El índice de muerte por accidente ascendió al 8%

- 19 de septiembre de 2018 - 00:00

Las autoridades de tránsito se reunirán hoy en la capital para analizar avances en el Pacto Vial. El poco control en las vías, así como en las terminales, es el principal problema del sector.

Un total de 17 personas fallecieron y 64 resultaron heridas en tres accidentes de buses, el  domingo en Colta, y este martes en Balsas y Portoviejo.

Estos siniestros viales provocaron ayer la salida de Pablo Calle, director de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT). En su lugar fue posesionado Álvaro Guzmán.

La ministra del Interior, María Paula Romo, y los integrantes de la Comisión Ocasional de Tránsito de la Asamblea, se reunirán hoy en Quito con los representantes del Pacto Vial para conocer salidas a los problemas de este sector en el país.

Gustavo Abad, presidente de Justicia Vial, calificó la situación actual como una “aberración”. A su criterio, si bien el Pacto Vial es “una buena idea” hubo “10 años de inobservancia a la Ley lo que complica que las medidas del Pacto actúen de manera inmediata”. Sin embargo estima que revisar los contratos de operación, supervisar las escuelas de conducción profesional con una veeduría son acciones inmediatas para solucionar el problema. Por ejemplo, cree que si hay anomalías en las escuelas de conducción se deben cerrar.

Para Abad, los índices de mortalidad por accidentes se incrementaron en el 8% este año. Afirmó que actualmente se contabilizan 1.500 víctimas en 13.000 siniestros, pero cree que las cifras reales son el doble. Sin embargo no son registradas porque estas personas acuden a centros de salud por sus propios medios o son atendidas de manera ambulatoria.

El titular de Justicia Vial recordó que la inobservancia de las leyes (impericia) del conductor es la principal causa de los accidentes. El 96% de siniestros son por factores humanos, dijo.

Según la Agencia Nacional de Tránsito, de enero a agosto de este año, 1.433 ciudadanos perdieron la vida. En Ecuador muere mensualmente un promedio de 179 personas en percances viales.

A las 04:00 y 16:00 de ayer, más ciudadanos se sumaron a las cifras. Un bus de la cooperativa Nambija cayó a un abismo en la vía Pindo-Balsas, en el cantón Balsas (El Oro). Doce de los 40 ocupantes del micro fallecieron y otros 27 quedaron heridos. Mientras que un bus de la cooperativa El Carmen se accidentó en la vía a Pedernales, y dejó nueve heridos.

La Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) informó que el vehículo cayó unos 400 metros por un abismo.

Personal del Servicio Integrado de Seguridad ECU-911 de Machala indicó que el bus salió desde Gualaquiza, en Morona Santiago, y el destino final era Guayaquil.

Falta de cultura vial
Para Sandra Delgado, representante de la Fundación “Corazones en el Cielo”, el término accidente es mal empleado debido a que se pueden prevenir. “Crecimos sin cultura vial, sin normas de seguridad. Por eso, la mayoría de personas habla por el celular, conduce a exceso de velocidad y solo la reduce cuando ve un fotorradar”.

Delgado señaló que es indispensable que en las escuelas se implante como una materia la educación vial y que en el colegio los estudiantes ejecuten proyectos de prevención para poner en práctica lo que tiene como base.

Además, destacó que no solo hay que enfocarse en las desgracias que ocurren con los buses, que llaman más la atención por ser masivos, “pero todos los días muere gente en las vías. Más de 2.000 personas pierden la vida cada año y por eso las medidas deben ser de fondo”.

Poco control en las terminales
Unos 350 vehículos salen a diario de la terminal de Carcelén (norte de Quito). Sin embargo, los conductores se quejan por la falta de personal de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) para realizar las inspecciones.

Hasta el mediodía de ayer una agente de tránsito controlaba la salida de los automotores. Atrás le seguían siete conductores a la espera del documento habilitante, mientras un fuerte olor a orina se desprendía de la caseta celeste de la AMT, ubicada al final del andén. 

La AMT realiza una inspección visual (luces, llantas, plumas, pito, placas), así como la revisión de documentos (alcoholemia, puntos, matrícula y licencia) y el control de pasajeros. Se colocan sellos finales en las puertas. Estas tareas se cumplen a medias en andenes como los de Carcelén por el poco personal de control. (I)  

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