38 más que el terrestre.

En este espacio marítimo se incluye las aguas interiores, el mar territorial, que alcanza las 12 millas náuticas; la zona contigua y la zona económica exclusiva, que están definidos en la Convención de Naciones Unidas sobre el derecho al mar, explicó Durán.

Control naval

“Patrullamos este amplio territorio marítimo con el Comando de Guardacostas, las capitanías del Puerto y el Comando de Operaciones Navales. Todos colaboramos en la protección de estas áreas”, manifestó.

Además la Armada combate o neutraliza transportes de sustancias sujetas a fiscalización por vía marítima.

Con base en convenios navales aplica procedimientos para realizar controles, con apoyo de otras Armadas, a las embarcaciones ecuatorianas que probablemente transporten sustancias estupefacientes en aguas internacionales, es decir fuera de las aguas jurisdiccionales, indicó.

Durán señaló que a través de los comandos de guardacostas de Guayaquil, Jaramijó, Puerto Bolívar y Puerto Baquerizo Moreno, de la región insular de Galápagos, se monitorea todo lo que sucede en el espacio marítimo.

Obviamente se recibe la información de Inteligencia y de otras Armadas y agencias estatales de otros países con los que tienen convenio, lo que les permite combatir el transporte de droga por vía marítima, sostuvo.

Rutas utilizadas por narcos

Para Durán, las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas emplean como ruta de tránsito el área norte y fuera de la zona económica exclusiva de las islas Galápagos.

Pero el archipiélago no es centro de acopio ni de almacenamiento de droga, se adelantó a mencionar el contraalmirante Jorge Cabrera Espinosa, director nacional de los Espacios Acuáticos (Dirnea).

“Es importante recalcar que las organizaciones utilizan una ruta que va por el sur de Galápagos. Estamos hablando de 200 millas náuticas, es decir 350 kilómetros al sur, por fuera de las aguas de la zona económica exclusiva de Galápagos”, explicó.

Para Cabrera, hay diferentes rutas, las que van directo al área continental, “se abren al centro o norte de América y otras que toman por el sur de Galápagos.

INFOGRAFÍA

Utilizan la última ruta para ir a Centroamérica o al centro del continente. Además, para evitar los controles que tienen en el continente, dijo.

Según el director nacional Antinarcóticos de la Policía, general Marco Villegas Ubillús, hay múltiples rutas, pero desde la perspectiva de Ecuador, existe la ruta más cercana que es Tumaco, porque sale al océano Pacífico y sigue esa línea hacia Norteamérica o Centroamérica.

“Dependiendo de la capacidad de intrumento en que están llevando la droga, sea submarino, a veces hacen escala en Centroamérica y continúan por Norteamérica, luego van a Europa”, indicó.

Villegas apuntó a una ruta que abraza el lado izquierdo de las islas Galápagos, que es mucho más costosa, pero los narcos la ven permeable por la dificultad del control naval y policial.

''Sin embargo, como institución policial bloqueamos este tipo de rutas con las coordinaciones internacionales, con tecnología en las operaciones, que es bastante efectiva; y con el apoyo del avión P3, que a finales de año se verán los resultados'', acotó.

Las coordinaciones

Cabrera también se refirió al avión P3 Orion. Tiene capacidad para patrullar muchas horas. “Nosotros también tenemos aeronaves con características menores que patrullan sobre el mar”.  

Explicó que en el P3 embarcan a oficiales de Marina y en el momento que realizan los patrullajes, con un avión nos desplazamos más por el ancho mar, “nos dan la alerta temprana, la posición de contacto y de interés, y sale el barco a una posición marítima más certera”.

Esa es la coordinación que se efectúa entre los diferentes medios aéreos y navales. Son importantes las coordinaciones con la Armada y todo lo hacemos en conjunto para enfrentar el narcotráfico marítimo, sostuvo Cabrera.

Villegas coincidió con el director de la Dirnea. “Somos respetuosos de las funciones de la Marina, nos apoyamos en ella en el aspecto logístico, en virtud de que nosotros tenemos información de las coordenadas, y ellos nos ayudan con la localización y ubicación de la embarcación e intervenimos en conjunto y los resultados han sido bastante efectivos”.

Agregó que en todas las operaciones, independientemente de alguna interdicción de la Marina, se necesita de la Policía porque tiene la condición de la detención y judicialización.

El coronel Walter Villarroel, jefe de la Unidad Antinarcóticos de la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), consideró que el trabajo conjunto nace de la información que tenga la Policía Antinarcóticos sobre lanchas o barcos pesqueros que han zarpado a aguas internacionales y que se presume transportan sustancias prohibidas. (I)

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