Las provincias con más casos fueron pichincha, guayas, azuay y tungurahua

Jóvenes de entre 20 y 24 años, los que más se suicidaron en 9 meses

- 27 de septiembre de 2015 - 00:00
En esta casa, situada en la Coop. San Francisco, en el noroeste de Guayaquil, se suicidó un padre de 15 hijos. Archivo / El Telégrafo

Las provincias con más casos fueron pichincha, guayas, azuay y tungurahua

Wilmer, un joven de 18 años, se quitó la vida el pasado lunes en Guayaquil aparentemente agobiado por no poder dejar de consumir la droga conocida como ‘H’. Un día antes él había conversado con su progenitor acerca de su adicción, quien le había suplicado que dejara ese vicio.

William Aguilar, fiscal coordinador de la Unidad con competencia en Delitos Flagrantes, indicó que el padre hace un año retiró del colegio a Wilmer para evitar que siga usando estupefacientes. “Lamentablemente el consumo indiscriminado de droga llevó al joven a quitarse la vida”, expresó.

Carlos Orellana, subdirector técnico del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, reveló que de acuerdo con su experiencia, los hombres se suicidan más que las mujeres. Y en cuanto a la edad, la más propensa es la tercera, sin embargo los adolescentes están entre las poblaciones de más alto riesgo.

De acuerdo con cifras de la Dirección Nacional de delitos contra la vida, muertes violentas, desapariciones, extorsión y secuestros (Dinased), desde enero al 17 de septiembre de 2015 se han reportado 742 suicidios. La mayoría ocurrió en el Distrito Metropolitano de Quito, donde se registraron 140 casos. De ahí aparece Guayaquil con 98 sucesos; luego Azuay con 62, Tungurahua con 49 y El Oro con 85.

Orellana comentó que si se le pone un nombre a la línea que diferencia a una persona que decide afrontar los problemas de la que decide suicidarse podría ser desesperanza. “Los que nos alineamos con la esperanza seguimos viviendo; los que se alinean con la desesperanza se alinean con la muerte”, enfatizó.

En Ecuador, de los 742 suicidios, 603 habrían sido por depresión, 15 por problemas psicológicos, 153 por problemas familiares, entre otras causas. Las personas que más se quitaron la vida estuvieron entre los 20 y 24 años (137) y de 15 a 19 años (117). En cuanto a problemas económicos, fueron causa de 11 de las muertes.

El especialista en psiquiatría informó que para determinar si una persona tiene inclinaciones suicidas se pueden realizar entrevistas y tests; sin embargo “la ideación suicida se la puede disimular u ocultar, algunos no la muestran o son imposible de detectar; eso es debido a que la evaluación de la ideación suicida se basa en el examen del pensamiento y esa es una de las áreas más difíciles de explorar en psicopatología”, aseveró.

El 6 de septiembre Renzo terminó con sus 53 años de existencia colgándose con una sábana amarrada a una madera, cerca de su cama. Geoconda, su esposa, con la que procreó 15 hijos, contó que lo hizo porque 4 de ellos tenían consumo problemático del estupefaciente ‘H’. Tras su muerte se determinó que uno más también consumía y que una de las niñas más pequeñas había probado la sustancia.

La psicóloga Martha Martínez, sostuvo que el suicidio se comete por un trastorno caracterizado por la incapacidad del individuo para manejar una situación.

“Generalmente se puede observar con anterioridad estados de ánimo depresivos, tristeza, desesperanza, pesimismo, autorreproche, evitación de actividades placenteras, perdida de la libido, disminución de sueño y apetito, pensamientos de muerte. Síntomas que pueden empeorar cuando hay consumo de alcohol y otras drogas”, expresó.

La especialista recomendó: adoptar con seriedad cualquier manifestación sobre deseos de quitarse la vida como las expresiones: “mejor estar muerto” o “me gustaría morir”. Enfatiza que es un error asumir que “solo es por llamar la atención”.

Además, hay que observar en una persona depresiva actitudes como de organización de detalles, por ejemplo testamentos, indicaciones sobre cuidados de hijos, de alguna propiedad o cuando escribe notas tipo “diario”, dice Martínez.

“Ante un intento de suicidio fallido, es un error asumir que solo es por “llamar la atención”, esto es un síntoma, e inmediatamente se debe buscar la ayuda profesional”, puntualiza la sicóloga. (I)

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