Jóvenes aparecen luego de seguir pistas en 6 ciudades

10 de febrero de 2012 - 00:00

En la habitación 303 del Hospital de la Policía de Quito, Alejandra Dolores Castillo Machado y Rebeca Cajas Díaz,  alumnas del tercer curso del colegio Los Pinos (norte de Quito), se sometieron ayer a varios chequeos médicos, luego de haber sido localizadas tras 10 días de estar desaparecidas.

Desde las primeras horas de la mañana, los familiares de las estudiantes (ambas de 15 años) entraban y salían del cuarto junto con el personal médico que se encargó de realizar los chequeos de rigor (de orina y de sangre para descartar enfermedades) para garantizar la salud de las jóvenes.

La habitación permaneció con resguardo permanente. Sin embargo, las chicas recibieron varios arreglos florales por parte de sus compañeros, a quienes tampoco se les permitió visitarlas.

La ubicación de su paradero fue posible gracias a un trabajo coordinado con la Policía Judicial, la Unidad Antisecuestros y Extorsión  de la Policía Nacional (Unase) y la Fiscalía Provincial de El Oro. Tras ser identificadas, las menores llegaron alrededor de las 03:30 de ayer a bordo del avión presidencial, que fue utilizado para su traslado desde Santa Rosa, junto al ministro del Interior, José Serrano; y el comandante de Policía, Patricio Franco.

Javier Córdova, viceministro del Interior, quien también visitó a las estudiantes, informó que la ubicación  se dio por el levantamiento de información en hoteles, residenciales, hosterías y restaurantes de las ciudades de Ibarra, Baños, Machala, Huaquillas y otras localidades del país.  

Inmediatamente, Alejandra y Rebeca se reunieron con los comandantes de la Policía Nacional a puerta cerrada. Hasta el momento, no se conocen informes, sin embargo,   el ministro Serrano  explicó que existe gran cantidad de  información que debe ser procesada en relación a este caso, para emitir un pronunciamiento más contundente.

Mientras tanto, las autoridades del colegio Los Pinos anticiparon que no hablarán sobre el tema, a pesar de las exigencias  de los medios de comunicación  que se hicieron presentes  en las inmediaciones del centro educativo. Las clases en el plantel nunca se interrumpieron durante las investigaciones de la Unase.

Una de los docentes de la institución educativa, quien pidió mantener su nombre en reserva, aseguró que el hermetismo se originó luego de  que varios agentes de la Unase mantuvieron un diálogo con los directivos del plantel y les recomendaron no dar información sobre el tema.

Fue así que las autoridades convocaron a los estudiantes y maestros para indicarles que estaba prohibido hablar sobre el caso de las menores desaparecidas.

Las jóvenes fueron vistas por última vez el pasado 31 de enero, alrededor de las 11:30 durante su jornada de clases, después de rendir su último examen quimestral.

Las mochilas de Alejandra y Rebeca, con todas sus cosas personales,  fueron encontradas dentro de la  misma aula.
Una de las maestras desmintió los rumores de que las jóvenes se escaparon por malas calificaciones. Aseguró que ellas han demostrado una conducta normal y no han tenido problemas con ninguno de los profesores o     alumnos.

Un compañero apoyó ese criterio. “Son chicas ‘frescas’ (tranquilas), yo no creo que sean capaces de fugarse de sus casas”, comentó.

Un familiar de las chicas opinó que, al parecer, este caso  se trata de un acto de “delincuencia común” y descartó  que  se trate de un secuestro o que se hayan escapado de sus hogares de forma voluntaria.

En días pasados, Alejandro Castillo, tío de una de las jóvenes, explicó que la desaparición pudo haber sido motivada por la influencia de una tercera persona, pero no ofreció más detalles.

El caso se conoció a través  de las redes sociales Facebook y Twitter; así mismo  se difundió mediante la cooperación de miles de usuarios en todo el país.

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