Hermanas se enfrentan en juicio por doble asesinato

- 12 de agosto de 2019 - 00:00
Foto: Karla Naranjo / EL TELÉGRAFO

Olga Vanessa es juzgada por el crimen de madre e hija, quienes fueron asfixiadas durante supuesto robo en una casa en La Puntilla, Samborondón. Un implicado fue muerto a bala.

Una menuda mujer acusada de participar en los crímenes de su madre y hermana se sentó relajada y sonriente frente al Tribunal que juzga si es inocente o culpable.

Es Olga Vanessa E.C., una ingeniera en Marketing, de 31 años, que vivía con las víctimas en la urbanización Las Riberas, en La Puntilla, del cantón Samborondón, Guayas.

Jacqueline, su hermana, es la acusadora particular. La semana pasada, durante el juicio, ella se paró ante los tres jueces y juró decir la verdad respecto a lo que conocía del doble crimen.

Transportó su mente a las  09:00 del 26 de septiembre de 2018. Estaba en el gimnasio cuando la llamaron para decirle que su madre y hermana menor habían sido asfixiadas en casa.

Su otra hermana, Olga Vanessa, había sobrevivido al ataque de supuestos ladrones que entraron trepando muros y paredes en la madrugada.

Al llegar a la vivienda los policías detuvieron sus pasos. Primero la interrogaron ¿dónde estaba?, ¿tiene idea de quién les quitó la vida?

Luego entró hasta la sala, le dieron agua, pero no le permitieron subir al cuarto donde estaban los cuerpos de su madre Olga Gabriela Cruz Fuentes y de su hermana menor Estefanía Egas Cruz.

De repente, Jacqueline vio a su hermana Vanessa que descendía por las escaleras. Un impulso la despegó del mueble y la encaró ¡Fuiste tú!

Vanessa solo la miró y siguió bajando, no respondió al señalamiento.

Jacqueline estaba convencida de que Vanessa participó en el doble crimen, pues más de una vez la escuchó desearle la muerte a su madre, todo por dinero.

Además pensó que no lo había hecho sola, si no con Willam R., un expolicía con el que mantenía una relación sentimental.

Lucha por herencia
Heliber Egas, el padre de Jacqueline, Vanessa y Estefanía, falleció hace ocho años y les dejó una herencia. Solo la segunda de ellas reclamó su parte a su madre.

Según Jacqueline, Vanessa contrató un abogado para que la ayudara a calcular lo que le correspondía: $ 94.000.

Por eso, recibió una casa en la cdla. Guayacanes, en Guayaquil, valorada en $ 80.000. El resto lo recibió en efectivo, mensualmente, durante un año.

Cuando obtuvo la herencia de su padre pidió lo que le correspondía por su madre, pero ella le explicó que no se podía mientras estuviera con vida. “Entonces muérete que ya estás vieja”, le respondía Vanessa.

Jacqueline expuso los detalles durante el juicio. Además dijo que su hermana era cada día más grosera con su progenitora.

“Esto tenía muy triste y preocupada a mi mamá. Por eso, había planificado quitarle su parte de la herencia y ella (Vanessa) lo escuchó”.

Intento de secuestro previo
La acusadora particular manifestó que los ataques también fueron hacia ella.

Contó que tres días antes del crimen, al salir de su trabajo se percató de que un motorizado vestido como policía la seguía. Este le pedía que se detuviera, pero ella no lo hizo hasta estar en un sitio que consideraba seguro.

El supuesto agente le dijo que ella andaba en carro robado. Jacqueline le entregó la licencia y le pidió que se identificara, pero él se negó.

La mujer llamó al ECU-911 para comentar lo que pasaba y el supuesto agente le lanzó el documento y escapó.

Implicado decide hablar
El 5 de febrero de 2019 un ciudadano acudió a rendir una versión libre y voluntaria ante el fiscal Manuel Alvear, encargado de la investigación, en Samborondón.

Era Miguel Asanza Yépez, quien reveló que lo planeado era secuestrar a Jacqueline para pedir un rescate, por el que supuestamente iban a entregar lingotes de oro.

También reveló que él fue uno de los cuatro que entraron, el 26 de septiembre de 2018, en la casa de las víctimas en la urbanización Las Riberas, pero que se fueron tras cometer el robo.

Agregó que la persona que les entregó algunos objetos de valor era Olga Vanessa.

El día del robo, los implicados recibieron $ 1.000 y una promesa de $ 25.000 para repartirse. Esta no se cumplió.

Quince días después Miguel fue asesinado con disparos en la cooperativa Mariuxi Febres Cordero, en el Guasmo, sur de Guayaquil.

En el juicio, quien recordó lo declarado por Miguel Asanza fue el abogado Gregorio Polanco. “Él dijo ese día que lo que hablaría le traería problemas, pero no le pregunté por qué”.

Además de Olga Vanessa, también está llamado a juicio Willam R., quien era su pareja y está prófugo.

Jacqueline recordó que él tuvo más de un año de relación con Vanessa, pero que no entraba a la casa.

Su madre lo invitaba a pasar, pero él se rehusaba. “Respondía que si quería que se casara con su hija tenía que pagar la boda y darle dinero y casa, que la vida no era fácil”.

También hay otros tres detenidos por participar en este hecho: Wilmer M. Javier C y Jordan B. El juicio seguirá el 16 de agosto a las 14:00. (I)

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