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El Telégrafo
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Los elementos de las fuerzas armadas colaboran en la lucha contra la delincuencia

Militares mostraron estrategias para combate y supervivencia

Soldados del Fuerte Militar Huancavilca explican a estudiantes sobre el uso de una tienda de campaña. Foto: Carina Acosta / El Telégrafo
Soldados del Fuerte Militar Huancavilca explican a estudiantes sobre el uso de una tienda de campaña. Foto: Carina Acosta / El Telégrafo
21 de septiembre de 2014 - 00:00 - Redacción Justicia

¿Se imagina comer un arroz con guatita que esté guardado en una funda hermética y posible de calentar sin necesidad de usar fuego?, pues sí se puede. Los miembros del Ejército llevan este tipo de raciones alimenticias o ‘ración de combate’ cuando pasan días o hasta meses internados en la selva por entrenamientos o cursos de ascenso.

Pero no siempre ingieren el mismo menú, también tienen opciones como arroz con pollo, con carne o con atún. Además, en la misma funda vienen otros productos, como maníes de dulce y de sal, panela, leche en polvo, caramelos, cucharas y servilletas, incluso pequeñas pastillas de cloro para purificar el agua que toman.

El producto se calienta solo introduciéndolo en una funda con láminas de carbono que se activan con un poco de agua.

Esta fue una de las exhibiciones que más llamó la atención aproximadamente a 200 estudiantes que visitaron el Fuerte Militar Huancavilca, en Guayaquil, para conocer cómo es la vida de un soldado.

Los menores se mostraron interesados por las armas, los vehículos de combate, las simulaciones de vuelo, y otras actividades para las que están preparados los uniformados en caso de guerra o para intervenir en emergencias como incendios forestales, inundaciones, etc.

Carlos Egüez, comandante de la Zona Militar Guayas, mencionó que otro de los objetivos es que los estudiantes conozcan los acercamientos de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) con la ciudadanía a través del control de armas, del narcotráfico, de hidrocarburos, labores en la frontera, evacuaciones médicas, entre otros.

Los adolescentes tuvieron la oportunidad de subir a los vehículos militares, como por ejemplo, los blindados Urutú. Estos son transportes 6x6, que además son tipo anfibio; es decir que cuentan con hélices propulsoras que le permiten navegar. En agosto de 2011, las FF.AA. movilizaron estos tanques por más de 7 horas hasta la isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil.

El operativo denominado ‘Relámpago’ se trató de un control de armas y antidelictivo que dejó como resultado 9 personas detenidas, armas y otras evidencias. En ese entonces fueron 800 uniformados los que participaron.

Carlos G., un estudiante de la Academia Naval Altamar, manifestó que la actuación de los militares es importante para que los ciudadanos vivan más seguros, no solo en las calles, “sino porque sabemos que hay seres humanos preparados para defendernos de alguna guerra”.

Carlos, con otros compañeros, aprendió cómo se construye una base de patrulla, lugar en el que los agentes descansan cuando están en la selva. “Deben ser muy organizados en todo, para poner las trampas, para hacer la guardia. Nosotros deberíamos tener un orden así para todo”, indicó otra estudiante, quien no se identificó porque emocionada se postuló como voluntaria para aprender cómo cruzar de un árbol a otro con una soga.

Los oficiales les explicaron que  también, depende del tiempo que tengan para movilizarse, elaboran pasos de 2 sogas y hasta de 3. Estas últimas permiten una caminata más segura sobre pantanos o ríos, pues aunque los pies solo se pueden asentar en una, en la parte superior hay una de lado y lado para tener más estabilidad.

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