Militares que fallecieron en Pastaza pertenecían al Grupo de Fuerzas Especiales

- 16 de marzo de 2016 - 15:20
Foto: Miguel Jiménez/EL TELÉGRAFO

Una calle de honor, integrada por más de 9 unidades militares (Brigada Pichincha, batallones 37 y 38, Grupo de Artillería, Infantería,  Escuela de Servicios, Academia de Guerra) se apostó desde el aeropuerto de Tababela hasta la Escuela Militar Eloy Alfaro (Esmil), en Parayacu.

Los soldados quisieron despedir de esa manera al que calificaron como el "grupo élite militar", que falleció el martes en Pastaza. 

Al paso del cortejo fúnebre, los uniformados se cuadraron. Algunos no dejaron de tomar fotografías. Al interior de los vehículos militares, que trasportaron a los féretros, se colocaron pétalos de rosas e insumos camuflajes. Los 17, de los 22 féretros que llegaron a Quito, estuvieron cubiertos por la bandera ecuatoriana. 

A su paso por las calles de Quito, los ciudadanos aplaudieron a los militares. Hubo quienes como María Tejada hicieron flamear la bandera nacional. Todo ello en silencio.

Los 22 militares pertenecían al Grupo de Fuerzas Especiales. Según varios compañeros era un grupo "técnico" y reconocido al interior de las Fuerzas Armadas  "por su dedicación y arduo trabajo". 

El coronel Germán Galvés señaló que los soldados que murieron  eran "hombres fundamentales del Ejército Ecuatoriano", pues  indicó que el Grupo de Fuerzas Especiales es "la brigada de élite de la institución", que se caracteriza por  "el profesionalismo de su carrera militar".

Explicó que en Pastaza realizaban tareas de entrenamiento como parte de un curso de formación, "que se realiza siempre".

En el caso de la aeronave Aravá, Galvés afirmó que  se usan diferentes naves para el entrenamiento. "Cada aeronave tiene sus peculiaridades, pero esa era apropiada para ese tipo de entrenamiento".

El coronel Edwin Castro compartió con el grupo de militares que falleció en 2007, 2009 y 2011. "Eran maestros de salto que tienen una diferente experiencia y deben cumplir con ciertos requisitos", indicó, a la vez que informó que ingresar a ese grupo de entrenamiento no es sencillo, "solo están allí los mejores".

Castro manifestó que muchas veces realizó saltos desde la nave Aravá.

El criterio compartió el mayor José Ávila, quien manifestó que a pesar de que en el país no se han registrado incidentes limítrofes en mucho tiempo, "los soldados no dejan de entrar ni un solo día".

Aclaró que los  soldados realizaban el curso de maestros de salto, en donde se entrena a los soldados para lanzar  tropas paracaidistas desde un avión.

Precisó que estos cursos se realizan por más de un mes y son periódicos a lo largo del año. Ávila dijo que si se juzga por  el tiempo de entrenamiento y de servicio, "la pérdida es enorme". (I)

Lea detalles mañana en la edición impresa de EL TELÉGRAFO

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: