La mujer, que dominaba el arte culinario, sabía de su mal

La comida de Mary ‘tifoidea’ mató a 3 y enfermó a 53

- 04 de septiembre de 2015 - 00:00

La mujer, que dominaba el arte culinario, sabía de su mal

A los 46 años, Mary Mallon fue confinada a pasar en cuarentena en el hospital Riverside, de North Brother, una pequeña isla situada a unos cientos de metros del Bronx, Nueva York.

Había sido llevada a ese lugar en 1915, por orden del Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York, acusada de haber contagiado de fiebre tifoidea a más de cincuenta personas, con el resultado de tres fallecidas.

Mary, conocida también como Mary ‘tifoidea’, trabajó en el servicio doméstico, especialmente en la preparación de alimentos, en varias casas de familias pudientes de Nueva York, Estados Unidos. Quienes probaron su comida fueron los que enfermaron.

Lo curioso del asunto es que Mary Mallon ya había sido puesta en cuarentena en un par de ocasiones anteriores, debido a que era portadora y transmisora de la enfermedad, pero no la había desarrollado, un caso insólito que tenía desconcertadas a las autoridades sanitarias.

Hija de madre enferma

Mary Mallon nació el 23 de septiembre de 1869, en County Tyrone, en Irlanda. Ella vino al mundo contagiada de fiebre tifoidea, porque su madre adquirió la enfermedad durante el embarazo. En su juventud se dedicaba a la venta de mejillones por las calles largas y estrechas de Dublín.

Una compatriota y amiga, que había viajado a Estados Unidos en años anteriores, convenció a Mary de emigrar al continente americano. Y lo hizo en 1884. Cuando la mujer llegó a Nueva York se dedicó a cocinar y a vender en la calle pasteles y budines.

Tras descubrir que tenía un gran talento para la cocina, se convirtió en sirviente doméstica, lo que le permitió tener una placentera vida trabajando en varios hogares de la clase alta neoyorquina a comienzos del siglo XX.

Contagiados por su comida

En 1900, los residentes de una casa, ubicada en el sector de Mamoreneck, en Nueva York, en la que llevaba trabajando solo dos semanas, se enfermaron gravemente.

En 1901, Mary se mudó a Manhattan y comenzó a laborar con otra familia adinerada. También todos los miembros de su nueva familia empleadora comenzaron a manifestar síntomas, como fiebre y diarrea, mientras que una de sus compañeras de servicio murió.

Mary tomó otro trabajo en la casa de un rico abogado, pero después de algunos días, 7 de los 8 miembros de la familia estaban gravemente enfermos.

La irlandesa ayudaba en la atención de las personas enfermas, pero sus cuidados contribuían a la propagación del virus a toda la familia.

En 1906 se trasladó a Long Island y volvió a prestar sus servicios a una familia. En esta ocasión fue contratada por el banquero neoyorquino Charles Henry Warren. Dos semanas después de su llegada, la esposa, dos hijas y tres integrantes del servicio doméstico padecieron la fiebre y fueron hospitalizados. Posteriormente, cambió de lugar de trabajo y tres familias más se vieron infectadas con la bacteria tifoidea.

Investigación de infectados

En el caso de la familia Warren se pensó en un principio que la fuente de propagación de la bacteria podría encontrarse en las cañerías del agua, ya que se trataba de una casa estival de alquiler en Long Island.

Pero el ingeniero civil George Soper, experto en detectar brotes de fiebre tifoidea, tras una exhaustiva investigación, determinó que la vivienda no tenía nada que ver con el brote y decidió investigar a todas aquellas personas que habían tenido contacto con la familia Warren y el personal de servicio.

La investigación de Warren llevó a descubrir que, desde que había llegado a Nueva York, Mary Mallon había estado trabajando en siete casas diferentes y en las que, casualmente, 22 personas habían padecido la enfermedad.

Pero cuando se llegó a estas conclusiones, la cocinera irlandesa ya no trabajaba para el señor Warren, por lo que no se la encontró.

Aparentaba gozar de buena salud

En marzo de 1907 Mary fue localizada y se optó por ir a visitarla para comunicarle que, posiblemente, era portadora de la bacteria que causaba la fiebre tifoidea, pero ella se resistió a practicarse algún tipo de análisis, ya que pensaba que se encontraba en perfecto estado de salud.

Y, en verdad, lo desconcertante de este caso es que la apariencia de Mary Mallon era de gozar buena salud; sin embargo, al ser portadora de la bacteria, a través de la comida que preparaba iba transmitiéndola a todas las personas que la ingerían.

Tras unos cuantos intentos, finalmente Warren tuvo que acudir a un grupo de policías acompañados por un miembro del Departamento de Salud para obligarla a practicarse las pruebas. La mujer logró huir armada de un tenedor, pero pudieron darle alcance después de cinco horas de búsqueda.

En cuarentena

Mary fue trasladada hasta North Brother Island, donde pasó dos años en cuarentena. En 1909, tras una demanda interpuesta por la propia Mary Mallon, la dejaron salir, pero en julio de ese mismo año, Mitchell Erlanger, juez de la Corte Suprema de Nueva York, ordenó que fuese recluida de nuevo en la isla, ya que suponía un peligro para la población, tal y como demostraron las múltiples pruebas presentadas por los funcionarios del Departamento de Salud.

Siete meses después, el ingreso de un nuevo responsable en el Departamento de Salud llevó a que la dejase regresar de nuevo a Nueva York, con la promesa de que no trabajaría jamás en ningún oficio en el que estuviese en contacto directo con comida o personas.

El final de Mary Mallon

En 1915 surgió un brote de fiebre tifoidea en el hospital de la maternidad Sloane en Manhattan. Tras numerosas pesquisas, se descubrió que una de las cocineras, apellidada Brown, se había incorporado recientemente, coincidiendo con la aparición de la enfermedad. Ella en realidad era Mary Mallon, quien se había cambiado de identidad para laborar de cocinera.

Nuevamente fue puesta en cuarentena en el hospital Riverside de North Brother Island, donde murió en 1938, a causa de neumonía. (I)

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