La Policía removerá de sus filas a posibles adictos

12 de noviembre de 2013 - 00:00

Dentro de la nueva cultura de evaluación que lleva adelante la institución policial, orientada a que, en forma permanente, sus 44 mil miembros sean evaluados al menor indicio de corrupción o cometimiento de actos irregulares o ilícitos, se suman las pruebas para detectar el consumo de drogas y licor, de las que no estará exento el alto mando. 

“Tenemos problemas de consumo de alcohol”, admitió el ministro del Interior, José Serrano, quien informó que se comenzarán a aplicar las evaluaciones médicas a todos los policías a partir de enero de 2014.

Las pruebas -agregó- seguirán un estricto protocolo para que un “consumidor habitual o que haya caído en la adicción pueda tener la ayuda del Estado, pero no podrá seguir siendo policía”.

El ministro anotó que los exámenes toxicológicos se enmarcarán en las denominadas pruebas de confianza integrales, entre las que figuran, además de revisiones médicas, análisis psicológicos, físicos y con el polígrafo.

Con respecto a esta última prueba, se tiene previsto que hasta diciembre próximo sean evaluados unos 10 mil uniformados.

La medida se debería a las diversas denuncias ciudadanas contra policías protagonistas de incidentes bochornosos en estado de embriaguez, muchas de ellas, inclusive, publicadas con fotografías en redes sociales. De igual manera, por los casos de violencia intrafamiliar en los que se han visto involucrados los uniformados.

Fabián Solano de la Sala, inspector General de la Policía, indicó que estas pruebas están contempladas en el subsistema de control y confianza, basado en un enfoque que interrelaciona 4 componentes: los estudios psicológicos, toxicológicos, socioeconómicos y el poligráfico.

La evaluación integral a la que están abocados los agentes, explicó el oficial, es aplicada en la admisión y permanencia en todas las unidades; así mismo, en el futuro será aplicada en la evaluación previa al ascenso de oficiales clases y policías, y en el ingreso de los aspirantes a oficiales (cadetes) y policías de línea a la institución.

Este modelo de gestión tiene un alcance nacional y cobertura en los dos comandos distritales (Guayaquil y Quito), 8 comandos zonales y 24 comandos subzonales de Policía.

Para Daniel Adler, experto en seguridad ciudadana, las pruebas médicas esporádicas son apropiadas, siempre y cuando los resultados sean manejados adecuadamente mediante una ficha técnica por el Departamento de Asuntos Internos.

Dentro de la  campaña de depuración se incluirán pruebas para detectar adicción a las drogas y licorCaso contrario, señaló, quedarían solo en resultados, por lo que es menester que Asuntos Internos trabaje en los antecedentes laborales, familiares y de conducta de los uniformados, así como también en el seguimiento a las denuncias ciudadanas, para así llevar un mejor control y evaluación. “Toda persona es buena y si se controla, es mucho mejor”, agregó.

Luego de iniciado el proceso de depuración, mediante el cual ya han sido separados más de 200 miembros, la credibilidad en la Policía ha mejorado de manera progresiva entre 2010 y 2013, pasando de 27,6% a 43,7%, indicó la investigadora Perfiles de Opinión. La Policía ocupa el 6º lugar en credibilidad entre 17 instituciones, detrás de las FF.AA. (67,5%), la Iglesia (65,3%) y el Gobierno Nacional (54,3%), según la encuestadora.

En diciembre concluirá el plazo para que los policías presenten una declaración juramentada de bienes, como establece la ley, lo que no había sido aplicado y debe cumplirse cada dos años. Unos 7.000 uniformados no han entregado aún ese informe. “Si no presentan sus declaraciones, pueden destituirlos”, dijo Serrano.

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