Karina del Pozo intentó defenderse antes de que la asesinaran

06 de marzo de 2013 - 13:43

En las versiones rendidas ante la Fiscalía por los cinco implicados en el asesinato de la joven quiteña Karina del Pozo, se conoció que la madrugada del 20 de febrero, al salir del domicilio en el sector de la Granda Centeno, ella subió en el asiento posterior de la camioneta y se durmió junto a Geovany P., quien luego de dejar en sus casas a Cecilia R. y Nicolas L., habría intentado agredir sexualmente a Karina.

Al darse cuenta de lo que sucedía, la joven habría intentado bajar del vehículo, pero Geovany P. la hizo subir nuevamente. Ese momento se habrían dirigido al mirador ubicado cerca a la quebrada de Llano Chico, pero durante el trayecto la joven habría rogando que no la maten y que no avisaría a nadie sobre el intento de agresión.

Ya en el sitio, Karina habría pedido auxilio y eso molestó a Geovany P. y a Manuel S. y, de acuerdo a la versión rendida en la Fiscalía, el primero le habría golpeado en la cabeza y el otro la ahorcó. Los rasguños en el cuello y las manos de Geovany P. evidenciarían que Karina intentó defenderse de los dos jóvenes.

En el relato, Manuel S. habría señalado que se arrodilló junto a Karina y le dijo: "haste la muerta para que Geovany no te haga nada". Y mientras se cometía el crimen, el otro joven que los acompañaba Jose S. habría observado todo sin prestarle auxilio. En su testimonio, señaló que se bajó del carro mientras los otros dos jóvenes subían el cuerpo de Karina al balde la camioneta y avanzaron unos metros hasta la quebrada para abandonarla entre los arbustos.

Una botella de licor les habría servido para lavarse las manos ensangrentadas y en un primer momento pensaron en huir de la ciudad, pero finalmente resolvieron volver a sus casas para al siguiente día armar la coartada que luego se difundió en la prensa: que Karina se subió a un taxi en la calle Brasil, en el norte de Quito. La Fiscalía también verificó que los seis jóvenes -incluida Karina- consumieron drogas en la cocina del departamento de la Granda Centeno en donde se reunieron la noche del 19 de febrero.

Tras receptar esos testimonios, la acusación en contra de José S. sería como autor por omisión, al no haber participado directamente en el crimen, pero tampoco prestarle auxilio.

La Fiscalía también espera los resultados de los análisis de ADN para confirmar esta versión o identificar a quien agredió sexualmente a la joven de 20 años.

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